martes, 28 de septiembre de 2021

A Pesar....


domingo, 19 de septiembre de 2021

SÍMBOLOS


lunes, 6 de septiembre de 2021

AUTOESTIMA


Quererse a uno mismo es fundamental; ya no solo por mantener una autoestima saludable, sino para tener buenas  relaciones con los demás. En cambio, de no quererte a ti mismo, no solo encontrarás dificultades para relacionarse con los demás, sino que aumentará el riesgo de padecer  severa depresión. No creer en ti, y pensar que todo lo haces mal y que física y mentalmente eres un ser imperfecto, es un rol que debes cambiar de inmediato a fin de que te quieras y te valores de una  manera positiva que esté por encima de todo y de todos. Lo que está claro es que quererse a uno mismo forma parte de un proceso esencial en la vida humana. Además para querer a los demás se hace  de imperiosa necesidad amarse  primero a uno mismo. Porque si no proyectas amor hacia ti  ¿cómo leches puedes querer a los demás? Resulta imposible el poder entregar a alguien lo que no se tiene. Más o menos de esto va la vida, amar y ser amado.  Aceptémonos siempre con nuestros defectos y nuestras virtudes, hay que saber convivir con ellos y  tener un buen concepto de nosotros  mismos para ser lo mas posible persona positiva. Como  también eliminar   esa percepción negativa que tenemos sobre nosotros, creyendo que todo va a salir mal antes de intentarlo. Es conveniente dejar de juzgarnos, de criticarnos o de compararnos con los demás; como también dejar de exigirnos ser distinto a lo que intrínsecamente somos por lo perjudicial que piscológicamente puede resultar tal exigencia. También convendría tratar de descubrir todo ese potencial y grandeza que llevamos dentro y que normalmente  por causa de los prejuicios y complejos que nos creamos  nos impide descubrir.  



Lo que  para mi personalmente  no admite  duda alguna es  que mostrar  una  actitud positiva  ante la vida  fortalecerá nuestra autoestima;  esa  capacidad que tenemos los seres humanos de estimarnos y querernos a pesar de todo lo negativo que tengamos o los fallos que podamos cometer. Cuando una persona por cualquier circunstancia no se quiere a si misma o no se otorga el   suficiente valor que se merece,  y solo ve fallos, y nuca aciertos  en su forma de ser o de actuar  tiende a mostrar la misma actitud con resto de persona de su entorno. Y por norma general siempre  se trata de evitar a las personas que solo transmiten negatividad  por lo fácil que uno puede “contagiarse”  con su tóxico pesimismo. Resulta evidente que la clave fundamental para conseguir ese objetivo de tener confianza y amor en si mismo es la aceptación incondicional. A priori puede resultar fácil, para nada lo es. Acertarse incondicionalmente implica amar a nuestro ser con independencia de todo lo externo a él. Y está claro que los  componentes externos como la belleza física, el dinero, el éxito en el trabajo o en las relaciones con los demás, etc. están de continuo poniendo en jaque nuestra autoestima. Por esta razón es necesario reforzarse, o blindarse,  mentalmente  a fin de  hacerle frente al  continuo acoso que estos componentes externos ejercen contra nuestro amor propio. Siempre he pensado que para aumentar el amor hacia nosotros mismos es bueno pensar de forma real y evitar ante todo  ideas  vinculadas a una realidad ilusoria que tiende a perjudicar nuestra autoestima y hacernos mentalmente mucho daño.  Deberíamos tener siempre bien  presente que la perfección es solo un concepto diseñado por el hombre, pero que no existe ni existirá nunca. Resulta palmario el que no somos perfectos, solemos tener a menudo bastantes fallos, pero también tenemos nuestra virtudes que siempre resultan ser un coadyúvate ideal para tratar de  querernos más. Hay que tener en cuenta que las personas somos seres humanos que particularmente contamos con nuestras capacidades, cualidades, o habilidades, por tanto ninguno debiera ser superior o inferior  a otros. Nunca debieras sentirte inferior a otra persona pensando que no puedes estar a su altura.  Si piensas de esta forma negativa  con toda probabilidad la cosa te va a salir bastante mal, por tanto es aconsejable el  intentar que tu pensamiento fluctúe en  tendencia positiva e intentarlo de nuevo. Sin rendirse porque la vida es una prueba constante de superación. Abandona ese desmoralizante “no puedo” y haz que el   “voy a tener el éxito que me merezco” se convierta en el nuevo e ilusionante   eslogan en tu vida.

