miércoles, 20 de abril de 2016

LOS NIÑOS DE LA GUERRA

A mí personalmente me causa infinita tristeza esas imágenes donde queda reflejado todo el drama que están sufriendo los niños atrapados dentro en un conflicto bélico. Resulta bastante evidente que en situación de guerra los niños son los  más vulnerables porque sus vidas de continuo están en peligro  expuestas. La verdad que ese mito der los naufragios donde primero se opta por salvar a los niños y luego las mujeres, tal como ocurriera en el hundimiento de Titanic, cuando se trata de una situación bélica esta ley no se cumple; en cambio paradójicamente  la vida de los menores es la primera que más peligro corre  debido a su incuestionable vulnerabilidad. Por otra parte, tampoco en las mujeres se cumple ese código ya que éstas acostumbran a ser un ´"botín de guerra" muy codiciado por uno u otro beligerante bando. Cuando sucede esta infame circunstancia, contra ellas se comete de forma sistemática una de las agresiones más denigrantes que puede soportar una persona como es la violencia sexual. Está claro que por  desavenencias o intereses de unos y otros, normalmente son los varones quienes hacen que se desencadene un conflicto armado, pero a priori los niños y las mujeres son quienes sufren con mayor crudeza los estragos que causa la guerra ("ese monstruo grande que  pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente", tal como indica con gran acierto en una de su célebre y reivindicativa canción el músico y compositor argentino León Gieco)






El Derecho Internacional Humanitario y el derecho de los Derechos Humanos garantiza una protección especial a los niños, pero es obvio que en situaciones de guerra se ignoran estos derechos en beneficio de actos sanguinarios. Por esta razón los miles de niños que se encuentran envueltos en conflictos bélicos, debido a esa falta de protección, de continuo son    potenciales  víctimas mortales. Al parecer son millones las personas civiles que resultan muertas o heridas durante los combates, y desgraciadamente más de la mitad de esas víctimas habitualmente son niños. Según un demoledor informe de UNICEF, en la última década han muerto unos dos millones de niños y alrededor de doce millones han resultado heridos o han quedado discapacitados. Se trata de horrendas estadísticas que una vez más confirman de manera axiomática lo vulnerables que llegan a ser los niños involucrados en un conflicto armado. Otra perversa circunstancia que en estos casos se da, es la utilización que se hace de los niños como soldados. Su reclutamiento, muchos de ellos a la corta edad de diez años o hasta de seis, es ilegal, cuando no forzado porque literalmente son secuestrados para luego adiestrarles y convertirlos en auténticas máquinas de guerra. Suelen resistir sin sentir dolor físico y a la hora de combatir son los más atrevidos porque sin el menor atisbo de miedo o temor arriesgan sus vidas para plantarle cara al enemigo o van a campos minados precediendo a las tropas mayores; además son capaces de ejecutar a cualquier miembro de su familia y amigos si un mando del ejército se lo ordena. Una infancia  destruida lamentablemente  es lo único  real que ha de quedar de toda esta infamia.
 
