martes, 11 de julio de 2017

VIVIR DE LAS APARIENCIAS

Cuanta razón tenía la célebre actriz italiana de finales del siglo XIX y principios del XX, Eleonora Duse, cuando dijo aquello de que "el mayor peligro de engañar a los demás, está en que uno acaba inevitablemente engañándose a uno mismo". Por desgracia el autoengaño es un rasgo bastante frecuente que se da en el ser humano. Y toda esta farsa es debido a las apariencias, que no son otra cosa que el querer manifestar, o dar a entender, lo que no es o no hay,  según la acepción que  recoge   el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Lo que no admite mucha duda es que resulta un esnobismo absurdo vivir de las apariencias por culpa de las tendencias que imponen las modas. Esto ocurre muy común hoy en día en distintos aspectos de la vida; como también en los momentos de la celebración de algún evento social o familiar, al que por mor de las apariencias a veces se llega a mostrar un nivel de estulticia supina. Pero es lo que impone esta sociedad que nos exige mantener una falsa imagen frente a los demás, todo con el fin de aparentar lo que no eres de manera superficial, mientras  en tu interior careces de lo más básico para vivir.  Resulta muy descorazonador formar parte de una sociedad que tiene más consideración con aquello que aparentas ser  que por tus cualidades intrínsecas. El aparentar es con frecuencia un intento de destacar de forma superficial ante la inseguridad y la falta de autoestima que a uno le falta,  por tanto no deja de resultar esta actitud un autoengaño. Con mucha asiduidad  nos colocamos  metafóricamente  unas máscaras con el propósito de que las demás personas nos crean, pero lo habitual es que acabemos creyéndonos  nuestra propia farsa y a su vez nos entren  dudas a cuenta  de si también los demás nos la habrán creído. Este es  el peligro que se corre intentando  engañar a los otros.  Pero cuando se hace de esta farsa nuestro modus operandi resulta muy difícil y complejo tratar de ser lo más auténticos posibles, razón por la cual vivimos de continuo siendo víctimas de nuestra propia mentira.



( Resulta cruel y dura esta  frase, pero terriblemente cierta)
 
Otro asunto que está muy de actualidad y que guarda estrecha relación con las apariencias es el "postureo". Un neologismo acuñado recientemente y usado en especial en el contexto de  las redes sociales y que  en mi opinión tiene una utilidad despectiva. Algunos medios de comunicación han llegado a catalogar esto de posturear como una epidemia. No van mal encaminados  al considerar así a esta forma de comportamiento o pose que se muestra más por pura imagen que por motivación. Según mi criterio se trata de exhibicionismo puro y duro que requiere público, cuanto más mejor. Esto supone   vivir cara a la galería en todo lugar y a todas horas. Otra cosa que me tomo la licencia de comentar sobre este asunto, es la sospecha que tengo acerca de algunos de los eventos que se organizan por diferentes causas solidarias. Me temo   que la mayoría de veces en todos ellos    subyace cierto postureo con el propósito de quedar bien ante los demás. Desde luego que en todas esas galas o comidas benéficas que se organizan con el fin de recaudar fondos para algún proyecto solidario y los asistentes al "sarao humanitario" son ricachones que están podridos de dinero o personajes vinculados al mundo del famoseo,    apesta en esta ocasión a postureo de echarte para atrás. No se, igual es que debo ser muy suspicaz y por este motivo para mí esta clase de filantropía envuelta en glamour está siempre bajo sospecha. Aunque bueno, dejando atrás el supuesto exhibcionismo, hay que reconocer que su voluntad solidaria es digna de elogio.
 
Resulta palmario el que las apariencias son  muy contagiosas en la actualidad por esa tendencia generalizada que existe de que  cada día hay más personas obsesionadas con el éxito y el enriquecimiento. Todo el mudo ambiciona querer ser mejor y más que el otro. Y es obvio que para alcanzar estos objetivos,  normalmente es una obligación representar un beneficioso papel al margen de nuestra propia autenticidad. La mayoría de veces la obligación de aparentar viene impuesta por la frenética  sociedad que vivimos basada en ese capitalismo salvaje que de continuo trata de vendernos bienes innecesarios. También esta misma sociedad acostumbra a castigar la sinceridad y nos obliga a esconder nuestros sentimientos y nuestras necesidades con el fin de que seamos cautos con nuestros afectos. De ahí la razón por lo que nos creamos la susodichas máscaras con el fin de tratar de ganarnos el cariño y la aprobación de los otros y también con la intención de que tras  ella  pueda ocultarse nuestro interior, el cual nos grita ayuda con urgencia. Estamos de continuo a la defensiva y nos da bastante temor mostrarnos con todos nuestros defectos y virtudes. Existe un miedo generalizado al que dirán y esta  circunstancia  acaba por generar angustia y estrés. Resulta bastante complicado tal como funcionan las directrices de esta anómala sociedad tener el valor necesario de aceptarnos tal como somos. Para ello es de imperiosa necesidad disponer de una autoestima "aprueba de bombas". Será el único modo de eliminar esa falta de creer en uno mismo y de no continuar siendo esclavo de la farsa y la hipocresía, que es realmente lo que conlleva vivir de las apariencias. Forcémonos en conseguir  ser lo más auténticos posible, aún con el riesgo de no gustar o no ser aprobado por los demás. Es evidente que conocer nuestras limitaciones y capacidades nos permitirá aceptarnos tal como verdaderamente somos.