 

En mi opinión,   resulta axiomático   el que  para lograr tener una autoestima, digamos que  “a prueba de bombas,” lo ideal  sería el que cada día al levantarnos nos digamos  totalmente convencidos   a nosotros mismos que vamos a decidir querernos más y mejor a pesar de cómo nos vaya el día, o como nos vaya la vida.  Que ésta es otra. Si la vida acostumbra a otorgarnos a menudo  situaciones conflictivas y la lucha personal contra nuestros demonios internos es una constante,  se hace bastante difícil la decisión de querernos incondicionalmente. Pero está bien  claro  que aunque siga proporcionándote reveses de continuo la vida si eres capaz de quererte a ti mismo, a pesar fallos, prejuicios o desavenencias, estate seguro que brotará de tu interior amor a corazón lleno y tendrás la dicha de recibirlo tanto     tú como todas  las  personas que se encuentren  dentro de  tu entorno. Y  este hecho bastará para que consigas ser feliz.  Por que el secreto de la felicidad muchas veces se manifiesta a través del quererte a ti mismo incluso cuando los demás no te quieran.

 


martes, 20 de julio de 2021

Amar


martes, 13 de julio de 2021

Nuestros abuelos


martes, 6 de julio de 2021

HOMOFOBIA



Parece ser que en los últimos cinco años la homofobia en España está creciendo   a pasos agigantados. Raro es el día que no aparece en los medios de comunicación el titular de un  ataque homófogo.  Uno de estos execrables ataques ocurrió la pasada madrugada del día 3 de julio  en la ciudad gallega de A Coruña y que acabó en  asesinato. La víctima fue Samuel Luiz Muñiz, un joven de 23 años que al grito de “maricón te vamos a matar” una horda de abyectos individuos de forma cruel y cobarde lo apalearon hasta arrebatarle la vida. ( Me resulta  muy  triste y terrible el  que la última palabra que oigas en tu vida se la palabra maricón expresada con total odio y  desprecio) . Según los amigos de la víctima, todo sucedió a cuenta de un mal entendido con el móvil. Probablemente la chispa que encendió el conflicto fuera este artilugio, pero yo estoy plenamente convencido que la verdadera causa de la agresión y asesinato fuera por  su supuesta condición de gay. Condición que aún muchos intolerantes no aceptan, de ahí la constante violencia  con consecuencias trágicas  que ejercen sobre esta clase de  personas.  Me parece muy triste y preocupante el que por tu orientación sexual, distinta a la que  los retrógrados imponen  como la  "sexualmente  correcta",  puedas poner  seriamente en peligro tu vida. Pero es de recibo el reconocer que  esta violencia actual ejercitada contra los homoxesuales    no viene de ahora, sino de muchos siglos atrás porque tradicionalmente  se la ha perseguido y condenado.   Los intolerantes con sus ideas retrógradas  la han juzgado  desde siempre como una enfermedad que había que erradicar o mantener terapias de conversión. Aunque parezca anacrónico,  hoy en día existen varios países que criminalizan las relaciones de personas del mismo sexo porque las han  tipificado como un grave delito que puede ser castigado con la muerte. Los países que procesan de forma mayoritaria la religión islámica  son muy proclives a ejecutar la pena de muerte en estos casos. Por suerte en España no se llega a tales extremos; digamos que  no a nivel institucional, pero en cambio a nivel de sociedad sí porque  abundan  sujetos de palmaria vileza que acostumbran a cometen crímenes homófobos.    Normalmente  todos estos ataques contra la comunidad gay  son alentados   por los discursos de odio que la mayoría de veces llegan desde las altas esferas políticas. En especial  del partido político VOX, auténticos voceros de la arenga xenófoba, homófona  y racista. No hay duda de que el discurso homófobo de algunos políticos, religiosos y medios de comunicación fomenta un clima de intolerancia y discriminación con las personas LGBTI.  



