lunes, 20 de julio de 2026
QUE LOS ÁRBOLES NO TE IMPIDAN VER EL BOSQUE (CAMPEONES DEL MUNDO)
jueves, 16 de julio de 2026
jueves, 9 de julio de 2026
REFLEXIONES DISPERSAS (Julio)
¿Duros a cuatro pesetas?
Que razón tenían nuestros mayores cuando expresaban aquél refrán que dice: “Nadie da duros a cuatro pesetas”. Ya de entrada, los refranes son pequeñas dosis de sabiduría popular a los que se hace muy difícil cuestionar su acertada moraleja. Este refrán que he escrito, obviamente está vinculado a la época en que en España circulaba la peseta como moneda oficial, hasta su desaparición en febrero del 2002. Fue sustituida por la moneda oficial de hoy en día: el euro. Por entonces el duro equivalía a cinco pesetas, de ahí el refrán advirtiéndonos que nadie te va a ofrecer algo de gran valor a un precio inferior al real. Obviamente la advertencia nos avisa que lo que se encierra detrás de tan estupenda oferta es la sospecha de un timo y como no estés prevenido de las artimañas de los embaucadores acabarás siendo víctima de su engaño porque nadie te va a regalar nada a cambio de nada. A día de hoy es muy fácil caer en todo tipo de fraudes porque parece que vivimos seducidos por tantos chollos digitales, o a través de un sin fin de aplicaciones que te ofrecen el oro y el moro en cuanto a dinero. También sofistas que pululan por Internet que te venden el éxito en cómodas y accesibles cuotas. ¿Y qué decir de los gurús políticos, esos populistas que con su falaz discurso prometen arreglar crisis estructurales y que tanto emboban a los desencantados de la vida? No se si por comodidad, por indignación, por pasotismo, el caso es que la sociedad parece haber caído en una preocupante credibilidad, dispuesta a comprar todos los chollazos de bienestar que ofertan los “vendehúmos” que sin escrúpulo alguno venden fabulosos paraísos que podremos pagar a cómodos plazos. No nos dejemos engañar por estos aviesos individuos cuyas intenciones son totalmente fraudulentas, porque detrás de cada oferta sospechosamente estupenda, cada descarga gratuita del smarfhone o cada promesa populista se halla gato encerrado. Estoy convencido que todos acabaremos descubriendo el fraude cuando nos percatemos de la letra pequeña que no habíamos leído en su momento, o de la factura encubierta, porque estábamos obnubilados por el discurso o la oferta del farsante de turno. Resulta palmario, que las cosas que de verdad importan, poder obtenerlas sigue costando los recursos económicos, el tiempo y el trabajo que su valor real tiene. No estaría demás recuperar parte de ese antiguo escepticismo de nuestros mayores para protegernos de toda esta especie de “encantadores de serpientes” que utilizan engañosas estrategias de marketing para que caigamos en su trampa y así poder cumplir su objetivo de lucrarse a base de nuestra ingenuidad porque nadie te va a ofrecer un chollo sin obtener nada a cambio. Al fin y al cabo, aunque la peseta sea historia, por muchas ruedas de molino con que nos quieran hacer comulgar los charlatanes, el duro seguirá valiendo cinco pesetas. Digo yo.
Luchar.
Por mucho que lo intente la versión oficial de los vencedores, la memoria histórica que afecta a las víctimas, jamás podrá ser borrada de la Historia. El recuerdo del horror que han vivido los vencidos, acaba transformándose en lucha que se hereda de generación en generación. Un legado que recogen los descendientes de todas las víctimas humilladas, o sometidas, por los déspotas de turno con el fin de exigir reparación y justicia, y sobre todo para salvarla del olvido. Se trata de una lucha permanente, constante, que nunca desfallece, tal como la pusieron en práctica, aún a día de hoy la siguen poniendo, las combativas Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que luchan por la verdad, la memoria y la justicia, cuando afirman que “la única lucha que se pierde es la que se abandona”. Por que esta frase lapidaria atribuida a estas luchadoras mujeres argentinas, aunque su autor sea el mítico revolucionario Ernesto “Che” Guevara, nos recuerda que la verdadera derrota solo llega cuando decidimos dejar de intentarlo, porque resulta palmario que el único vencido es el que no lucha. Un alentador enunciado que representa la resiliencia, la perseverancia y la convicción de que mantener vivo el esfuerzo es en sí mismo es una auténtica victoria. Y siempre hay que tener en cuenta que las importantes victorias no se logran de la noche a la mañana. Llevan su tiempo, su dedicación, su sacrificio, y se van construyendo a través de la constancia, la entereza ante los obstáculos que la vida o el destino nos impone como una prueba de fortaleza física y mental, y por supuesto que también en el agregado de pequeñas acciones diarias, por que aunque resulten pequeñas, son de una intrínseca grandeza por que ayudan a conseguir grandes logros. Por que ya se sabe que el éxito, o la victoria, al final es la suma de los pequeños y cotidiano esfuerzos que vamos repitiendo día a día. No hay duda de que el esfuerzo constante es quien al final nos llevará a conseguir los sueños, o los objetivos deseados. Como conclusión a esta reflexión personal, recordaros que luchar no te garantiza que vayas a ganar, pero de lo que estoy plenamente convencido es que rendirse sí que nos garantiza que vamos a ser derrotados.
jueves, 11 de junio de 2026
REFLEXIONES DISPERSAS (Junio)
Jóvenes.
Apresurados.