Resulta palmario que donde más actualidad  cobra este terrible asunto de los niños de la guerra, o  el que más páginas ocupa a día de hoy en los periódicos, está relacionado con el conflicto armado de Siria. Cinco años seguidos lleva este país inmerso en una devastadora y fratricida guerra, donde al parecer por cada cien muertos que deja un ataque, unos veintisiete de ellos son menores. No hay duda de que las bombas que utilizan de forma indiscriminada y desproporcionada va en contra de la población más vulnerable: niños, mujeres y ancianos. Aunque tanto el gobierno del sátrapa  Basahr al Assad como  las fracciones rebeldes afirmen que los objetivos de sus bombas y proyectiles son únicamente objetivos militares. Entonces conjeturo que se tratará de los inevitables daños colaterales : ese siniestro eufemismo con el que tratan de excusar la matanza de civiles los malditos señores de la guerra y sus adlátres. Por otra parte, lo que también hoy día me está resultando muy desgarrador es observar todas esas imágenes que nos llegan a través de los medios de comunicación de los refugiados sirios, donde se encuentran entre ellos miles de niños mostrando una fragilidad aterradora. Son niños que junto a sus padres han escapado de ese auténtico infierno en que han convertido a ese país castigado durante un lustro    por una violencia cruel. Se trata de una huida desesperada donde a veces se juegan la vida, pero esta no es razón contundente para desistir: sus ansias de dejar atrás el horror les empuja a huir hacia adelante con dirección a Europa. Pero esta vieja Europa, que tan democrática y humanitaria se considera y a su vez tanto se jacta en su defensa a favor de los Derechos Humanos, los recibe con inusitada hostilidad, los abandona a su desdichada suerte y como remate final acaba  llegando a un vergonzoso acuerdo con Turquía con el fin de lavarse las manos y a su vez expulsarlos progresivamente de su territorio. Es evidente que este comportamiento insolidario que la Comunidad Europea muestra con los refugiados sirios   es una señal inequívoca que no les quiere y los rechaza. Resulta palpable que a estos incompetentes  y cínicos  dignatarios europeos por desempeñar  políticas nauseabundas,   les trae al pairo el que millones de niños sigan sufriendo una tragedia humanitaria de grandes dimensiones en un país donde no tienen acceso a la educación ni a la sanidad, como tampoco a un entorno seguro. Es una obviedad que frente a los horrores de la guerra, los niños están sujetos a profundos traumas y emociones que los marcará psicológicamente para siempre. En mi modesta opinión creo que se trata de heridas emocionales y me temo que van a ser difíciles de cicatrizar y por consiguiente tendrán serias repercusiones en su vida futura. Lo que también deja bien a las claras es que mermará su confianza en los adultos y con el agravante añadido de que al ver que las personas mayores arreglan sus diferencias a base de violencia atroz, ellos tratarán de copiar los mismos errores en un futuro.

lunes, 14 de marzo de 2016

OTRA INJUSTICIA MAS

A veces resulta muy difícil concebir que ocurran en nuestra sociedad hechos tan deplorables como el que una profesora jubilada sea sancionada por la Agencia Tributaria con 23.000 euros por colaborar dando clases de manualidades en la Universidad Popular de Ossa de Montiel (Albacete). Al parecer en este pueblo albaceteño no había ninguna persona que pudiera hacerse cargo de este trabajo, por lo cual el director de la citada Universidad se vio en la obligación de contratarla para que impartiera las clases de manera legal. Había expuesto el caso a Hacienda y le notificó que no había problema alguno. Pero hete aquí, que cuando ya habían transcurrido cuatro años desde que esta señora impartiera durante dos años las clases, cuya remuneración de las mismas fue de entre 50 y 90 euros al mes, la Agencia Tributaria la ha sancionado con una multa de 23.000 euros. ¡Así como lo oyen! Una multa que le fue fraccionada, con lo que debe pagar 636 euros al mes hasta cancelar la deuda. Seguro que los ahorros de toda una vida de docencia para hacer frente a esta tremenda injusticia. ¿No os parece que este hecho se trata de un auténtico despropósito al tener que pagar tan excesiva cantidad de dinero cuando tan sólo llegó a cobrar unos 1.100 euros durante los dos años que impartió el curso? Y ésta es otra, según la propia afectada, colaboró sin el más mínimo afán de lucro:  simplemente lo hizo como favor al Ayuntamiento y al pueblo. Aunque es cierto que fue mínimamente gratificada  por impartir sus clases, pero se trata de una cantidad nimia lo percibido, que a mi juicio no debiera tener transcendencia alguna ante los requerimientos con la Agencia Tributaria.