Me parece tristísimo  y no menos  indignante que se le pueda arrebatar la vida a una persona, o se la insulte y humille, por el simple hecho de mostrar amor o deseo a otra persona se su mismo sexo.  ¿Acaso el amor está hecho con fines exclusivamente de procrear?  En mi opinión radicalmente no. Amar tiene otras connotaciones que van más allá de la procreación. . Además debe imperar la libertad sexual como un derecho de amar a quien  se quiera y como se quiera Pero lamentablemente hay personas que no lo ven así. Para ellos lo  correcto y natural   en la relación de pareja  de sexos diferentes.   De lo contrario lo ven como una aberración sexual a la que se creen con  todo el derecho  que agredir y humillar. Lo que debe quedar bien  claro es que amar jamás se le pude considerar un delito.  Pero aparte de la intrínseca forma tan perversa que tienen de actuar  todos de estos sujetos homófobos en España, habría que señalar a  los primeros culpables de que esto ocurra; me estoy refiriendo a los políticos que están al frente de las instituciones  y que en vez de desarrollar acciones orientadas a fomentar el respeto por la diversidad sexual, tal  como ya indico arriba, se dedican a alimentar el discurso del odio.  Discursos  que se vienen dando muy a menudo tanto en los medios de comunicación  como en la redes sociales; estás ultimas son a día de hoy autenticas letrinas donde descargar y alimentar todo este tipo de  despreciable inquina. Chapoteando en las hediondas aguas de  esas  letrinas  es donde  se hallan  todos estos responsables de  los ataques homófobos, lo cuales normalmente    acostumbran a  derivar en cruel violencia e incluso asesinatos, tal como sucedió con  el susodicho joven de A Coruña. A veces me da por pensar que si existe la homofobia y sus execrables episodios de violencia es seguramente porque hay gente no está ni cómoda ni acepta su propia existencia  o su orientación sexual.  Por tanto necesita destruir a los demás, en especial a personas de condición gay, por que el hecho de  humillar y agredir a una persona de esta orientación sexual   es como si  trataran  de rechazar su propia condición  y reprimir sus propios sentimientos,  y con ello aplacar su naturaleza. La vida es así de compleja y terrible. Pero desde su complejidad, ante todo debe primar  el respeto hacia los demás. Porque ya se sabe que nuestra propia libertad debe empezar donde acaba la de los demás. Bueno, eso en la teoría suena rimbombante  y no menos sugerente,  lo triste de todo ello es que se pone en práctica muy pocas veces y por esta razón padecemos las infamias de una sociedad excesivamente cargada de intolerantes que practican la violencia a menudo guiados por un odio cerval . Los castigos ejemplarizantes en estos casos sería una medida persuasiva para futuros agresores  homófobos a fin de que se lo pensaran dos veces a la hora  de atacar de manera salvaje  a una persona. Pero lamentablemente el sistema jurídico de este país no es muy dado a los castigos ejemplares en este asunto. De ahí que se repitan los crímenes y ataques homófobos con demasiada asiduidad.   Poner en práctica esa máxima que dice: “vive y deja vivir”  sería lo ideal y  lo más importante  a día de hoy, pero resulta una auténtica utopía ponerla en práctica porque la intolerancia y el odio  de forma muy constante, a nuestro pesar,  campean a sus anchas en esta  sociedad enferma de intolerancia.

domingo, 6 de junio de 2021

RESPONSABILIDAD AMBIENTAL


Al parecer los expertos prevén que en el año 2050 seremos aproximadamente unos 10.000 millones de personas los que habitarán el planeta. En estos momentos nos acercamos bastante a esta cifra porque  a día de hoy  parece ser que andamos por los 7.800 millones. La verdad que de forma exponencial va creciendo de manera alarmante. Para muestra, comentar  que en el año 1970 del siglo éramos unos 3.700 millones, con lo cual en la actualidad se ha duplicado esa cifra. Muy preocupante resulta  este progresivo crecimiento de habitantes porque esto se traduce en estómagos que alimentar  y obviamente supone a su vez alimentos que hay que producir para alimentar a tantísimo estómago.   Por desgracia a muchos no les llega, o si lo hace es insuficiente.  Aparte de las corruptelas políticas o las injusticias en el reparto equitativo de los productos alimenticios por parte de los gobiernos de turno,   lo que está deja bien a las claras que la superpoblación del planeta supone a su vez  la sobreexplotación de la agricultura  y esto conlleva a una palmaria carga sobre el ecosistema. Porque la elaboración de esos productos alimenticios genera una gran huella del C02, que según tengo entendido es el gas que más contribuye al calentamiento global, auténtica  amenaza para el planeta. Porque queramos o no, la grave problemática del medio ambiente sigue latente, con su interminable  riesgo,  por mucho que la letal pandemia del coronavirus involuntariamente la haya relegado a un segundo plano: como si nos hubiéramos  olvidado de ella hasta aparentar   que no existe.  Por razones  de vida   el último año nos hemos preocupado  más a salvarnos el pellejo  que a responsabilizarnos o  comprometernos con el cuidado el medio ambiente. Y resulta evidente que si se genera una hecatombe de grandes dimensiones trágicas  proveniente de la Naturaleza, todo por  causa de las constantes agresiones que recibe por parte del humano, no va a ver ni medidas sanitarias ni restrictivas,  ni vacunas que nos salve el pellejo. Sino al tiempo. Así que ojito con esa nuestra  falta de responsabilidad con el medio ambiente porque  acabará convirtiéndose en una especie de Karma; ya saben: lo que das recibes.