domingo, 18 de junio de 2017

DOS MEGACRAKCS TRAMPOSOS

El llamado deporte rey como es considerado hoy en día el futbol, de continuo parece estar salpicado de escándalos y todos ellos vienen ocasionados por alguna corruptela vinculada a este deporte, si es que aún se le puede considerar como tal y no como un gigantesco y lucrativo negocio que mueve ingentes cantidades de dinero. Por esta razón no es de extrañar que a menudo surja todo tipo de podredumbre cuyo denominador común es la codicia pura y dura. Sospecho que el afán avaricioso sea  la causa por lo que últimamente todas esas mega estrellas y estrellitas del celuloide futbolístico están siendo noticia en los medios de comunicación por no cumplir con sus deberes contractuales con el Fisco. Los casos más recientes están relacionados con ese par de megacraks del balompié que juegan en la liga española de futbol; me estoy refiriendo a Leonel Messi y Cristiano Ronaldo. Ya ven, dos auténticos iconos mundiales, referentes en especial para los niños, y ambos inmersos en fraudes fiscales. El primero fue condenado a 21 meses de prisión por cometer tres infracciones fiscales. Al parecer este genio argentino del balón, junto a su padre, defraudaron unos 4 millones de euros en años sucesivos. Por contra, el otro genio portugués del balón, Cristiano Ronaldo, de momento está acusado de defraudar a la Agencia Tributaria alrededor de 15 millones de euros. Hasta que no se demuestre los delitos fiscales que se le imputan sólo será supuesto culpable. Pero está claro que si la Fiscalía del Estado ha aireado sus irregularidades con el Fisco, su culpabilidad no deja muchas dudas y por tanto también se le pedirá pena de cárcel. Estoy plenamente convencido de que el fallo no sobrepasará los dos años, tiempo necesario para  ingresar en prisión. Aunque  lo normal en estos casos es  que ambas partes lleguen a un acuerdo y al final todo acabará en que la Agencia se resarcirá cobrando y se acotarán los plazos de litigio para el malhechor. Ahora, pongámonos en el supuesto de que al ser tan elevada la cantidad de dinero defraudada, le imponen una condena que supone el tiempo suficiente requerido para ingresar en chirona. ¿Algún ingenuo se creería que lo iban a enchironar? Vamos, ni en sueños, porque se pondría rápidamente en marcha todos los engranajes que mueve a la maquinaria del negocio futbolístico y removerían "Roma con Santiago" ante los tribunales para que el astro portugués siga difundiendo su esplendorosa luz con el fin de que continúe generando ingentes cantidades de dinero dentro y fuera del campo de futbol a través de su mercantilizada imagen.
 
 

(  ¡¡A HACIENDA PUBLICA, POR SUPUESTO...¿A QUIÉN SI NO?!! )
 
Que necesidad tendrán estos individuos que trincan auténticas millonadas de euros al año de evadir tal cantidad de dinero, que a mi juicio les supone peccata minuta a la hora de cumplir con sus deberes contractuales con la Agencia Tributaria. No hay duda que  por mor de la insaciable codicia proceden de esta forma tan ignominiosa. Tampoco es que a mí personalmente me cause una sorpresa mayúscula el  execrable comportamiento de todas estas figuras del futbol que tejen redes mafiosas y clandestinas para desviar grandes fortunas de dinero a sociedades opacas con sede en paraísos fiscales. Son los acostumbrados casos de corrupción que desgraciadamente asolan de continuo a España y  muy en especial  los que están vinculados a los políticos, la mayoría de ellos a fines al poder. Parece ser que todos estos famosos individuos podridos de dinero, o con grandes influencias políticas, tuvieran beneplácito para delinquir contra el erario público por el simple hecho de que la justicia no acostumbra a caer sobre ellos con todo el peso de la Ley. Más bien acaban yéndose de rositas por la promulgación de leyes que los exoneran y permite que   la impunidad sea un privilegio exclusivo de  los ricos y famosos, en cambio   los impuestos  que los paguen  los parias y demás   muertos de hambre que a duras penas consiguen llegar a fin de mes para mayor gloria  de la Marca España. 
 
