Carne de cañón.
El pifostio bélico que han preparado este par de asesinos como son Donald Trump y su colega el genocida Netanyahu en Oriente Medio es para echarse a temblar. Miedo me da, porque estamos a tiro de piedra de la Apocalipsis nuclear como estos dos sanguinarios continúen saltándose a la torera el orden internacional y sembrando el caos a través de la fuerza y extendiendo su escalada bélica y nadie les plante cara, o les pare los pies, tal como hizo Pedro Sánchez en su momento al negar al “Trumpeta” utilizar las bases militares españolas para que sus aviones no arrojaran bombas sobre la población iraní. Y por cierto, si el malnacido presidente estadounidense quiere la guerra, perfecto. Para dar ejemplo de patriotismo que envíe al frente a su hijo de 19 años Barron Trump, que se supone está en plenas condiciones para ser carne de cañón. Nada de discursos grandilocuentes desde el despacho oval, ni exhibición de banderitas gigantes, ni música épica, sino que le endosen el casco, el uniforme y para el frente. Que experimente en su propia carne el canguelo y la angustia de no saber en que momento puede irse a criar malvas por está expuesto de continuo a palmarla. Qué fácil les resulta a todos estos lideres déspotas mandar al frente a morir a los hijos de los otros. Y por cierto, este engreído presidente Yankee, tuvo en su día la suerte de escaquearse de ir a la guerra en Vietnam por causa de una supuesta patología en el pie, diagnosticada por un doctor amigo que cumplió condescendientemente con aquello de “favor con favor se paga”. Como para dar lecciones de patriotismo está el sujeto del “peluquín panoja”. Para nuestra desgracia las guerras están todas cortadas por el mismo patrón y buscan objetivos parecidos: son declaradas por los políticos, las empresas la financias y los medios de intoxicación masiva las venden como heroísmo; y como remate, siempre aparece el infeliz joven de turno al que le obligan a cumplir órdenes de matar; o morir si se da el caso. Pero resulta palmario que nunca son los hijos de los ricos quienes van directos al matadero. Desde hace siglos son los hijos de los pobres quienes están condenados a llevar tan horrible carga y sufrir las peores consecuencias y pagar el precio más alto en los conflictos. Para finalizar, voy a hacer alusión a la mítica frase del piloto alemán, Erich Hartmann, que viene ni que pintado para la ocasión y que dice lo siguiente:” la guerra es un lugar donde los jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí, por decisión de unos viejos amargados que se conocen, y se odian, pero estos canallas no pisan el frente para matarse”. Y esta es la cruda y terrible realidad bélica de hoy en día, por causa de estos monstruosos individuos como son el ególatra de Donald Trump, el hijo de la gran Putín y el genocida Benjamin Netanyahu que por causa de sus conflictos geopolíticos tienen al planeta a puntito de una hecatombe total.
Primer amor.
Es muy probable que podamos caer en el riesgo de convertir al sentimiento de amar en un potente afrodisíaco por la fuerza emocional que transmite, a veces arrebatadora, otra arrolladora, cuando no ambas, y que fácilmente puede acabar siendo un sentimiento incontrolable porque libera una gran cantidad de hormonas que revolucionan nuestro cuerpo y dejan su sensitiva huella, a veces inolvidable. Y según mi criterio, subjetivo por supuesto, el primer amor debido a lo que arriba comento, es una experiencia en la vida que nunca se olvida. . ¿Y cuál es el motivo de quedarse a perpetuidad en la memoria? Sencillamente porque el primer amor activa conexiones neurológicas y emocionales que, al ser nuevas, se fijan de manera especial en nuestro recuerdo, y deja una huella profunda en la memoria porque marca el inicio de una nueva dimensión emocional. Normalmente este hecho suele ocurrir en la adolescencia, donde habitualmente surge un enamoramiento profundo, novedoso, que se vive en plenitud y la fascinación de ese descubrimiento hace que se perpetúe en la memoria. Pero obviamente el primer amor no es exclusividad de los adolescentes, se puede vivirlo en cualquier etapa de la vida por que resulta atemporal, sin normas. Lo que si puede aportar son lecciones de aprendizaje personal. Hay que tener en cuenta que se trata de una etapa de idealización, de enseñanza, de crecimiento; como también puede considerarse como un período de transición que ayuda a definir la identidad personal y la forma en que nos relacionamos con los demás en el futuro, en especial a la hora de entregarnos al sentimiento de amar. Lo que resulta inevitable, es que hablar de ese primer amor también es hablar de su caída, lo que nos lleva al fondo trágico de la experiencia amorosa que, a pesar de haber sido muy intensa, tiene fecha de caducidad, porque ya se sabe que todo es eterno mientras dura. Lo que para mí resulta palmario es que el primer amor, para quienes la nostalgia forma parte intrínseca de sus vidas, por la fascinación y la química que este sentimiento representó en su momento, siempre le reservarán un lugar especial en el corazón.
Therians.
Escribió en una ocasión el ilustre físico alemán Albert Einstein que había dos cosas infinitas en el mundo, el Universo y la estupidez humana y de lo primero no estaba seguro. Vamos que del Universo tenía sus dudas; en cambio de la estupidez humana lo tenia clarísimo. ¡Cómo para no estarlo conociendo sobradamente la conducta estúpida que le caracteriza al ser humano, el cual viene arrastrando desde siglos. Estoy convencido que si levantara la cabeza este ilustré físico volvería de ipso facto a su tumba al comprobar la dimensión infinita que a día de hoy ha alcanzado el ser humano. Es obvio que las redes sociales están contribuyendo a ello porque en la infinitud de su espacio virtual cabe toda la variedad de estupideces humanas habidas y de por haber. Y lo preocupante es que cuando se hace viral, acaba siendo comidilla de todos, con lo cual, va alcanzado más notariedad, y el asunto continua en el candelero de la “información absurda” secula seculorum. Y es lo que está pasando hoy en día con la cuestión de los “Therians”. Para quienes no conozcan este fenómeno social, les comento que se trata de una especie de subcultura de los jóvenes adolescentes, que se identifican a nivel psicológico y espiritual como un determinado animal, total o parcialmente, y que adoptan sus movimientos y utilizan sus accesorios para sentir más cercana su experiencia. Suelen hacer quedadas multitudinarias en calles o parques de diferentes ciudades del país. ¡Pero que mal vamos si a nuestros adolescentes se les ha ido la olla de esta manera y creen ser un animal y actúan como tal! . Y que frustración, que angustia, me produce el criar hij@s para esta excentricidad. Que nadie me mal interprete, pero en su día, un cachete o azote a tiempo, nos hubieran salvado de sufrir esta tontería. El mundo va terminar yendo a la deriva (si no lo está ya) como esto no acabe siendo una absurda moda pasajera. ¿Acaso puede que sea su forma de protestar contra el sistema y mostrarle su malestar? En mi opinión, de ser cierto, su conducta para nada resulta reivindicativa, más bien ridícula. No se, pero a veces el aburrimiento o el disponer de todas las comodidades, puede derivar en este tipo de aberraciones. ¡Vamos listos si toda esta panda de “trastornados subanimales” son quienes en un futuro van a defender las pensiones , quienes salvarán el país de su más que probable ruina económica y social, quienes podrán firmes a los políticos por sus excesos y abusos.!. Desconozco que mal fario tuvieron en su día los dinosaurios para llegar a extinguirse del planeta, pero tal como se presenta el panorama futurible de las nuevas generaciones, me temo que paso a paso estamos tomando el mismo camino que los dinosaurios. Y sino al tiempo.