Tengo la sensación de que por causa del ritmo frenético que nos impone la vida, parece que andamos siempre a contrarreloj. Pero eso sí, aunque solemos ir de continuo con celeridad, la mayoría de veces llegamos tarde a todos los sitios, es como si la vida no nos diera para todo, por el simple hecho de queremos abarcar muchas cosas a la vez y eso exige tener que realizarlas con prontitud para cumplir con los objetivos. Esta circunstancia conlleva a que siempre estemos agobiados por la falta de tiempo para acabar al final sintiendo una continua frustración por ese querer y no poder. No hay duda de que somos esclavos de la inmediatez: el cortoplacismo parece que se ha convertido en una enfermedad crónica de nuestros días. Queremos al instante obtener resultados inmediatos, sin considerar las consecuencias que pueden surgir a largo plazo. Con lo cual, la falta de planificación o visión de futuro, puede acarrear consecuencias nefastas. Y es aquí donde toma forma el real ese tópico de “pan para hoy y hambre para mañana”. Por que obviamente nada positivo puede traernos el vivir constantemente encadenados a la prisa. Mala compañera de vida, sin duda. Por otra parte, tendemos a vivir con mucha angustia por estar siempre pendientes de lo que vamos a hacer para ponerlo de inmediato en marcha, todo ello con la finalidad de vivir apresuradamente el momento y exprimir al máximo cada instante. Por que hay quien tiene el convencimiento de que si no se actúa de modo apresurado se está perdiendo el tiempo. A mi juicio, quien tenga esta idea, podría estar equivocado, porque el concepto de pérdida de tiempo es muy relativo porque perfectamente se puede substituir la supuesta pérdida en un hábito de aplazar tareas importantes, sustituyéndolas por actividades más placenteras o irrelevantes. Aunque, no estaría de más de vez en cuando perder el tiempo a conciencia, a fin de abandonarnos a la pereza total, que a buen seguro es una manera ideal de procesar la suficiente energía aséptica que sirva para limpiar nuestro cerebro de neuronas tóxicas, como resultan ser el estrés o la ansiedad, por desgracia tan presentes en nuestra sociedad actual. Llegando a este punto de angustia generada por el ritmo frenético que a día de hoy impone nuestra forma de vida, sería conveniente aproximarnos lo más cercano posible a la calma. Dejar de programar menos, y hacer pausas y conectar más con uno mismo y sobre todo, no dejar que siga el presente reducido a un instante. Hay que recuperar el culto a la espera, disfrutar de su placer que viene a ser equivalente a sosiego. Por que no tengo la menor duda de que, en el filo de la navaja que muestra esa inmediatez “de lo quiero para ayer”, no se puede vivir siempre. Acabaremos psicológicamente hechos unos zorros, si es que no lo estamos ya con tanto estrés crónico, que está poniendo en un serio riesgo la salud física y mental y con ello hacer verdaderos estragos en nuestra calidad de vida, haciendo que disminuya considerablemente.
martes, 26 de mayo de 2026
domingo, 10 de mayo de 2026
REFLEXIONES DISPERSAS (Mayo)
Médicos.
Qué pronto se ha olvidado en este país la función tan importante y sacrificada que desempeñaron los profesionales de la salud durante la pandemia. Fueron vistos como héroes por entonces por salvarnos y cuidarnos abnegadamente, aún poniendo en riesgo su propia vida. De ahí el agradecimiento de forma colectiva de los ciudadanos con sus aplausos desde los balcones cada día sobre la 8 de la tarde. Pero como indico, el olvido y el ser “malagradecidos” se apoderado de la mayoría de todos nosotros, por ende, nos hemos vuelto indiferentes ante la importantísima y vital labor que desempeñan los facultativos sanitarios. Si por entonces los aplausos fueron un signo de gratitud, ahora cualquier distintivo se podría haber colgado en los balcones que indique solidaridad con sus justas reivindicaciones. Pero apatía total al respecto. Por esta razón se encuentran completamente solos en pleno conflicto profesional, reivindicando sus derechos laborales, sin contar para nada con el apoyo de quienes por entonces les vieron como héroes. Convocado las correspondientes huelgas como medida de presión Cierto que este conflicto de los profesionales de la salud, está colapsando más si cabe el sistema sanitario por que cancela las citas y agrava las listas de espera. Pero por mucho que nos traiga de cabeza esta conflictiva circunstancia, los médicos están en su derecho de exigir condiciones laborales dignas. Así como el rechazo del nuevo Estatuto Marco propuesto por Ministerio de Sanidad que no protege a su profesión y empeora sus condiciones laborales. Y principalmente, la eliminación de las guardias de 24 horas. Por que no creo yo que a nadie le parezca mal que exijan no sufrir las agotadoras jornadas laborales de 24 horas; que por cierto, tantas horas al final va en detrimento de los pacientes. Lo normal es que se acabe por cuestionar su modus operandi porque no hay hijo de madre que física y psicológicamente aguante en perfectas condiciones las 24 horas al pie del cañón. Y luego, puede pasar lo que pasa: que una mala praxis médica te manada criar malvas. Con todo el drama y el papeleo judicial a cuenta de las demandas que conlleva este hecho. Por nuestra seguridad, hay que cuidar y proteger, y en especial valorar, más a los profesionales de la salud, que resultan indispensables y totalmente necesarios. No es de recibo dar por hecho que siendo la medicina una profesión vocacional, quienes la practican deban sacrificar su salud física y mental, como su derecho al descanso y por supuesto también correr en riesgo su propia vida. Este asunto deja bien a las claras que urge poner toda nuestra atención y empatía, por razones obvias, al personal sanitario y no en personajes y personajillos del mundo de la farándula y el deporte por que el valor intrínseco que aportan a la sociedad es nulo.