Lo lamentable de este último escándalo futbolístico es que a la gran mayoría de los aficionados a este deporte les importa un ardite los delitos fiscales  cometidos por este par de megrakacs.   Esto es consecuencia del lavado de cerebro que les hacen los medios de comunicación por la  abusiva información que emiten a todas horas del día sobre este "pan y circo" moderno que en mi opinión considero al futbol. Para beneficio propio acaban implantando una sinergia en esa masa alienada y manipulada que vive para y por el futbol. Por esta razón a la masa lo que realmente les importa es que sigan enconadamente rivalizando por balones de oro, o por marcar el mayor número de goles con sus correspondientes equipos para crear catarsis colectiva y no los fraudes cometido contra el Fisco. A pesar de que sus hechos delictivos en buena medida los afecta directamente porque cuando un facineroso mete mano a las arcas del erario público, utilizando cualquier medio ilícito, está robando a todos los españoles. Así que ojito al dato a la hora de encumbrar en los altares de la gloria mediática a este tipo de fraudulentos personajes públicos porque tal como podéis comprobar, cuando está por en medio el codicioso materialismo su proceder es de lo más infame.  Y lo más indignante de este nauseabundo asunto es que cuando son descubiertas todas sus fechorías, tratan de protegerse con excusas pueriles dictadas por sus abogados, tal como en su día hizo el ínclito Leonel Messi, cuando sentando en el banquillo de los acusados dijo  lo siguiente: "Yo no sabía nada. De la plata se encargaba mi papá.  Desconozco que excusa pondrá el genio luso si acaban por sentarlo también en el banquillo de los acusados. Aunque de momento para evitarlo, tiene la intención de marcharse de España porque dice sentirse maltratado en este país y nada protegido por su club. No se si su idea de irse, es sólo una pataleta  chantajistas de un niñato consetido para que el club acabe claudicando y apoquine su deuda o es para no tener que  pasar el mal trago de verse en los tribunales, lo cual sería nefasto para su imagen. Tanto si se va como si se queda,  lo importante es que sea obligado a saldar cuanto antes su deuda y además  con las correspondientes sanciones por haber tratado de defraudar a Hacienda Pública con premeditación y alevosía.

martes, 6 de junio de 2017

A PROPOSITO DE LA BELLEZA

Hoy en día vivimos tan preocupados por las apariencias para no desentonar ante los convencionalismos que nos someten con su tiránica dictadura, que al final terminamos acostumbrándonos a admirar a las personas por su belleza externa y no le damos el  justo valor, ni tampoco la transcendencia vital, que se supone tiene la belleza  interior de cada individuo. Lo que viene a ser algo muy habitual es negar nuestra propia belleza, más en concreto la exterior, porque el resto de las personas ni pueden ni están por la labor de reconocerla. Por esta razón  tratamos de imitar todo cuando se encuentra a nuestro alrededor porque creemos que son poseedores del súmmum de la hermosura física. Por otra parte, a la hora de valorar ambas bellezas, tenemos la mala costumbre de no ser muy claros en nuestras afirmaciones y con bastante frecuencia nos servirnos de la ambigüedad, y cuando no de las aserciones hipócritas, que nos posibiliten mostrarnos estupendos de cara a la galería. Es corriente que este hecho suceda dentro de esta sociedad tan cargada de superficialidades. Yo me pregunto si quienes hace afirmaciones totalmente alejadas de la realidad  son conscientes de las consecuencias que pueden causar  sus   comentarios. En  conclusión lo  que de verdad   importa  a día de hoy es interpretar un fingido papel que nos posibilite exhibir públicamente una apariencia cool. Desde luego que esta pose resultará lo más políticamente correcto  para evitar  probables habladurías del vulgo, por si éste no tiene ningún reparo en poner en entredicho tus principios  si te da por priorizar más la belleza exterior que la que se supone atesoran en su interior de manera invisible las personas. Imagino que poseer de forma complementaria ambas sería lo ideal, pero como normalmente esto no sucede así, cada uno de nosotros tendremos que  conformarnos con lo que la naturaleza nos ha otorgado.


¿ Cuanto hay de cierto en tan demoledor mensaje?

Una cosa a tener siempre  en cuenta es que darle prioridad a la belleza interior con el único propósito de auto convencernos de que la fisonomía   para nada resulta atractiva,  no deja de ser una mera forma de auto consolarnos cuando somos conscientes de que nuestro aspecto físico, para nuestra desgracia,   no resulta  nada favorecido. Por otra parte,  esto de la belleza exterior en la persona es muy relativo por el hecho de haber sido establecida por unos cánones que la sociedad considera convencional y supuestamente atractivos, pero siempre dependiendo de las diferentes culturas universales que a lo largo del  tiempo  se han ido desarrollando. En cambio, la belleza interior tiene varias interpretaciones, todas ellas relacionadas con las cualidades y  de cada individuo y normalmente se le concede un valor intrínseco.  Aunque es de recibo admitir  que en determinadas  ocasiones postergamos la belleza que sólo  puede percibirse a través del corazón y damos primacía a esa otra que literalmente nos entra de pleno por los ojos por resultarnos el fascinante estereotipo de belleza que la sociedad actual nos impone y a su vez nos induce de continuo a conquistarla. Esto   ocurre cuando se dan situaciones tan superficiales como el acudir  a una discoteca o a cualquier otro recinto de símiles características y el leit motive  de nuestra presencia allí no es otro que el pueril "ligoteo" . Durante los momentos de la seducción y  posterior conquista,  palmariamente la belleza interior pasa a un segundo plano. En cambio,  al aspecto físico de los individuos allí presentes se le concederá un altísimo valor prosaico  y todo se debe  a  las expectativas de intentar "llevarse al huerto" al buenísimo pivón o al atractivo adonis de turno. El problema puede surgir después de lograr tus propósitos, cuando compruebas in situ el fiasco que supone un físico imponente que carece de el más mínimo atisbo de   belleza en su interior. Pero aún así, estoy convencido que debido a esa tendencia hipócrita que caracteriza a la  especie humana, seguiremos priorizando la belleza interior en el caso de preguntarnos cual de ambas  valoramos más. Queda claro, que en lo concerniente  a esta dicotomía sobre el valor fundamental que se le otorga indistintamente a la belleza de cada persona, los humanos por espurios intereses  tiene  inclinación a mostrar una conducta  farisaica, cuando no contradictoria.