Es evidente que en este país las autoridades que se encargan de regular las obligaciones fiscales, se ensañan con los honrados  trabajadores y también con los jubilados  que tienen ganas de hacer cosas. En cambio, cuando salen a la palestra nuevos casos de individuos que están "podridos de dinero" y que han infringido descaradamente las reglas establecidas por Hacienda, la Autoridad Fiscal que se encarga de castigar estos delitos fraudulentos, no hace más que marear la perdiz con circunloquios y dilaciones que retrasan u obstaculizan las resoluciones para que al final la mayoría de estos sujetos se vayan de rositas. En realidad lo único cierto es que se ceba con los más débiles y esta afirmación resulta un axioma cuando ocurren casos como el que estoy comentando. En mi opinión el Sr. Cristóbal Montoro, ministro en funciones de la Administración Pública, en vez de perseguir a estos humildes jubilados, lo que debe hacer es encargarse de acosar a esos grandes fraudulentos, que para evitar pagar sus impuestos obligatorios al Fisco en España, evaden sus ingentes fortunas de dinero hacia paraísos fiscales. Seguro que no tiene  que ir a mucha distancia en su persecución,  encontrará muchos de estos tramposos en su propio partido campando a sus anchas, junto a esa otra chusma delictiva  que sin el menor escrúpulo ha saqueado las arcas del erario público. Y de paso también que utilice su cargo ministerial en forma de "acoso y derribo" contra toda esa extensísima lista, que dudo en calificar si de morosos o defraudadores, que recientemente apareció en los medios de comunicación. Lista que entre otros incluye a clubs de futbol, magnates de las grandes empresas, personajes famosos de la farándula o el deporte, etc. Por cierto, estos últimos cuando logran una gesta deportiva, acostumbran a llenarse la boca con rimbombantes palabras vinculadas al orgullo y honor patrio, pero a la hora de cumplir con sus obligaciones fiscales con su país se escabullen de forma sibilina. Como se ve, a estos famosos individuos  ese eslogan propagandista que dice "Hacienda somos todos" les importa un ardite. Por otra parte, la deuda global de los morosos que constituye este listado se aproxima a los 15.000 millones. Este retraso de incumplimiento en el pago  de forma general, es un problema peliagudo que la Autoridad fiscal, con el Sr. Montoro en cabeza, deberían cortar por lo sano cuanto antes. Que se dejen de tanta inacción o de promulgar leyes como la Amnistía Fiscal que favorecen a todos estos sujetos fraudulentos que no cumplieron en su momento con  sus obligaciones fiscales. Pero me temo que la Agencia Tributaria con hacer pública esta lista de morosos ya tiene suficiente.


 
  (Aquí está el eslogan de marras que a mi juicio se trata de puro Marketing)
 


Realmente cuando ocurren todos estos despropósitos, o te rumias en silencio toda la rabia que genera esta injusta situación, o te armas del suficiente coraje y sales a la calle con el propósito de liarla gorda para ver si de una puñetera vez a quienes competa este asunto puedan acabar con tanto dislate. Supongo que encontrar  la solución para esta problemática con Hacienda le corresponderá  a los políticos. Pero lamentablemente en este momento ninguno de estos políticos arribistas y poltroneros están por esa necesaria labor ya que andan enfrascados en un desquiciante galimatías gubernativo que no hace más que generar incertidumbre y descrédito general. Y no es para menos por el sainete y el ring dialéctico en que convirtieron la pasada sesión de la no investidura en el Congreso de los Diputados. Lo que resulta palmario es que, por intereses puramente partidistas, se han declarado una especie de  guerra transversal de  todos contra todos, a base de mostrar discrepancias, cruzarse acusaciones o imponerse vetos y todo ello por culpa de la pugna por el poder. No se al final quien acabará ocupando la poltrona del gobierno, pero me temo que quien en ella se siente, no se molestará en demasía por cambiar esa actitud de reprimir a los jubilados y disuadirlos de crear o compartir sus conocimientos. Por desgracia así nos va. Tal como diría un castizo: "de culo,  cuesta abajo y sin frenos".

martes, 8 de marzo de 2016

MUJER ( 8 DE MARZO)






DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER 




Por ellas; para ellas....


Mujer
la savia de Minerva y Venus
en tus arterias se fusiona
y en plenitud se hace energía
que mueve al corazón del planeta:
si te paras, contigo, su pálpito se detiene.

Hoy lleno mi copa de amor y de respeto
y brindo por ti que necesaria existes,
como el aire, el fuego, el agua...
o como el sueño que alimenta la utopía.
Si no existieras habría que nacerte
para seguir creciendo fortalecidos
por el impulso vital de su presencia.

¿Quién puede embridar la furia desbocada
del viento, del mar, de los volcanes...
si su empuje fragmenta mil cadenas?
Así es tu fuerza  Mujer que ha conseguido
redimir a tu cerviz de un yugo milenario
y ha liberado a tu voz reclusa
en las mordazas del tiempo. Libre ya
de  ataduras opresoras que  el vuelo
 de tus derechos lastraron,  nos demuestras
 que para echarle un pulso al futuro 
da lo mismo testículos que ovarios.