Vivir con prisa
Tengo la sensación de que por causa del ritmo frenético que nos impone la vida, parece que andamos siempre a contrarreloj. Pero eso sí, aunque solemos ir de continuo con celeridad, la mayoría de veces llegamos tarde a todos los sitios, es como si la vida no nos diera para todo, por el simple hecho de queremos abarcar muchas cosas a la vez y eso exige tener que realizarlas con prontitud para cumplir con los objetivos. Esta circunstancia conlleva a que siempre estemos agobiados por la falta de tiempo para acabar al final sintiendo una continua frustración por ese querer y no poder. No hay duda de que somos esclavos de la inmediatez: el cortoplacismo parece que se ha convertido en una enfermedad crónica de nuestros días. Queremos al instante obtener resultados inmediatos, sin considerar las consecuencias que pueden surgir a largo plazo. Con lo cual, la falta de planificación o visión de futuro, puede acarrear consecuencias nefastas. Y es aquí donde toma forma el real ese tópico de “pan para hoy y hambre para mañana”. Por que obviamente nada positivo puede traernos el vivir constantemente encadenados a la prisa. Mala compañera de vida, sin duda. Por otra parte, tendemos a vivir con mucha angustia por estar siempre pendientes de lo que vamos a hacer para ponerlo de inmediato en marcha, todo ello con la finalidad de vivir apresuradamente el momento y exprimir al máximo cada instante. Por que hay quien tiene el convencimiento de que si no se actúa de modo apresurado se está perdiendo el tiempo. A mi juicio, quien tenga esta idea, podría estar equivocado, porque el concepto de pérdida de tiempo es muy relativo porque perfectamente se puede substituir la supuesta pérdida en un hábito de aplazar tareas importantes, sustituyéndolas por actividades más placenteras o irrelevantes. Aunque, no estaría de más de vez en cuando perder el tiempo a conciencia, a fin de abandonarnos a la pereza total, que a buen seguro es una manera ideal de procesar la suficiente energía aséptica que sirva para limpiar nuestro cerebro de neuronas tóxicas, como resultan ser el estrés o la ansiedad, por desgracia tan presentes en nuestra sociedad actual. Llegando a este punto de angustia generada por el ritmo frenético que a día de hoy impone nuestra forma de vida, sería conveniente aproximarnos lo más cercano posible a la calma. Dejar de programar menos, y hacer pausas y conectar más con uno mismo y sobre todo, no dejar que siga el presente reducido a un instante. Hay que recuperar el culto a la espera, disfrutar de su placer que viene a ser equivalente a sosiego. Por que no tengo la menor duda de que, en el filo de la navaja que muestra esa inmediatez “de lo quiero para ayer”, no se puede vivir siempre. Acabaremos psicológicamente hechos unos zorros, si es que no lo estamos ya con tanto estrés crónico, que está poniendo en un serio riesgo la salud física y mental y con ello hacer verdaderos estragos en nuestra calidad de vida, haciendo que disminuya considerablemente.
Amor.
Recuerda que el amor no se valora, ni se mide, por la intensidad del momento, ni por la eternidad con que lo idealizamos, sino por la huella que deja en el corazón cuando se rompe.
jueves, 9 de abril de 2026
REFLEXIONES DISPERSAS (Abril)
Utopía.
Desconozco si en algún momento os habéis hecho la pregunta de para qué sirve la ilusión, o la utopía, ya que ambas están vinculadas a la necesidad y el deseo de soñar. La utopía como sabrán está relacionado con lo imposible, lo inalcanzable y en sí misma resulta pura y dura distancia a la hora de lograr metas personales. Aún así, vamos a suponer que por mucho que lo deseamos, no conseguimos el objetivo de verse el sueño cumplido, porque cuando creemos que ya está a nuestro alcance lograrlo, de la misma más se va alejando, y al final acabamos convenciéndonos de que la lejanía va a ser insalvable y nunca lo veremos cumplido, con lo cual el desiderátum será permanente; lo mismo que permanecerá sécula seculorum la interrogante que nos lleva a la conclusión de lo inservible que resulta ser el concepto utopía. Aunque bueno, puede que la conclusión sea un tanto errática porque a mi juicio el deseo o necesidad de soñar sirve para caminar, seguir hacia delante. Y mientras nuestros pasos continúen activos es señal inequívoca de que aún seguimos vivos y con ambición y esperanza de dar sentido a la vida, o marcar el rumbo hacia un destino particular y social mejor. Desde luego que en el plano social, por muy inalcanzable que nos resulte, la utopía sirve para tratar de hacer un mundo mejor, más justo, más avanzado hacia la empatía, la concordia…es una motivación constante seguir creyendo en ella, sin duda. Estoy convencido de que siempre nos aportará esa dosis necesarias de ilusión para que de conformidad al tópico de que “de sueños también se vive”. Es de recibo reconocer que soñar tiene su importancia porque resalta la ilusión y la esperanza por alcanzar metas particulares que alimenten el espíritu, de esta manera tendremos la posibilidad de hallar satisfacción vital, más allá de la mera supervivencia física. Al menos mientras tengamos reactivada la ilusión por la utopía estaremos muy alejados de su antitesis como es la distopía. Ambas son completamente opuestas, una busca la felicidad plena, en cambio la otra advierte de un futuro apocalíptico. Por ende, como una palmaria urgencia siempre habrá que estar disponibles a todo cuanto nos brinde la oportunidad de lograr un mundo más sociable, o una situación personal satisfactoria, por mucho sigamos con la incertidumbre de hacernos la pregunta de si sirve para algo el culto a la utopía.
Maldad.
Parece ser que todos tenemos un rasgo oscuro en nuestra personalidad, dicho por boca de los psicólogos y los científicos sociales. Esa oscura característica la nombran como “factor D” y está intrínsicamente vinculado a la maldad. Por lo que se ve, nadie se libra de poseer un rasgo maquiavélico en su genética, el cual, dependiendo de la intensidad con que pongamos en práctica la perversidad, indicará lo potencialmente que puede llegar a ser nuestra predisposición para hacer el mal. Por ser un profano en esta cuestión, no voy a poner en duda las explicaciones que los profesionales en este asunto nos dan acerca de que la maldad forma parte congénita en el ser humano, pero en cambio si que me a trevo a opinar el que existe en la actualidad un idóneo caldo de cultivo para que aumente el factor D, porque vivimos unas condiciones sociales bastante complejas y difíciles, como son la corrupción, la desigualdad, la violencia, la ausencia de estado de derecho, etc. las cuales influyen sobre el comportamiento de las personas haciéndolas más aversivas, que nos es otra cosa que malignas. Por desgracia hoy en día un claro ejemplo de la perversidad es el petulante presidente de los EE. UU. Donald Trup, que toda la maldad que puede haber en este mundo, él la personifica. Debido a su palmaria vileza, con toda probabilidad creo que tenga el factor D elevadísimo. Y para mayor desgracia, irá in crescendo con el paso del tiempo, porque el rasgo de psicópata que posee, es factor determinante para que su perversión aumente y a su vez se cronifique, para así continuar haciendo daño, tanto al planeta como a las personas que lo habitan. Pero de la misma calaña que el presidente yanki, a lo largo de la Historia ha habido otros malvados autócratas con relevante poder político que han hecho numerosísimo mal a la Humanidad. Volviendo al asunto que nos concierne, habrá que preguntarse que hacer para evitar que en nuestra sociedad el factor D aumente. Posiblemente tratar de no normalizar la maldad, y sobre todo, que obtenga recompensa el comportarse bien con nuestros semejantes. Desde luego que la voluntad tajante de cambiar debe ser premisa crucial, sin ella seguiremos sometidos a las imposiciones del Factor D. Y me temo que puede resultar una vida poco agradable poner en práctica con frecuencia comportamientos infames. Y por cierto, el ser maligno, no tiene que ver con la inteligencia, ni con la educación. A buen seguro, que conoceréis a más de una persona aparentemente bien educada o inteligente, pero que en sus adentros esconde una maldad absoluta.