Hay una infinidad de frases que se han escrito  en alusión a la belleza interna y  la mayoría de ellas me resultan auténticas sentencias lapidarias por su moraleja.   Una de estas frases    creo que se canta al final de esa película infantil de animación y cuyo título  es "La Bella y la bestia". Según mi criterio,  su enunciado  me resulta de lo más representativo y sugerente que yo he leído en  referencia a este asunto. La frase expresa lo siguiente:" La belleza está en el corazón".  La verdad es que al estar sometidos de forma constante al dictamen de las apariencias externas, a veces tengo el convencimiento de que el enunciado de  la susodicha frase está cargado de buenas intenciones pero no exento de vacía y falsa retórica. Si realmente está dentro del corazón tal como lo expresa, y por tanto invisible a los ojos, ¿ por qué entonces existe hoy en día tan desmesurada obsesión   por gastarse grandes cantidades de dinero en   operaciones de cirugía estética, en dietas milagrosas, en afamados estilistas, en tratamientos con botox  etc. y  todo ello con el fin de dotarle una perceptible belleza exterior a nuestro físico?  Luego también a menudo se da la circunstancia de que nos llenamos la boca con el tópico que dice "la arruga es bella".  Otra farsa más. La mayoría de personas en cuanto ven aparecer en su rostro las primeras arrugas, raudos buscan todo tipo de remedios para tratar de eliminarlas. Uno de estos remedios es  acudir al cirujano plástico para someterse a arriesgadas operaciones de bisturí para que consiga hacérselas desaparecer. Nada debe importarle al sujeto el que las arrugas, aparte de manifestar  los rasgos asociados a la vejez, representan también cada vivencia positiva y negativa que  ha experiementado durante su transcurrir por la existencia. Pero es sobradamente conocido que el absurdo culto, rayano a lo enfermizo, que la raza humana practica en favor de la eterna juventud, es perfectamente la antítesis de lo que requiere el proceso de ir envejeciendo con la mayor naturalidad.

jueves, 18 de mayo de 2017

PRESENCIA INCOMODA

Reconozco que desde hace muy poco tiempo  he sabido  que existía  el vocablo "aporofobia". Según tengo entendido, es del léxico griego de donde provienen las palabras "áporos",  que traducida al castellano viene  a significar pobre, falto de recursos...y su añadido "fobia"  nos  indica temor irracional.  Por lo tanto, al unir ambas palabras  el significado literal de este concepto no es otro que el de un sentimiento de miedo y una actitud de aversión y rechazo al pobre o a cualquier otra persona que se encuentre en situación vulnerable. No se si la mayoría de ustedes conocían  con anterioridad este neologismo que indico y que en la actualidad ninguna acepción del mismo aparece recogido en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española; en cambio Wikipedia si que recoge esta novedosa palabra que ya se la viene utilizando en las publicaciones recientes. Un claro ejemplo es el último libro que recientemente ha publicado la filósofa Adela Cortina y que lleva por título "Aporofobia, el rechazo al pobre". Cabe reseñar, que con la publicación de este libro, la filosofa valenciana trata de mostrarnos que en el auge de la xenofobia en EE. UU. y Europa subyace la aversión a los necesitados. Es obvio que ese generalizado  sentimiento xenófobo que existe a nivel global, es mostrado básicamente contra  el extranjero pobre de solemnidad. Sin embargo, para los foráneos acaudalados el sentimiento que hacia ellos se manifiesta es otro más bien distinto que en nada tiene que ver ni con el odio ni con la hostilidad, si no con el protocolario agasajo.  Lo habitual es que  al extranjero que llega a nuestro país cargado de petrodólares,  se le reciba con "alfombra roja" para darle la bienvenida; en cambio si quienes tratan de alcanzar nuestro suelo territorial son repelentes intrusos  como es el caso de los refugiados que huyen de su país por un sin fin de adversidades que asedian su dramática existencia, se los recibe con una desmedida hostilidad  por el hecho de ser extremadamente pobres que nada pueden ofrecernos y nada provechoso se espera de ellos. Lo único que con toda probabilidad  originen es  un temor  generalizado a  esos individuos carentes de actitud solidaria  que piensan les  van a arrebatar  todo cuanto consideran  pertenecerle por el hecho  de haber nacido en el país que ahora  acoge  a estos desdichados.
 