Cuando amas tu entrega es absoluta.
Cuando luchas eres un arma de coraje.
A tu remanso de paz tengo querencia
porque me ofrece el latir sereno de la vida.
Amante y combativa siempre te quiero yo,
y con tu cólera indomable en rebelión constante:
jamás te  ha de someter  el veneno  
que desde su cetro  misógino inocula la tarántula.



lunes, 22 de febrero de 2016

CONDUCTA INCIVICA

"Tirar un papel al suelo te puede salir caro" Este fue el enunciado de una noticia que hace ya un tiempo considerable apareció en la prensa digital y ahora valiéndome de ella voy a escribir  a continuación algo que concierne a este asunto.  En principio, comentaros que la noticia guarda relación con una joven que se encontró en su coche una hoja informativa  sujeta por el parabrisas   y   sin reparar en ulteriores  consecuencias, despreocupada  la arrojó al suelo. Pero dio la   la maldita casualidad que en el momento de arrojarla, se hallaba en ese mismo lugar de la vía pública un policía municipal que la recriminó por su conducta impropia. A parte de la reprimenda y algún que otro intercambio de altisonantes palabras, el agente municipal le pidió su DNI y dirección del domicilio. A los pocos días después le llegó a su domicilio la notificación de una multa de 150 euros por haber arrojado al suelo el papelito de marras. Y en estos casos ya se sabe lo que te queda: recurrir por si tienes suerte de que te quiten la multa o en su defecto  reduzcan la cantidad a pagar. Es evidente que puede resultar discutible si se trata o no de una cantidad excesiva la multa, pero lo que yo personalmente considero incuestionable es el que resultan muy necesarias este tipo de sanciones contra las personas que muestran una conducta incívica en estos casos. A mí en particular  me cabrea mucho cuando veo a un irresponsable individuo que sin preocupación alguna arroja cualquier tipo de basura a la vía pública, con el agravante  de que tiene a su lado una papelera donde puede depositar ese objeto y para nada se molesta en hacerlo. No se si será por comodidad o  por vagancia la negativa de depositarlo dentro, aunque pienso que en la mayoría de veces se debe a que carece de esa conciencia necesaria por mantener la ciudad lo más limpia posible. ¿Qué se puede hacer frente a este tipo de individuos? Desde luego que lo más aconsejable sería que con buenos modales nos acercáramos a él y reprenderle  por su actitud, pero casi siempre  por el temor a cómo puede reaccionar este sujeto al que se le ha llamado la atención, renunciamos a censurar su conducta impropia. Está claro   que nuestra negativa se debe a no querer pasarnos un mal rato si a éste le da por reaccionar de manera agresiva ante nuestras reprimendas.
 
Por cierto, que no es tan sólo en el suelo de la  la urbe donde estos individuos suelen tirar la basura, también en un lugar tan emblemático como es la playa acostumbran a dejar la impronta de su conducta incívica. Me estoy refiriendo a las playas ubicadas en la costa cantábrica de la provincia de Vizcaya, zona donde resido en la actualidad. Pues bien, en estos arenales básicamente turísticos, durante la temporada estival tanto la Diputación Foral de Vizcaya, como los ayuntamientos a quien pertenecen las diferentes playas, colocan en todas ellas varios contenedores para depositar dentro de ellos las basuras oportunas. Pero estos sujetos, la mayoría jóvenes o adolescentes, pasan olímpicamente de los contendores por que para nada  son conscientes del mal que estamos causando entre todos al medio ambiente. Y para muestra un botón. Es habitual que en algún punto  determinado de la playa donde han estado a sus anchas   este grupo de  irrespetuosos con ese entorno natural, la visión que queda cuando  abandonan ese reducido espacio resulta indignante y de auténtico asco, por el hecho de que    toda la basura que fueron generando durante su estancia allí la han dejado  dispersa por la arena. Y lo más grave es que a escasos metros de esta basura desperdigada  se halla un contenedor. Pero como se ve estos "marranos" no se molestaron en recogerla  y depositarla dentro. A veces me pregunto si en sus casas se comportarán y actuarán de tan descuidada manera. Dudo que les permitan sus padres dejarlo todo hecho una auténtica porquería. Aunque la verdad,  ese  alto grado  de pasotismo e irrespetuosidad que caracteriza a una gran mayoría de jóvenes hoy en día, todo puede ser posible. No tengo la menor duda de que si a estos individuos se les llama la atención , tratarán de justificar su incivismo con eso de :" ¡Para esto están los limpiadores; que se jodan y hagan su trabajo" Y seguro que se quedan tan campantes y ufanos por tan atrevido comentario. En cambio al que se atrevió a censurarles su comportamiento, estoy seguro que es tanta la mala leche que le debe entrar,  que lo único que deseará es    soltarles  un buen sopapo   por su insolencia. Pero lo normal en estos casos, es contenerte y rumiar el cabreo en silencio por no verte involucrado en un violento altercado con estos descarados niñatos, por mucho que te indigne el desprecio que muestran por ese entorno natural.







