lunes, 20 de julio de 2026

QUE LOS ÁRBOLES NO TE IMPIDAN VER EL BOSQUE (CAMPEONES DEL MUNDO)

Y bien, pues que hemos ganado el campeonato del mundo ole sus huevos, que ahora en adelante van a sacar pecho los futboleros de la selección Española al lucir la segunda estrella en la camiseta. Que ha sido una catarsis colectiva de alegría y disfrute con el triunfo de la selección, no lo discuto; como tampoco cuestiono que ahora en adelante  España va a ser  el no vas más dentro del panorama  futbolístico  a nivel del mundo mundial. Yo la verdad es que no se hasta cuanto durará esta “resaca” originada por el “pan y circo” moderno que nos brinda el fútbol, y que consumimos este producto con tanta satisfacción, tanto interés, tanta  ansia, que acabamos anestesiados, por que para el populacho el fútbol es su particular opio. Hay que reconocer que resulta un tanto admirable y alucinante gritar eso de ¡Campeones, Campeones, oe, oe, oe!….Pero el caso es que hoy mismo, entre gritos silenciosos y placentera resaca me ha dado por mirar a modo grosso datos relacionados con la situación socioeconómicas del país, por si tan exaltada y patriótica euforia había logrado liberar al país de sus miserias, y tristemente me he encontrado con el déja vu de costumbre, y me he venido anímicamente abajo porque es una triste realidad saber que la alegría en casa del pobre dura muy poco. Ahí van algunos datos:

España sigue entre los primeros puestos de pobreza en la UE: cuarto país con más población en riesgo de pobreza y exclusión
Hoy día acceder a una vivienda en España se ha convertido en el principal problema del país, con los precios de compra y alquiler en máximos históricos impulsados por la falta de oferta y la alta demanda.
La juventud en España enfrenta un futuro marcado por la incertidumbre, donde hasta un 82% de los jóvenes de 18 a 34 años teme que vivirá peor que sus padres. La tasa de paro juvenil (menores de 25 años) en España se sitúa en el 24,5%, superando ampliamente la media de la Unión Europea.

El discurso de odio y la xenofobia en España han experimentado un endurecimiento significativo, impulsados por formaciones de ultraderecha como Vox y otros movimientos radicales…

Y así un suma y sigue de funestos episodios que sufre la situación socioeconómica del país. Que iluso soy, me creí que el haber sido campeones del mundo libraría al país de sus miserias, y nada de nada. Por que hoy vivimos la misma situación de inseguridad que ayer, y me temo que igual que la de mañana, y vete tú a saber cuanto tiempo más durará esta incertidumbre con la que está cayendo. Pero está claro que los fastos para celebrar tan prestigiosa victoria tienen que seguir su protocolario curso: Baño de masas por las calles de Madrid en autobús descapotable, Cibeles, TV… Nada podrá detener tan espectacular e histórico celebración: un fiestón de muchos quilates para regocijo de la masa y vítores a los campeones. Ya se que todo este discurso barato que escribo tiene todas las papeletas de ganarse el calificativo de aguafiestas, o amargado. Lo acepto, lo asumo; pero, ¡ostras, Pedrín!, si dejamos que literalmente nos absorba el cerebro esta especie de opio futbolero, sin darle un poco rienda suelta a la auto critica, a cuestionar tanta información abusiva e interesada de los Medios de Comunicación acerca de este asunto, a resignarnos y aceptar al futbol como elemento de distracción espuria acabaremos sometidos a su narcotizante dictadura. Y por ahí no paso. Puedo alegrarme con la victoria de la selección como el que más, pero eso no quita para afirmar que el fútbol sigue siendo y será un arma de poder narcotizante que los políticos la utilizan cuando les conviene, mayormente como cortina de humo para que desvíe la atención de lo que de realmente importa y resulta denunciable. Y por cierto, el fútbol hoy en día ha perdido su esencia, su romanticismo, todo por causa de los dirigentes que mueven el cotarro dentro de la FIFA o la UEFA, que lo han convertido en puro y duro negocio para lucrarse. Y el populacho, ahí está, como marioneta manipulable y sometida, con sus movimientos dirigidos por los políticos y dirigentes futboleros, cuando sin escrúpulo alguno, tiran de sus hilos.. ¿Que esto de ganar España por segunda vez el campeonato del mundo es alegría para el cuerpo, y la necesitamos porque debido a tanta incertidumbre socioeconómica, estamos a falta de ella? De acuerdo, lo compro y hasta me me alegra, además lo encuentro estupendo, porque resulta muy loable, y brillante, esta “hazaña deportiva”, pero hay un refrán que dice: “Pocas alegrías me da el que a mi padre le llamen tragaldabas y yo sea un muerto de hambre. Yo ahí lo dejo, y este refrán él quiera entender su moraleja, que la entienda. Y el que no, oye con la morfina que genera  el fútbol uno se puede sentir perfectamente feliz. Y yo no soy quien para matar sus ilusiones.

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