 
 
 (A la sociedad del bienestar le incomoda su presencia porque la hace sentirse culpable de su desdicha)
 
Resulta palmario que a nuestras sociedades occidentales, les incomoda la vulnerable  existencia de los pobres porque de alguna forma las hace sentirse culpables de su bienestar frente a su apremiante desgracia. Aunque en realidad, no es únicamente la presencia de los pobres quien  les incomoda, me temo que también les molesta la de todo aquel sujeto que no sea capaz de producir los suficientes beneficios que satisfaga sus codicia. Otra flagrante realidad circunscrita a este excluyente sistema, es quien más desprotegido socialmente se encuentra se le relega, en cambio a quien triunfa se le premia. No cabe ninguna duda de que esta circunstancia junto a la exacerbada situación de crisis global, que aún persiste por mucho que quieran hacernos creer que ha desaparecido los políticos afines al poder, son el factor determinante para que de manera exponencial vaya aumentando la cifra de pobres. Por ende, si el  panorama social radicalmente no cambia de forma empática y solidaria,   a la sociedad del bienestar no le va a  quedar más remedio, que aguantarse  y  seguir conviviendo con tan incómoda presencia.  La pobreza es un problema político de gran calado y se hace urgente  que los gobiernos apliquen  políticas públicas  solidarias con el fin de erradicar su triste realidad, la cual parece  preocuparles  más la incomodidad que ésta representa que hallar  soluciones consensuadas. La sociedad en general también debe asumir su responsabilidad con esta problemática, aunque no pongo en duda de que en su justa medida  la está asumiendo por el hecho de que se hace prioritario hoy en día educar en los valores de la solidaridad y el respeto con el diferente a los niños y a los jóvenes.  El  problema surge  posterior a su enseñanza por que cada uno lleva a la práctica esos valores dependiendo del ambiente social o personal en que vive; como también conforme  a la información que reciben a través de los medios de comunicación, los  cuales a pesar de que consideran masa acrítica a los jóvenes,  en la actualidad  son muy influyentes en sus vidas.   Si el discurso que les llega va cargado de  información  tóxica y además propensa de continuo a manipularles  su  cerebro, me temo que todos esos valores solidarios aprendidos terminarán convertidos en sentimientos de odio y rechazo hacia el nadie o el diferente. También es de recibo el reconocer que en el fondo ninguno de nosotros estamos libres de este sentimiento de aporobia.  Quizá su causa se deba a nuestro instinto de supervivencia como especie.
 
Según mi criterio, pienso que hoy en día se hace imperiosa necesidad exigir a los gobernantes la obligación de que luchen denodadamente contra la pobreza y no contra las personas que por diversos infortunios que han ocurrido en su vida infelizmente han pasado a formar parte de la misma,  con el prejuicio extendido de que son culpables ellos mismos de su miseria. Para nada resulta esto cierto. Es de sobra  conocido que esa culpabilidad viene precedida por    las desigualdades sociales que genera el dominante capitalismo salvaje que se practica en el mundo globalizado y    que contribuyen abiertamente a que de manera exponencial los ricos paulatinamente aumentan más sus fortunas, en cambio los pobres cada vez lo son más. Es obvio que esta situación social  resulta inaceptable e insostenible y que se auguran  consecuencia nefastas cara al futuro de continuar tal como hasta ahora  con las abismales diferencias sociales.      Tengo el pleno convencimiento  de que   esta  iniquidad social será el mejor caldo de cultivo  para el fenómeno de la aropobia  y así  podrá continuar  extendiéndose en la sociedad y dejándonos secuelas irreparables.  

domingo, 30 de abril de 2017

DESAPARECIDOS

 


 
30, de abril 1977- 30 de abril, 2017
 
 
¡¡40 AÑOS DE RESISTENCIA Y DIGNIDAD, 40 AÑOS DE LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO!!
 
 
 
 
 
(Para las madres de Plaza de Mayo; para las Madres de Chile; las de Srebrenica...para todas las madres que sufre el drama de un hijo al que han desaparecido)
 
 
 
 
"Que el olvido no me sea indiferente,
si un traidor puede más que unos cuantos
que esos cuantos no lo olviden fácilmente"
(León Gieco)
 
 
 
 
 
I
 
Madre, porque sobreviviste a una danza de fusiles
yo sé que desde tu memoria
la muerte con su interrogante enigma
habita la inquietud de los días y en tu existir
perduran las cicatrices de un complot de traidores
con su genocida estigma y emboscados
detrás de tu desesperación se esconden.
Mientras,  las heridas de una ausencia
te siguen  por el corazón sangrando  como torrencial
diluvio de amapolas degolladas
por que  una furia de uniformados chacales
 a dentelladas mortíferas se abrió paso por tu vida
y te nació como testigo un dolor convertido en futuro
que por dentro te va creciendo como un desgarro.
 