Por otra parte, no sólo se trata de la suciedad y de la mala imagen que muestra la vía pública cuando sobre ella se va acumulando todo tipo de basura, sino las repercusiones posteriores que este contratiempo puede ocasionar. Sin ir más lejos, la obstrucción de sumideros y alcantarillas por culpa de la acumulación de las toneladas de basura que de manera inconsciente arrojamos al suelo y que  van adhiriéndose por toda  la red del alcantarillado  puede causar serias inundaciones  si esa oclusión   impide que todo el agua caído de la lluvia pueda desaguar con normalidad. Es obvio que para evitar correr riesgos de esta índole y a su vez procurar mantener limpio el entorno urbano hace falta informar y concienciar a la gente  y a su vez dictar normas al respecto que exijan ser cumplidas. A quien les importe un ardite las normas y no tengan la más mínima intención de cumplirlas y por ello prosigan con su conducta incívica, cuando se les pille infraganti se les pone  la multa correspondiente y problema resuelto. Seguro que de esta forma a la hora de intentar volver a arrojar cualquier objeto al suelo de la vía pública se lo va a pensar dos veces.

viernes, 5 de febrero de 2016

COCINA INTELIGENTE

El visionario escritor estadounidense, Ray Bradbury, en la década de los ochenta del siglo pasado, escribió una colección de relatos incluidos en una de su famosa obra conocida como "Crónicas marcianas". Entre esta serie de relatos se encuentra el que lleva por título "Vendrán lluvias suaves". En él cueta la historia de un hogar de California(EE.UU.) después de una guerra nuclear que a pesar de que todos los miembros de la familia están muertos, los robots que trabajan en la casa continúan con su ocupación doméstica. Se trata de una de las historias cortas más famosas relacionadas con la ciencia ficción y que a pesar de que el autor la escribió en 1950, los hechos a los que se refiere ocurren en el año 2026. Efectivamente que se trataba de pura ciencia ficción en el momento de ser escrita esta fábula futurista, pero nada más lejos de la realidad. Aunque falten diez años para llegar a la fecha exacta en que acontecen los hechos narrados y tampoco de momento se ha desencadenado ningún conflicto nuclear que ponga al borde de la extinción a la raza humana en el Planeta, la utilización de los robots es un hecho constatado. Están creados a base de una sofisticada tecnología con el fin de que se encarguen de cocinar para nosotros. Por ahora están sólo a prueba. Pero estoy convencido que cuando los consideren suficientemente perfeccionados, se comercializarán. Al parecer dispondrán de unas dos mil recetas incorporadas y la capacidad de cocinar infinidad de platos. En principio el problema radica en su elevado coste, pero estoy convencido de que acabará siendo económicamente accesible. No hay duda de que quien tenga en su hogar una de esta sofisticada máquina tecnológica que cuenta con brazos y manos articulares capaz de cocinar con la precisión de un cocinero profesional, y que tiene a su vez más de una centena de sensores que imitan los movimientos humanos, dispondrá a su capricho de un "Teconochef" las 24 horas del día sin que muestre síntomas de agotamiento alguno. 
 
 
 
 ( ¡Son el futuro las cocinas inteligentes, como ésta, y no se si podremos vivir sin ellas!)
 