 




Un reciente estudio llevado a cabo en la Universidad de Santiago de Compostela y publicado en una revista científica,   nos informa de las proyecciones climáticas y sus gigantescas olas de calor las cuales prometen  que de seguir con la insostenibilidad que sufre el planeta,  cuando transcurran unos 30 años en España podremos alcanzar las mismas asfixiantes temperaturas que hoy se dan en Irak.  Son muchos los expertos que advierten  del peligro de una situación catastrófica que aún está por llegar. Por esta  razón  intentan dar  con alguna receta que trate de poner freno el  avance. En ello deberían implicarse los gobiernos, que son los que tienen la responsabilidad de elaborar y ejecutar políticas salvadoras, pero por desgracia no están actuando con contundencia. Por lo cual,  todo cuanto esté a nuestro alcance debiéramos poner en práctica todo a fin de que sirva de ayuda a los susodichos expertos.  Como por ejemplo la reducción de la ingerir   carne, en especial de origen vacuno y de oveja.  No se trata  ahora de convertirnos de la noche a la mañana en vegetarianos o extremistas veganos.  Simplemente se trata de  dejar de consumir un día o dos a la semana carne de esta procedencia.  Además de ayudar al planeta también sirve para mejorar la salud de la personas.  Está claro que una dieta que limitara el consumos de carne, reduciría las emisiones de carbono a la mitad, en comparación con lo que supone consumir este producto a diario, así   de esta manera estaríamos haciéndole frente al cambio climático y sus efectos desastrosos. El sistema de alimentario sostenible que ha habido durante siglos debido a que el planeta no sufría de superpoblación, se ha ido desequilibrando de manera progresiva y en estos momentos es el responsable de una cuarta parte de las emisiones de gases con efecto invernadero en todo el mundo. Más de la mitad de esas emisiones corresponden a productos de origen animal, en especial los que provienen de las vacas y ovejas porque   todo el proceso que se lleva a cabo  para la obtención de su carne  resulta de lo más contaminante. No es únicamente por el gas metano que liberar con sus flatulencias, sino por la deforestación que provoca el cultivo de forraje y pastos, tan necesarios para su alimentación. Obviamente con sencillos cambios que lleven implícitos compromiso y responsabilidad de forma generalizada es posible que podamos reescribir de forma positiva el futuro. La realidad nos obliga a pasar a la acción porque nuestra forma de vida(y de consumir) está acabando con los recursos naturales y poniendo en jaque mate la supervivencia del planeta.  Es posible alimentarnos cuidando el entorno natural, por eso  no hace falta dejar de consumir carne, o comprar  en tiendas  cuyos alimentos han sido procesados industrialmente, todo por creer que ésta resulta  una forma más eficaz y más  responsable con la sostenibilidad del planeta.   Como ya he comentado, son los pequeñas acciones compartidas a favor del medio ambiente quienes pueden conseguir frenar ese preocupante avance del calentamiento global que como espada de Damocles pende sobre el entorno de este atribulado  planeta llamado Tierra que sigue estando al borde del abismo porque lo que antes eran amenazas se está transformando en hechos consumados en estos momentos. Lo que queda bien claro es que un simple cambio de hábitos puede tener una repercusión importante sobre el medio ambiente y eso es algo que esta al alcance de todos.