Fue un tiempo de sables desnudos
en tránsito hacia la infamia. Déspota la noche
se convirtió  en cólera atrincherada tras el alba
y en madrugada arrebataron las estrellas de tu vientre:
un oscuro vacío se arraigó eternamente a tus lágrimas
para llorar desde el filo de una duda este naufragio.
Siempre en cada busca encontrarás horizontes
que con fratricida violencia señalarán tu destino
y sobre el amanecer, una traición de banderas
izándose como  intimidantes cuchillos  que se hermanan
con los hombres en constante desafío. .
 
Ahora el recuerdo lacerante  en tu pecho se agranda,
y en titubeante  conjetura la tristeza te interroga.
Ya  no  encuentro en tu rostro el albor de la sonrisa,
le fue desposeída por una jauría de antihombres
que se ensañó  con una generación de actitud rebelde,
que por amar a la libertad, enamoró a la muerte.
Hoy en los surcos de tu credo inmortal fecunda
el germen de sus voces que sobre ti se proyectan, Madre.
No consiguió el  exterminio poblar tu matriz de derrotas:
palomas libres vuelan desde la ingravidez de tus palabras,
a perpetuidad, preñadas de victoria y denuncia.
 
II
 
Con tu fuerza asediada por las armas del olvido,
a todo un tiempo sin perdón resiste; indestructible es tu entrega.
La angustia es corrosiva, insaciable se transforma,
pero no puede devorar tu irrenunciable coraje.
Aunque en cada sueño que violan,  desaparece tu hijo
en la incógnita de un drama y se hunde
con el compromiso de patria liberada;
o se hace hontanar de escalofrío en tus arterias
y desde la torrentera de la sangre se proyecta en ti
como un grito delator que rompe el silencio sepulcral
y se apaga donde el mar es un lamento por el vuelo
de ángeles torturados que en  sus entrañas se ahogaron.
 
¿Dónde encontrar todo el agua de justicia
para calmar la sed por el hijo ausente
que con tanta urgencia a tus adentros abrasa?
Sin hallar más  respuestas que la duda,
desde la Génesis de tu vida vulnerada me inicio.
Voy a desenterrar la muerte y darle un pulso vital
a tu esperanza para  acercarme
a todo este dolor al que no renuncias
y poder ofrecerte un bálsamo de versos
que consiga aliviar las llagas de tu existencia,
condenada a permanecer en continuo estado de sitio.
 
Por que un pálpito de memoria me late en el costado,
ahora estoy contigo, presente en  tu misma dolencia.
para que conste en acta que vengo de un tiempo peligroso
donde el hombre sufre amnesia irreversible.
Mis palabras, lenguaje ineluctable, confirman que hubo
un tiempo de verdugos que crearon víctimas del amor armado.
Por eso hoy quiero dejar ahora mi voz abierta a la justicia.
Asómate a su utopía cotidiana y escucha
ese grito en plenitud de los ausentes para que el olvido
  no pueda volver jamás   a engendrar monstruos.




HERMOSA Y EMOTIVA CANCIÓN QUE EL CANTAUTOR CARLOS CANO ESCRIBIÓ Y CANTÓ COMO HOMENAJE A LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO. "TANGO DE LAS MADRES LOCAS" ASÍ SE TITULA LA CANCIÓN.



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jueves, 27 de abril de 2017

HARTAZGO Y PESADEZ

Desconozco lo que ocurrirá tanto en América como en el resto de los países europeos, pero en  lo que concierne  a España,  personalmente me resulta un auténtico hartazgo y pesadez la forma en que actualmente proliferan los programas sobre  gastronomía en televisión. Como es una  exageración   el espacio que ocupan en las parrillas catódicas,   no es extraño que acaben por resultarnos empalagosos, razón  por la cual   se termina cambiando de canal. O también puede ser que pasemos olímpicamente de verlos por  no suscitar el más mínimo interés tanto chef con estrellas Michelin , o inexpertos aprendices de fogones, tratando de mostrarnos su supuesto arte culinario en televisión. Lo que está bien claro es que los responsables que llevan el asunto de las audiencias, han descubierto que esto de la cocina gourmet  está muy de moda, pretexto por lo cual han decidido explotarla. Y vaya que si la explotan: yo aseguraría que hasta  del empacho. Y me temo que continuarán con esta sobreexplotación porque las audiencias les responden conforme a sus intereses. Aunque la verdad, la audiencia adicta a la programación televisiva de este pelaje, tiene buenas tragaderas para devorar todo cuanto  le echen, y con el agravante de que a menor nivel, mayor número de telespectadores.



¡Que hartazgo, que empacho, que pesadez....!
 