Tener.
Cada vez estoy más convencido que los graves problemas de este mundo guardan relación con el error de no querer saber lo poco que necesitamos para vivir y lo mucho que obsesivamente queremos tener. Y al final, tanto y tanto tener, va a resultar inútil porque nos iremos de esta vida tal como venimos: absolutamente sin NADA.
domingo, 8 de marzo de 2026
REFLEXIONES DISPERSAS (Marzo)
Carne de cañón.
El pifostio bélico que han preparado este par de asesinos como son Donald Trump y su colega el genocida Netanyahu en Oriente Medio es para echarse a temblar. Miedo me da, porque estamos a tiro de piedra de la Apocalipsis nuclear como estos dos sanguinarios continúen saltándose a la torera el orden internacional y sembrando el caos a través de la fuerza y extendiendo su escalada bélica y nadie les plante cara, o les pare los pies, tal como hizo Pedro Sánchez en su momento al negar al “Trumpeta” utilizar las bases militares españolas para que sus aviones no arrojaran bombas sobre la población iraní. Y por cierto, si el malnacido presidente estadounidense quiere la guerra, perfecto. Para dar ejemplo de patriotismo que envíe al frente a su hijo de 19 años Barron Trump, que se supone está en plenas condiciones para ser carne de cañón. Nada de discursos grandilocuentes desde el despacho oval, ni exhibición de banderitas gigantes, ni música épica, sino que le endosen el casco, el uniforme y para el frente. Que experimente en su propia carne el canguelo y la angustia de no saber en que momento puede irse a criar malvas por está expuesto de continuo a palmarla. Qué fácil les resulta a todos estos lideres déspotas mandar al frente a morir a los hijos de los otros. Y por cierto, este engreído presidente Yankee, tuvo en su día la suerte de escaquearse de ir a la guerra en Vietnam por causa de una supuesta patología en el pie, diagnosticada por un doctor amigo que cumplió condescendientemente con aquello de “favor con favor se paga”. Como para dar lecciones de patriotismo está el sujeto del “peluquín panoja”. Para nuestra desgracia las guerras están todas cortadas por el mismo patrón y buscan objetivos parecidos: son declaradas por los políticos, las empresas la financias y los medios de intoxicación masiva las venden como heroísmo; y como remate, siempre aparece el infeliz joven de turno al que le obligan a cumplir órdenes de matar; o morir si se da el caso. Pero resulta palmario que nunca son los hijos de los ricos quienes van directos al matadero. Desde hace siglos son los hijos de los pobres quienes están condenados a llevar tan horrible carga y sufrir las peores consecuencias y pagar el precio más alto en los conflictos. Para finalizar, voy a hacer alusión a la mítica frase del piloto alemán, Erich Hartmann, que viene ni que pintado para la ocasión y que dice lo siguiente:” la guerra es un lugar donde los jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí, por decisión de unos viejos amargados que se conocen, y se odian, pero estos canallas no pisan el frente para matarse”. Y esta es la cruda y terrible realidad bélica de hoy en día, por causa de estos monstruosos individuos como son el ególatra de Donald Trump, el hijo de la gran Putín y el genocida Benjamin Netanyahu que por causa de sus conflictos geopolíticos tienen al planeta a puntito de una hecatombe total.
Primer amor.
Es muy probable que podamos caer en el riesgo de convertir al sentimiento de amar en un potente afrodisíaco por la fuerza emocional que transmite, a veces arrebatadora, otra arrolladora, cuando no ambas, y que fácilmente puede acabar siendo un sentimiento incontrolable porque libera una gran cantidad de hormonas que revolucionan nuestro cuerpo y dejan su sensitiva huella, a veces inolvidable. Y según mi criterio, subjetivo por supuesto, el primer amor debido a lo que arriba comento, es una experiencia en la vida que nunca se olvida. . ¿Y cuál es el motivo de quedarse a perpetuidad en la memoria? Sencillamente porque el primer amor activa conexiones neurológicas y emocionales que, al ser nuevas, se fijan de manera especial en nuestro recuerdo, y deja una huella profunda en la memoria porque marca el inicio de una nueva dimensión emocional. Normalmente este hecho suele ocurrir en la adolescencia, donde habitualmente surge un enamoramiento profundo, novedoso, que se vive en plenitud y la fascinación de ese descubrimiento hace que se perpetúe en la memoria. Pero obviamente el primer amor no es exclusividad de los adolescentes, se puede vivirlo en cualquier etapa de la vida por que resulta atemporal, sin normas. Lo que si puede aportar son lecciones de aprendizaje personal. Hay que tener en cuenta que se trata de una etapa de idealización, de enseñanza, de crecimiento; como también puede considerarse como un período de transición que ayuda a definir la identidad personal y la forma en que nos relacionamos con los demás en el futuro, en especial a la hora de entregarnos al sentimiento de amar. Lo que resulta inevitable, es que hablar de ese primer amor también es hablar de su caída, lo que nos lleva al fondo trágico de la experiencia amorosa que, a pesar de haber sido muy intensa, tiene fecha de caducidad, porque ya se sabe que todo es eterno mientras dura. Lo que para mí resulta palmario es que el primer amor, para quienes la nostalgia forma parte intrínseca de sus vidas, por la fascinación y la química que este sentimiento representó en su momento, siempre le reservarán un lugar especial en el corazón.
Therians.
