Y bien, pues que hemos ganado el campeonato del mundo ole sus
huevos, que ahora en adelante van a sacar pecho los futboleros de la selección
Española al lucir la segunda estrella en la camiseta. Que ha sido una catarsis
colectiva de alegría y disfrute con el triunfo de la selección, no lo discuto;
como tampoco cuestiono que ahora en adelante España va a ser el no vas más
dentro del panorama futbolístico a nivel del mundo mundial. Yo la verdad es
que no se hasta cuanto durará esta “resaca” originada por el “pan y circo”
moderno que nos brinda el fútbol, y que consumimos este producto con tanta
satisfacción, tanto interés, tanta ansia, que acabamos anestesiados, por que
para el populacho el fútbol es su particular opio. Hay que reconocer que resulta
un tanto admirable y alucinante gritar eso de ¡Campeones, Campeones, oe, oe,
oe!….Pero el caso es que hoy mismo, entre gritos silenciosos y placentera resaca
me ha dado por mirar a modo grosso datos relacionados con la situación
socioeconómicas del país, por si tan exaltada y patriótica euforia había logrado
liberar al país de sus miserias, y tristemente me he encontrado con el déja vu
de costumbre, y me he venido anímicamente abajo porque es una triste realidad
saber que la alegría en casa del pobre dura muy poco. Ahí van algunos
datos:
España sigue entre los primeros puestos de
pobreza en la UE: cuarto país con más población en riesgo de pobreza y
exclusión
Hoy día acceder a una vivienda en España se
ha convertido en el principal problema del país, con los precios de compra y
alquiler en máximos históricos impulsados por la falta de oferta y la alta
demanda.
La juventud en España enfrenta un futuro
marcado por la incertidumbre, donde hasta un 82% de los jóvenes de 18 a 34 años
teme que vivirá peor que sus padres. La tasa de paro juvenil (menores de 25
años) en España se sitúa en el 24,5%, superando ampliamente la media de la Unión
Europea.
El discurso de odio y la xenofobia en España
han experimentado un endurecimiento significativo, impulsados por formaciones de
ultraderecha como Vox y otros movimientos radicales…
Y así un suma y sigue de funestos episodios
que sufre la situación socioeconómica del país. Que iluso soy, me creí que el
haber sido campeones del mundo libraría al país de sus miserias, y nada de nada.
Por que hoy vivimos la misma situación de inseguridad que ayer, y me temo que
igual que la de mañana, y vete tú a saber cuanto tiempo más durará esta
incertidumbre con la que está cayendo. Pero está claro que los fastos para
celebrar tan prestigiosa victoria tienen que seguir su protocolario curso: Baño
de masas por las calles de Madrid en autobús descapotable, Cibeles, TV… Nada
podrá detener tan espectacular e histórico celebración: un fiestón de muchos
quilates para regocijo de la masa y vítores a los campeones. Ya se que todo este
discurso barato que escribo tiene todas las papeletas de ganarse el calificativo
de aguafiestas, o amargado. Lo acepto, lo asumo; pero, ¡ostras, Pedrín!, si
dejamos que literalmente nos absorba el cerebro esta especie de opio futbolero,
sin darle un poco rienda suelta a la auto critica, a cuestionar tanta
información abusiva e interesada de los Medios de Comunicación acerca de este
asunto, a resignarnos y aceptar al futbol como elemento de distracción espuria
acabaremos sometidos a su narcotizante dictadura. Y por ahí no paso. Puedo
alegrarme con la victoria de la selección como el que más, pero eso no quita
para afirmar que el fútbol sigue siendo y será un arma de poder narcotizante que
los políticos la utilizan cuando les conviene, mayormente como cortina de humo
para que desvíe la atención de lo que de realmente importa y resulta
denunciable. Y por cierto, el fútbol hoy en día ha perdido su esencia, su
romanticismo, todo por causa de los dirigentes que mueven el cotarro dentro de
la FIFA o la UEFA, que lo han convertido en puro y duro negocio para lucrarse. Y
el populacho, ahí está, como marioneta manipulable y sometida, con sus
movimientos dirigidos por los políticos y dirigentes futboleros, cuando sin
escrúpulo alguno, tiran de sus hilos.. ¿Que esto de ganar España por segunda vez
el campeonato del mundo es alegría para el cuerpo, y la necesitamos porque
debido a tanta incertidumbre socioeconómica, estamos a falta de ella? De
acuerdo, lo compro y hasta me me alegra, además lo encuentro estupendo, porque
resulta muy loable, y brillante, esta “hazaña deportiva”, pero hay un refrán que
dice: “Pocas alegrías me da el que a mi padre le llamen tragaldabas y yo sea un
muerto de hambre. Yo ahí lo dejo, y este refrán él quiera entender su moraleja,
que la entienda. Y el que no, oye con la morfina que genera el fútbol uno se
puede sentir perfectamente feliz. Y yo no soy quien para matar sus
ilusiones.
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