 
"Masterchef";  "Topchef"; "Pesadilla en la cocina"; "Un país para comérselo"; etc. son los nombres de algunos de esos programas relacionados con la gastronomía que se emiten hoy en día en las diferentes canales de televisión.  Creo no equivocarme al afirmar que todos estos programas están elaborados bajo idéntico patrón y  normalmente tienen en común  un pseudo concurso para profesionales o aficionados a los fogones. El leit motive de este espectáculo gastronómico no es otro que tratar de divertir al telespectador con las habilidades culinarias  que muestran los concursantes. Supervisado todo este  show, claro está, por un famoso profesional de la cocina, al que por cierto en este país de pandereta al parecer se le eleva a la categoría de artista o genio. En mi modesta opinión, creo que todo esto es sólo cuestión de ciclos y modas, si funciona a las mil maravillas, tal como ocurre en la actualidad, se hacen cientos de programas parecidos.  Resulta palmario el que  todas las cadenas de televisión se han apuntado a la moda y así unas y otras   siguen  pugnando para ganarse el favor   de la  audiencia. Lo absurdo  de todo esto  es que  la competitiva pugna ha derivado en   un suma y sigue de programas  gastronómicos cuyo contenido en todos ellos  vienen a ser más de lo mismo. Lo que verdaderamente no deja de asombrarme, a la vez que me causa una situación irrisoria, son todas esas refinadas recetas con las que cocinan tan sofisticado delicatesen. Supongo que esta  protocolaria  elaboración formará más bien parte del guión televisivo con fines basado exclusivamente en subir el mayor índice de audiencia que no con miras a que los televidentes las preparen en sus modestos hogares. No creo   yo que  la mayoría de los telespectadores estén por la labor de cocinar sus platos caseros con ingredientes imposibles y con tato sibaritismo. En principio, por la complejidad que supone prepararlos de esta forma y también porque  el ritmo estresante y acelerado que impone esta sociedad en la que nos hallamos inmersos tiene tendencia a la comida "Fast food", que manifiestamente es la antítesis de esa preparación paulatina y minuciosa que requiere cocinar toda esta clase de menús para que gusten los refinados paladares. Por consiguiente, en cada hogar la cocinera, o cocinero,  de turno para no complicarse la vida preparando   tan exquisiteces culinarias, echará mano de las recetas tradicionales de siempre, por que éstas para nada resultan complicadas cocinarlas  y además   son muy nutritivas. Con esto quiero decir, que existe una evidente distancia abismal entre la cocina que con tanto refinamiento se exhibe en los platós de televisión y la realidad de la cocina que se vive dentro de los humildes hogares.

Hoy en día al resultar una  moda este asunto del que os hablo, no existe exclusivamente esa avalancha de programas e información  gastronómica  dentro del menú televisivo, si no que en Internet también abundan hasta el hartazgo los blogueros y canales abiertos en You Tube por cualquier "cocinilla" con ínfulas de un Súper Chef dispuestos a ofrecerte sus consejos y recetas. Yo me pregunto cual es la razón por la que tanto medio de comunicación  persevera en su  empeño   de hacernos llegar toda esta abundante  información culinaria ¿Acaso se hace con el objetivo de incentivar a los jóvenes para que sea éste su destino laboral? No lo descarto viendo que en España el futuro laboral mayoritariamente va a estar vinculado al sector servicios.  Me temo que estas van a ser las "estupendas" y supuestamente deseables salidas laborales que les aguardan a los jóvenes. Aunque bueno, tampoco va a resultar  una mala salida laboral la elección de querer ser cocinero, sabiendo que en este país se considera auténticos genios a esta especie de gurús de la cocina que a través de las diferentes cadenas de televisión nos sueltan sus aparentes soflamas filosóficas, las cuales resultan ser como nuestro sostén espiritual. Por otra parte, según tengo entendido, España se ha convertido en reserva gastronómica mundial. ¡Para llenarse de gloria, la verdad!  Este hecho me hace pensar, o sospechar,   que en este país parece que se está más interesado en formar a grandes cocineros con la impronta "Marca España" que en formar a investigadores, doctores, científicos, profesores y otros profesionales de alta cualificación que contribuyan a que progrese en saludables condiciones la situación social y económica de una nación y no que avance de culo y cuesta abajo, y a demás sin frenos. Tal como lo hace el país que supongo conoceréis sobradamente a cual me estoy refiriendo. 
 