Escribió en una ocasión el ilustre físico alemán Albert Einstein que había dos cosas infinitas en el mundo, el Universo y la estupidez humana y de lo primero no estaba seguro. Vamos que del Universo tenía sus dudas; en cambio de la estupidez humana lo tenia clarísimo. ¡Cómo para no estarlo conociendo sobradamente la conducta estúpida que le caracteriza al ser humano, el cual viene arrastrando desde siglos. Estoy convencido que si levantara la cabeza este ilustré físico volvería de ipso facto a su tumba al comprobar la dimensión infinita que a día de hoy ha alcanzado el ser humano. Es obvio que las redes sociales están contribuyendo a ello porque en la infinitud de su espacio virtual cabe toda la variedad de estupideces humanas habidas y de por haber. Y lo preocupante es que cuando se hace viral, acaba siendo comidilla de todos, con lo cual, va alcanzado más notariedad, y el asunto continua en el candelero de la “información absurda” secula seculorum. Y es lo que está pasando hoy en día con la cuestión de los “Therians”. Para quienes no conozcan este fenómeno social, les comento que se trata de una especie de subcultura de los jóvenes adolescentes, que se identifican a nivel psicológico y espiritual como un determinado animal, total o parcialmente, y que adoptan sus movimientos y utilizan sus accesorios para sentir más cercana su experiencia. Suelen hacer quedadas multitudinarias en calles o parques de diferentes ciudades del país. ¡Pero que mal vamos si a nuestros adolescentes se les ha ido la olla de esta manera y creen ser un animal y actúan como tal! . Y que frustración, que angustia, me produce el criar hij@s para esta excentricidad. Que nadie me mal interprete, pero en su día, un cachete o azote a tiempo, nos hubieran salvado de sufrir esta tontería. El mundo va terminar yendo a la deriva (si no lo está ya) como esto no acabe siendo una absurda moda pasajera. ¿Acaso puede que sea su forma de protestar contra el sistema y mostrarle su malestar? En mi opinión, de ser cierto, su conducta para nada resulta reivindicativa, más bien ridícula. No se, pero a veces el aburrimiento o el disponer de todas las comodidades, puede derivar en este tipo de aberraciones. ¡Vamos listos si toda esta panda de “trastornados subanimales” son quienes en un futuro van a defender las pensiones , quienes salvarán el país de su más que probable ruina económica y social, quienes podrán firmes a los políticos por sus excesos y abusos.!. Desconozco que mal fario tuvieron en su día los dinosaurios para llegar a extinguirse del planeta, pero tal como se presenta el panorama futurible de las nuevas generaciones, me temo que paso a paso estamos tomando el mismo camino que los dinosaurios. Y sino al tiempo.
miércoles, 11 de febrero de 2026
REFLEXIONES DISPERSAS (Febrero)
Rompiendo huesos.
La obsesión por conseguir los cuerpos supuestamente perfectos no tiene límites, y a raíz de ello, se pueden cometer grandísimas estupideces que ni puedes llegar a imaginártelas por que está fuera del sentido común, y todo por conseguir alcanzar objetivos estéticos que imperan dentro de los cánones de la belleza. Una de esa estupidez supina, y bastante peligrosa por cierto, tristemente está de actualidad y lleva nombre inglés: se llama "bonesmashing" y que se traduce literalmente como "romper huesos". Por desgracia viene siendo una peligrosa tendencia viral originada en Tik Tok (¡Cuánto daño están haciendo las redes sociales, en especial a los jóvenes, por tanto contenido tóxico y pernicioso!). Lo de romper los huesos en la zona facial, lo hacen por que están convencidos de que la microfractura endurece sus rasgos, y así acercarse al estándar de los “cuerpos perfectos”. Suelen emplear, entre otros objetos contundentes, el martillo para este fin. Por tanto, con el martillo en mano “atacan con nocturnidad y alevosía “, reiteradamente y de forma obsesiva su mandíbula, pómulos, mentón… a fin de modificar la estructura ósea del rostro. Ya solo con pensar en los martillazos y los huesos fracturados, me entran escalofríos. Hasta que extremo de desbarre total se puede llegar por un motivo estético, la verdad. Lo lamentable de este asunto es que en Internet se está convirtiendo en viral, por que hay “influencers” irresponsables, que tienen millones de seguidores que promueven este tipo de acciones y animan a los jóvenes a llevar a cabo esta práctica muy peligrosa que tienen efectos perjudiciales e irreversibles para la salud. Pero ya dice el refrán “que sarna con gusto no pica”. Lo triste de todo este asunto es que hay jóvenes, rayano a la adolescencia, que no son conscientes aún del riesgo que corren con éstas prácticas y acaban destrozando su físico y su vida.
Desconfianza.
Resulta evidente que la desconfianza genera dudas y eso crea una conducta negativa que siempre levantará sospechas de honestidad a la hora de poner en práctica las relaciones personales. Pienso que todo ello normalmente surge por inseguridad y también por las pésimas experiencias personales vividas, las cuales no queremos que se repitan. Y es ahí donde la suspicacia siempre termina por originar un recelo que nos lleva a aislarnos como una forma de autoprotección. Aislarse es prácticamente apostar a favor de ese individualismo que resulta auténtico caldo de cultivo para la desconfianza patológica. Un hecho éste muy preocupante, porque cuanto más vaya in crescendo el individualismo, mucho más empeora la sociedad, con lo cual, cada vez se irá haciendo más inculta, más manipulable y falta de toda crítica. Y por descontado que también más infeliz. Por consiguiente no es de extrañar que abunden enfermedades tan de actualidad como son la soledad o la salud mental. A mi juicio, la solución más práctica, es liberarnos de toda duda suspicaz hacia nuestros congéneres y tratar de confiar más los unos de los otros, porque seguro que lograremos aprender de los demás, aportando cada uno de nosotros nuestros conocimientos vitales. Porque la filosofía de la vida nos advierte que nadie aprende solo. Es evidente que la confianza es un valor esencial, ya no sólo por que nos libera de todo hándicap a la hora de relacionarnos entre sí, sino por que es un factor determinante cuando se trata de hacer importante cosas de forma colectiva, en especial de carácter humanitario. Y una sociedad como la nuestra que sufre de individualismo crónico la confianza debe prevalecer para que podamos entablar, relaciones más íntimas y cercanas.