Al parecer, no es únicamente el robot quien dispone de inteligencia electrónica dentro del hogar, también cuentan con  un alarde de alta tecnología algunos electrodomésticos, con lo cual han conseguido que la propia cocina se haya vuelto inteligente. Y no es para menos cuando parece ser que te permite chatear con el horno, o que el frigorífico te sugiera recetas  para esos alimentos que están a punto de estropearse debido a su caducidad. ¡Alucinante todo este súper  nivelazo de inteligencia que poseen! Y esto no queda sólo aquí porque ya hay compañías que están desarrollando una tecnología tan depuradísima, que permite interactuar con los electrodomésticos Via Line, algo similar a los WhastsApp. Como siga evolucionando tan perfeccionada innovación, ¿alguien duda de que nos acabaremos enviando mensajes a la lavadora o al frigorífico? Estoy seguro que no se le pondrá límite alguno a esta forma tan sui géneris de interactuar. En fin; que es cómo para volverse uno loco con todo este  asunto. Aunque bueno, siempre hay personas en estos casos que a esta especie de entelequia lo consideran muy importante. Opinan que esta visión de la tecnología ayuda a decidir que menú preparar con los ingredientes que en ese momento cuentas. De resultar esto cierto, no cabe duda de que contribuirá de forma vital a eliminar todo ese estrés que acostumbra a generarse cuando se está pensando de continuo en el menú que debemos cocinar durante la semana. Pero a mi juicio el súmmum de todo este invento guarda relación con una empresa catalana, concretamente la Reimagine Food, que trabaja con impresoras 3D capaces de imprimir la comida que ingerimos, aparte que manejan robots que rastrean nuestros datos personales en la red para sugerirnos que comer, basándose en nuestros gustos y a su vez atendiendo el valor nutricional de los alimentos. ¡Vamos, que aquí al parecer todo quisqui resulta ser un experto en nutrición...! La verdad es que me descoloca mentalmente este complejo asunto de la denominada cocina inteligente. Supera con creces mis precarios conocimientos tecnológicos, por consiguiente limita bastante mi capacidad de opinión al respecto. Aunque esto no quita para que dude acerca de si tan sofisticada y rápida manera de cocinar podrá conservar en su totalidad las propiedades nutritivas de los alimentos. En lo que no tengo ninguna duda es en lo concerniente a su sabor por el irrefutable hecho de que cocinar los alimentos de manera convencional es un proceso que aporta sensaciones más ricas a nuestro paladar. Y no digamos la manera tradicional en que antaño se cocinaba en las zonas rurales. La exquisitez que proporcionaba su cocción lenta a través de los rudimentarios fogones en cacharros exclusivamente para este cometido, seducían al paladar.  Lo que  cada vez voy teniendo más claro es que nuestra estresante forma de vida actual, donde proliferan los alimentos precocinados, cuando no  ultracongelados, y las preferencias de ocio, cada vez más nos distancian de los  pucheros tradicionales y los platos sanos.
 
Es un hecho incuestionable que en aras del progreso todo va evolucionando y en lo referente a la tecnología, es una evolución que se percibe con más apremio. Aunque uno siente el que aún permanecen agazapadas en la memoria emotivas reminiscencias del pasado, las cuales se resisten a desaparecer, tiende a adaptarse a cuanta propuesta innovadora de futuro va apareciendo en el mercado. En muchas ocasiones su clara connotación visionaria aparentemente nos suena a ciencia ficción, pero cuando  menos se los espera o se lo cree es ya una realidad, como personalmente considero que está resultando los robots y las cocinas inteligentes. Desde luego que son el futuro  y no se si al final  conseguiremos vivir sin ellos.