viernes, 17 de marzo de 2017

MUROS

Al ilustre científico inglés Isaac Newton corresponde la frase que a continuación voy a citar  y que  dice lo siguiente: " Los hombres construyen demasiados muros y no suficientes puentes". No tengo atisbo de duda alguna en corroborar este enunciado por su incuestionable veracidad y por la reflexión a la que nos lleva su implícito mensaje. Según mi criterio y ateniéndome a la fecha del nacimiento de su autor, 25 de diciembre de 1642,  bien pudiera haberlo    escrito supuestamente  a finales del siglo XVII. Por tanto, este arcaico enunciado indica con notoria evidencia que el instinto de levantar muros entre personas o pueblos viene siendo una terrible practica que se remonta a muchos siglos antes de que este científico  lo redactara.  Un palmario ejemplo es la Gran Muralla china edificada como protección contra los ataques de los nómadas del Norte y que comenzó a construirse en el siglo V a C. Desde la edificación de esta gigantesca muralla hasta el día de hoy, por desgracia se continúan proyectando nuevas construcciones  que desgarran y dividen comunidades y familias y aíslan culturas y religiones. Resulta muy descorazonador el hecho de que en dos décadas el mundo haya pasado a tener de dieciséis muros a los sesenta y cinco que en la actualidad están finalizados o en espera de su edificación. Entre esa  futurible cimentación se encuentra el controvertido muro que hipotéticamente planea levantar el energúmeno y retrógrado presidente de los Estados Unidos Donald Trump, con el propósito de frenar la incontrolada migración desde México. Al que por cierto, con la chulería y la prepotencia que le caracteriza, se jacta en decir que van a ser los propios mexicanos quien lo van a costear.  Otros infames muros en cambio hace ya varios años que fueron construidos y ahí permanecen levantados para  vergüenza de la humanidad. Uno de ellos es    es el que comenzó a levantar Israel en el año dos mil dos en Cisjordania con la excusa de frenar los ataques terroristas, pero que a la postre lo único que hace es aislar a la población de Palestina. Tristemente este país, hablo de España, también tiene su particular muro en forma de ignominiosas vallas y que están instaladas con sus peligrosas concertinas en Ceuta y Melilla como medida disuasoria que frene el paso de los emigrantes de África a Europa.   Ante la gran influencia de los desesperados refugiados  que huyen de la guerra, el hambre, el miedo, etc. y que llegan al viejo continente en busca del bienestar y la libertad, países como Hungría o Austria se han mostrado hostiles a su masiva llegada y por esta razón han levantado en sus fronteras una muralla de alambres y cuchillas con el fin de que  obstaculicen la entrada a su territorio. Luego también están esos otros muros que no se ven, pero que se pueden intuir con toda certeza; me estoy refiriendo a los muros invisibles que los politicastros tratan de levantar con sus arengas secesionistas y que en mi modesta opinión no deja de ser otra forma sibilina más de dividir pueblos y personas.
 
 


Y así un suma y sigue de muros y más muros; unos  en proyecto de construcción, otros  perpetuándose en el tiempo  como en el caso del  de Marruecos que fue edificado en la década de los ochenta  del siglo pasado en pleno desierto saharaui para defenderse de las incursiones del Frente Polisario. Se trata de uno de los más extensos del mundo y a su vez de los más peligrosos por el campo de minas que tiene en sus proximidades. Para nuestra desgracia,    continúan multiplicándose todos estos muros que nos aíslan y  separan, pero no solamente de manera física, si no también cultural. Mucha culpa de que  sigan incrementándose la tienen  políticos indeseables con manifiesta  tendencia fascista como es el caso de Donald Trump en Estado Unidos,  o la ultraderechista Marie Le Pend en Francia, que lanzan constantemente  todo tipo de soflamas de inseguridad con el único pretexto de poder seguir levantándolos para que nos protejan de los otros; de los diferentes. El concepto que personalmente tengo sobre esta cuestión, es que los muros crean espíritu de exclusión, de conflictos, y puede acabar creando  una guerra larvada o no. Además no dejan de generar o sumar odio y resta al ser humano prosperidad. Considero a día de hoy una  autentica quimera creer que los muros pueden controlar los flujos de los inmigrantes. Seguirán fluyendo de continuo por la necesidad, la libertad o la busca del bienestar. Nada ni nadie podrá frenar el impulso vital de quien nada tiene que perder excepto la vida, por este motivo su única salida siempre será una huida hacia adelante. Por ende, va a resultar inútil el que los sigan construyendo, aunque equivocadamente continúen en sus treces de levantarlos a lo largo y ancho del Planeta y todos ellos con análogos propósitos. No recuerdo ahora quien fue el que dijo que los muros es la mejor manera de no hacer nada dando la impresión de hacer algo.  A mi criterio,  deduzco por este comentario que por la incapacidad de encontrar decisiones consensuadas, se acaba admitiendo la  falta de soluciones que puedan acaba por otros medios más razonables  la compleja problemática de la inmigración. Resulta deprimente a más no poder, el que la única alternativa hallada para solucionar este  problema sea la instalación de  muros que nos aíslen y maten la comunicación, cuando de lo que se trata es de derribarlos y no edificar otros nuevos. Por contra, lo que verdaderamente resulta necesario construir son puentes que hagan posible el que estemos en excelente integridad con las personas a fin de sentirnos cada vez más unidos como ciudadanos del mundo que somos y no aislados individual y globalmente por muros que no sirven absolutamente para nada. Es por tanto que se hace perentorio derribarlos cuanto antes, tal como se hizo en su día con el tristemente muro de la vergüenza que la antigua Unión Soviética  construyó en  Berlín y  que  continúen  cimentándose el mayor número posible de  puentes con el fin de que  nos permitan seguir  relacionándonos todos los seres humanos. Ésta será la única forma de que podamos compartir  los imprescindibles valores universales y propagar nuestros horizontes