Influencers.
La fiebre por conquistar el mayor número de “links” sube cada vez más su nivel de efervescencia y afecta en especial a los conocidos en las redes sociales como influencers. Por lograr la mayor cantidad de los mismos, llegan a cometer todo tipo de imprudencias poniendo en riesgo su propia vida; cuando no la pierden, como ha pasado en innumerables ocasiones por el hecho de llevar al extremo cada acción que ejecutan. Como por ejemplo intentar sacar una foto espectacular al borde de un acantilado, escalar altísimos rascacielos, conducir de forma temeraria... Saben perfectamente que sus arriesgadas acciones en las redes sociales otorgan éxito, fama, y en muchas ocasiones ingentes cantidades de dinero. Aunque no nos engañemos, el fin en sí mismo de todo este asunto, es lograr pingues bendecíos monetarios, que si vienen acompañados de millones de links, pues miel sobre hijuelas. A mí lo que me descoloca, y me tiene un pelín preocupado, es que uno de cada tres menores españoles al ser preguntado que quiere ser de mayor conteste que influencer, de cualquier contenido: moda, viajes, videojuegos, cocina…La aspiración o sueño de ser futbolista, o artista, que tanta seducción ejercía en los niños como se ve ha quedado relegada por esa poderosa atracción que ahora ejercen los influencers. Muchos de ellos auténticos cantamañanas que no merecen crédito alguno, por mucho que nos venda un mundo de placer y lujo, muchas veces ficticio. Lo que resulta palmario, es que vivimos en un mundo muy visual y una experiencia vivida no existe si no se comparte, o se la cuenta a otras personas. Por esta razón, mucha gente comete cualquier extravagancia, con riesgo de perder la vida, por conseguir repercusión y un número relevante de seguidores. Pero bueno, imagino que para toda esta gente que incurren de forma temeraria, al final el haber puesto en peligro sus vidas, les merecerá la pena, siempre que influya beneficiosamente en el ámbito de sus vidas. Lo que no admite mucha duda, es que con frecuencia se suele rendir culto a la estulticia por alcanzar la fama a cualquier precio.
martes, 20 de enero de 2026
martes, 6 de enero de 2026
REFLEXIONES DISPERSAS (Enero)
Plan falso.
Aunque ya no ocupe portadas ni se hable mucho en los telediarios sobre Gaza, el genocidio contra el pueblo palestino sigue su curso implacable. El alto al fuego que tanto han cacareado, en especial este par de monstruos asesinos Donald Trump y Benjamin Netanyahu, no ha sido el final de nada, simplemente ha resultado una estrategia en forma de cortina de humo con el fin de desactivar esa inmensa e imparable ola de solidaridad con el pueblo palestino y el rechazo al Israel sionista en todo el mundo. Y así, continuar asesinando con la impunidad conocida y con la complicidad de los de costumbre. Desde el supuesto alto al fuego alrededor de 500 personas han sido asesinadas por el ejército sionista de Israel en Gaza. Con lo cual, esta pausa temporal de hostilidades está resultando, aparte de un chantaje imperialista, un engañabobos con la finalidad de proseguir silenciosamente con su plan de limpieza étnica. Y es que cuando no son las bombas o las balas, son el hambre o el frío quien los está matando. Ultímenle sufren más las muertes por hambre y por frío, ya que el gobierno terrorista de Israel, sigue empeñado en bloquear la entrada a los camiones que transportan ayuda humanitaria a Gaza. Nunca se ha respetado esta tregua de alto el fuego. A la postre este par de criminales van de la mano, y con un desiderátum en común: el sometimiento del pueblo palestino hasta su desaparición. Lo triste e indignante de este asunto es que los líderes mundiales que podían contribuir a poner fin al genocidio son como avestruces que meten su cabeza bajo tierra; o sino miran para otro lado, y así: “ojos que no ven, corazón de piedra”. Todos conocemos sobradamente que la masacre contra el pueblo palestino, continúa gracias a la complicidad de EE.UU y el silencio de Europa. Por lo tanto se hace de urgente necesidad seguir hablando de Gaza, para que el silencio y el olvido no contribuyan también con este genocidio.
Soberbia presidencial
Desde luego que no seré yo quien defienda a Nicolás Maduro, porque nunca fue santo de mi devoción, pero de ahí a que el soberbio presiente Trump, atente contra el Derecho Internacional violando la soberanía nacional de un país, va un trecho. Y quienes defienden o ensalzan tan vil comportamiento, están defendiendo la impunidad con que acostumbra a actuar los EE. UU. con su abyecto presidente a la cabeza. Esta agresión contra un país soberano como es Venezuela, va a crear precedente, por tanto, van a tener “barra libre”, todos los tiranos con ansias imperialistas para invadir el país que les interese, siempre bajo un pretexto envuelto en mentiras. Con lo cual, que no traten de engañarnos con esa patraña de que la detención de Maduro fue para borrar del mapa político aun presidente acusado de narcotráfico. Mentira podrida. En una cárcel de Estados Unidos estaba preso por narcotráfico el ex presidente de Honduras, Orlando Hernández, y fue indultado por Trump. ¿En este cuestión, qué intereses ocultos hay para medir con de doble rasero? También vocifera en arrogante yanki que el ataque llevado a cabo sobre Venezuela ha sido para liberar al pueblo de las garras de Maduro. Otra falacia más poniendo de ejemplo a Arabia Saudita donde lleva años un monarca dictador rigiendo los destinos de esta nación, pero ahí no tiene intención alguna de ir a bombardearlo el psicópata para redimir al pueblo de las garras del déspota alauita. Normal, es el país aliado “prioritario” fuera de la OTAN. No me creo nada de las calumnias de este soberbio presidente que parece que se autoerigido sheriff global, cuya misión es defender al pueblo de las injusticias del dictador de turno. A otro perro con ese hueso. El único objetivo de todos estos sátrapas que son de la misma calaña que Trump, es repartirse el mundo con la finalidad de controlar los recursos naturales que a día de hoy tanto escasean. Para este fin, utilizan la “ley de la selva” y ya se sabe que quienes más armamento nuclear posean, de la mayor cantidad de materia prima podrán apoderarse. La “suerte” que tenemos quienes habitamos países con escasos recursos naturales es que nos van a dejar tranquilos al respecto. No creo que vayan a poner su zarpa depredadora sobre países que no les interesa por resultarles insignificantes en su mapa de geopolítica. El único peligro que nos acecha, y cada vez más real, es que estos psicópatas acaben armando un pifostio apocalíptico de gran magnitud y no quede bicho viviente en el planeta.
Soledad no deseada.
Estar solo puede ser hasta un placer; en cambio sentirse solo puede resultar un infierno. Es obvio que la soledad no deseada es la que predomina. Resulta muy triste y doloroso el que nos hallemos en la era de la tecnología y la comunicación y en cambio estemos tan solo y poco comunicativos. A mi juicio, las redes sociales no ofrecen esa grata compañía y comunicación que tanto buscamos, sino que es aislamiento lo que originan, con lo cual incentivan la soledad no deseada que tanto predomina hoy en día. Resulta evidente que las relaciones físicas es la fórmula indicada para no sentir esa soledad que afecta negativamente la calidad de vida y bienestar general.
martes, 23 de diciembre de 2025
jueves, 4 de diciembre de 2025
Reflexiones Dispersas (Diciembre)
REFLEXIONES DISPERSAS (Diciembre)
Derroche energético.
Es costumbre de que cuando alguien se muestra contrario a la celebración de un evento festivo, se le tilde de aguafiestas, y cuando no, se le adjudica el epíteto de ser un amargado que le molesta todo por no querer seguir al rebaño. Pero a uno le trae al pairo que le cataloguen de esta forma, cuando los principios que mantiene cree que son los correctos porque ensalzan valores intrínsecos como son la justicia y la empatía. Este comentario viene al caso del encendido de luces de Navidad que por estas fechas se observa a lo largo y ancho de las diferentes ciudades y pueblos de la geografía hispana. Todas esas luces de Navidad, tan resplandecientes que representan la celebración y el consumismo en estado puro y que parece que te prometen la felicidad instantánea. Se trata de un fastuoso espectáculo de luces y colorido que te obnubilan la razón por tanto brillo, pero que tienen su contratiempo como es el derroche monumental de energía. Y en estos tiempos con tanta crisis energética y climática representa una problemática ambiental y social de dimensiones estratosféricas. Y a su vez, una palmaria injusticia por ese derroche energético, cuando hay informes recientes que indican que entre el 17% y el más del 20% de los hogares españoles no pueden calentar sus viviendas adecuadamente durante el invierno, lo que afecta a millones de personas y tiene consecuencias físicas y psicológicas. O sea, que las calles de la urbe adornadas con radiantes lucecitas que consumen a troche y moche energía, pagada por los contribuyentes; en cambio, hay millones de personas “muriéndose de frío” por no poder pagar las facturas de la luz. ¡En que sociedad más hipócrita y egoísta vivimos, la verdad! Como para que te importe mucho el que te cataloguen de aguafiestas, o amargado, por denunciar tanta injusticia. Lo que deja bien a las claras este espectáculo luminoso es que la Navidad resulta ser una época donde el exhibicionismo de su abundancia se convierte en un periodo de fustracciones y exclusión social para quienes carecen de recursos y están condenado a sufrir hasta el extremo su condición de pobres de solemnidad.
Desigualdad.
Vamos a ver que yo lo entienda, y quienes vayan a leer el texto que ahora escribo, lo mismo Bien, resulta que la mujer de comportamiento sexual compulsivo está catalogada como ninfómana, que viene a ser algo así como un trastorno de hipersexualidad. Una catalogación palmariamente negativa
esta conducta sexual incontrolable, no hay duda. En cambio, si es el varón es el “hipersexual” el típico “pichabrava” como son conocidos popularmente estos individuos se le felicita por que se cree que es un gran éxito sus interminables conquistas sexuales. Obviamente si ambos son la misma moneda de nuestra moral sexual de toda la vida, entonces, ¿Por qué esa distinción que premia con éxito al varón, por contra se condena a la mujer? Ancestral machismo veo yo en todo este repulsivo asunto. Según he leído, la mujer ninfómana fue una invención médica, algo así como una excusa refinada para hacernos saber que no le gusta fornicar, lo que pasa es que está enferma. Pero hete aquí que al varón con carnet de fornicador no ha necesitado nunca diagnostico alguno. Su condición “donjuanesca” viene de fábrica. Lo triste de todo esto, es que al comportamiento de la supuesta adicción sexual compulsiva de la mujer está condenado a tratamientos de psicoterapia a fin de revertir la situación; en cambio al varón todo son parabienes y engreído pavoneo. Al final uno llega a la conclusión de que con toda impunidad, sexualmente el varón de epíteto conquistador tiene licencia para el “aquí te pillo aquí te mato, y la mujer con la obligación de justificarse por practicar lo mismo para evitar castigos punitivos. Luego para que venga el maldito negacionista de turno y nos diga que el machismo es pura invención feminista. ¡Anda y que te den!
Personas.
Tenemos la mala costumbre de catalogar como rara la persona que tiene tendencia a actuar desinteresadamente en beneficio de los demás. Sin consideración alguna le decimos: Pareces “tonto”¿no te das cuenta que se están aprovechando de ti? Para mí desde luego que de tonto no tiene nada; más bien todo lo contrario: generosa y gratificante sabiduría. Además tienen un conocimiento superior de cómo es necesario que prospere un mundo beneficioso para la humanidad. Su forma desinteresada de obrar en bien de la humanidad les proporciona mayor felicidad interior que al resto. Y es que dar sin pedir a cambio nos aporta placidez y nos enriquece día a día, cuánto más das más tienes, más recibes. No hay duda de que son personas que quieren dejar un legado de empatía y generosidad en su entorno. Resulta evidente el que cuando muramos vamos a encontrarnos con tres tipos de personas: los que dejaron este mundo mucho peor de lo que estaba, los que lo dejaron prácticamente tal como estaba y los que lo dejaron mucho mejor de lo que estaba. Por tanto, debemos plantearnos cual de esas personas queremos ser y actuar a conciencia. No hay más alternativa.
martes, 25 de noviembre de 2025
miércoles, 5 de noviembre de 2025
REFLEXIONES DISPERSAS (Noviembre)
Psicofármacos.
Resulta que las ventas de antidepresivos crecieron un 24% en España en un solo año. Así como lo oyen. Este dato indica que este país tiene un problema de salud mental muy peliagudo. Con el problema añadido, que se está abusando de los psicofármacos y este hecho hace que vayamos en cabeza del consumo internacional. Que triste resulta saber el que destaquemos a nivel mundial en esta problemática. Podíamos destacar en algo más sugerente, pero no estamos de suerte. En fin; que al respecto, este país pone un circo y le crecen los enanos. Parece ser que son las mujeres las principales consumidoras de los psicofármacos. No se muy bien a que es debido. Supongo que por su mayor implicación en las obligaciones de la vida y eso las hace más vulnerable en referencia a los trastornos psicológicos. No es de extrañar que se abuse de su consumo si al parecer cuatro de cada diez españoles convive con un problema de salud mental. Datos que confirman el problema espinoso que arrastra España por causa de las patologías asociadas a las perturbaciones del cerebro. Lo que está claro que la venta creciente de antidepresivos en España, radica en buena parte por la pésima situación social que se vive en este país y que no deja más alternativa que para paliar los efectos que corroe el estado anímico usar psicofármacos. Porque existe un dato demoledor de una injusticia obvia como es que el consumo de este medicamento es ocho veces mayor en barrios y familias desfavorecidas socialmente que en los más pudientes. Opino que es este sistema excluyente el culpable del progresivo aumento de los antidepresivos. Si no existen políticas que faciliten el acceso a vivienda, reduzcan la precariedad laboral y todo cuanto mejore la calidad de vida de los más desfavorecidos de la sociedad, se va a tener que echar manos de los psicofármacos para paliar los efectos perniciosos derivados de los trastornos mentales. No va a quedar más remedio por mucho que lamentablemente sigamos batiendo record de ventas y encabecemos a nivel internacional tan penoso ranking.
Envejecer.
¿Alguno de vosotros habíais escuchado en alguna ocasión la palabra Midorexia? Yo personalmente sí que la conozco. Su significado viene a decirnos que se trata de un trastorno psicológico que refleja el miedo irracional a envejecer y que no te deja vivir. Este trastorno mental es evidente que se produce por causa de unos estándares sociales que priman la belleza y la juventud. Con lo cual la vejez queda marginada, relegándola a la invisibilidad permanente. Por desgracia vivimos en una sociedad donde es norma habitual asociar a la juventud con la belleza y el éxito, por el contrario al envejecimiento lo vinculan con todo cuanto representa negatividad. Esta circunstancia genera el temor a la pérdida de relevancia o de los valores personales. Las nefastas consecuencias que todo ello produce pueden resultar muy graves y no es de extrañar que afloren sensaciones depresivas, de baja autoestima, ansiedad, etc. La mayoría de personas que sufre tan dañinas sensaciones terminan por someterse a agresivos procedimientos estéticos con resultados dispares. Es obvio que si el trastorno psicológico está cronificado, no hay bisturí del cirujano plástico que lo solucione. Desde luego que entrar la etapa de la vejez no resultar muy estimulante, ya no por la supuesta pérdida de esos estereotipos de belleza vinculados a la juventud y que pueblan los mensajes en publicidad y redes sociales, sino por el progresivo deterioro de la salud que eso si que nos debiera preocupar por que paulatinamente nos va restando calidad de vida. Pero aún así, es necesario envejecer con dignidad y aceptar la ancianidad como algo natural por que es ley de vida. Y sobre todo combatir los prejuicios asociados a la edad porque si los dejamos que de continuo nos acosen bruscamente hasta ir carcomiendo paulatinamente el estado anímico seremos también de continuo víctimas de la infelicidad. Y me niego por activa y por pasiva a aceptar que la vejez no tiene también sus momentos de felicidad. Envejecer no debería causarnos miedo, ni ser motivo de tristeza. Quizá en llegando a la senectud de la vida, lo importante no debiera ser buscar remedios a fin de detener el tiempo, sino que tratar de aprovecharlo al máximo.
Vivienda.
“Los hijos no se van de casa ni para dios" es un dicho popular que expresa la dificultad que sienten algunos padres para que sus hijos se independicen. Pero habría que preguntar, ¿si realmente los hijos están a gusto con esa falta de independencia, o le resulta angustiosa vivir esta situación?. Cierto que habrá quienes se sienten la mar de a gusto por pura comodidad, aunque buen seguro la mayoría querrá independizarse. Pero viendo tal como está el panorama social, tanto en lo económico como laboral, les resulta imposible acceder a una vivienda en propiedad. Y en alquiler más de lo mismo, por el hecho de que la mayoría de jóvenes son mileuristas. Al tratarse de un sueldo precario, el alquiler engulliría sus ingresos. Es como “la pescadilla que se muerde la cola” y que se halla encerrada dentro de un círculo vicioso. No es de extrañar que ante esta espantosa situación, los jóvenes no tengan posibilidad real de emanciparse. Y aunque a veces se tome a cachondeo eso de que los jóvenes no quieren irse de la casa de sus padres ni a tiros, habría que tomarlo muy en serio porque la falta de emancipación genera graves problemas económicos al país, como por ejemplo el retraso de la maternidad, circunstancia ésta que conlleva a disminuir la natalidad y compromete el sistema de pensiones. La problemática de falta de vivienda y precariedad laboral, hace que los jóvenes mejor formados profesionalmente emigren a países donde tienen más facilidades de acceder a una vivienda. La huída de los jóvenes en busca de unas mejores condiciones de vida hay que achacarlo al fracaso de un sistema de gobierno incapaz de poner freno a la especulación urbanística, que es la principal causa de que a día de hoy a las nuevas generaciones les resulte imposible acceder a una vivienda, tanto en alquiler como propia.