jueves, 14 de enero de 2016

HIPERMEDICACION

Según la información que llega de la OCDE (Organización para la cooperación y el desarrollo) España es el segundo país donde más tranquilizantes se consume para combatir tanto la ansiedad como el estrés; que por cierto, ambas se han convertido  en verdaderas lacras que sacuden con fuerza el país. Así como lo oyen: segundos en tan lamentable hecho. El primer puesto se lo lleva el país vecino que no es otro que Portugal. Como se puede comprobar con tal información, es en la península ibérica donde se ha instalado este peliagudo problema. Por otra parte, cuando se trata de evaluar los avances en Economía,  Ciencia,  Investigación, Sanidad, etc, no admite duda de que la península ibérica está situada en las últimas posiciones  del escalafón en la  comunidad europea. Pero visto, lo visto, en esta problemática de gran magnitud somos auténticos campeones. Sin palabras. Estoy convencido de que se ha llegado a tal situación debido a que estas dos naciones han notado de manera exponencial las consecuencias devastadoras que la crisis económica ha ido causando, por tanto las personas que en ambos países tienen su residencia, se han visto en la imperiosa necesidad de consumir cualquier tipo de psicofármacos con el fin de aliviar su salud mental. Resulta axiomático que quienes sufren en primera persona toda esta incertidumbre social que genera la crisis  son  víctimas propiciatorias de ser afectados  por una determinada patología psicológica y esta circunstancia acaba llevándoles a las adicciones más frecuentes. Es lo normal cuando se vive de continuo una situación de inquietud personal por la ansiedad de no tener trabajo o por el miedo de perderlo. Desde luego que la inseguridad laboral es un idóneo desencadenante para generar situaciones muy proclives a fomentar los hábitos del consumo de tranquilizantes. Los porcentajes de personas que están enganchadas al consumo de todo tipo de psicofármacos en este país llevan creciendo desde hace décadas. Desde los años noventa del siglo pasado hasta hoy el consumo de esta clase de sustancias ha ido aumentando gradualmente cada año entre un cuatro por ciento a un siete por ciento. Se calcula que alrededor de 8 millones de calmantes y antidepresivos se consumen en España al mes. Resulta muy preocupante tan elevada cifra porque esto indica que hemos sobrepasado en mucho su consumo máximo.




Al parecer diversos investigadores vienen advirtiendo ante los peligros del consumo abusivo e irracional de medicamentos relacionados con los trastornos psicológicos si se realizan sin control médico. Advierten de que el uso prolongado de los mismos puede aumentar el riesgo de padecer Alzhéimer. Desde mi humilde opinión, siempre basada en los limitados conocimientos que tengo sobre las enfermedades mentales, lo cual creo que no es óbice para que pueda expresar libremente  mi opinión, por consiguiente diré que  no es necesario ser una especie de lumbrera en este complejo asunto para saber que un abusivo consumo sin la prescripción médica conlleva a un evidente riesgo. Pero ésto es como todo en la vida cuando se hace un desmedido uso de algo en concreto porque todos los excesos acaban pasándote física o mentalmente factura. Es obvio que el nivel de riesgo  que pudiera correr nuestra salud dependerá siempre de las extralimitaciones personales de cada uno. Lo que conviene tener  muy en cuenta es la advertencia de que el consumo prolongado puede estimular la aparición de  esa grave enfermedad mental que  tantísimo temor suscita y que todos conocemos con el nombre de Alzhéimer, la cual  paulatinamente va degenerando las células del cerebro y reduciendo la masa cerebral. Pero es bien notorio que debido a la nefasta situación social que nos toca vivir, o en su defecto sufrir, buscamos de inmediato el lenitivo preciso que consiga librarnos cuanto antes de nuestra inquietud mental. Esa inmediatez  es la causante de que no tengamos en cuenta tan seria advertencia. Y aunque para nada conviene caer en esta severa adicción, obligados por los trastornos depresivos que sacuden al país, sin ningún control  vamos desplomándonos en una espiral de consumo de la que es muy difícil salir. Por supuesto que con mucha  fuerza de voluntad y a su vez contando con la correspondiente ayuda de los profesionales en el campo de la psiquiatría se puede encontrar la puerta de salida. Aunque me temo que  las secuelas en el cerebro, o en cualquier otra parte vital de nuestro cuerpo, debido al abusivo consumo de psicofármacos puede que se hagan crónicas.

A veces analizando fríamente  este asunto de la híper medicación cotidiana me da mucho que pensar, y cómo no, también sospechar acerca de si detrás de todo este cotarro no se encontrará la mano negra de las empresas farmacéuticas con claros fines lucrativos. El sistema capitalista de libre mercado donde nos hallamos inmersos, sus palmarios propósitos nos son otros que el conseguir de forma inmediata la mayor rentabilidad económica posible y esto sólo es factible cuando se mercadea sin el más mínimo escrúpulo en favor de la codicia,  razón por lo cual siempre está bajo sospecha la forma en que las empresas obtienen sus ingentes beneficios. Al margen de si está o no implicada la industria farmacéutica en tan espinosa cuestión, lo que ya se ha hecho una realidad en este país es que los psicofármacos se han convertido en una de la soluciones más recurridas para neutralizar el desánimo generalizado por los problemas psicológicos derivados de la crisis económica.

viernes, 25 de diciembre de 2015

SALUD, DINERO Y AMOR

Hay una canción que comienza con la siguiente estrofa: "Tres cosas hay en la vida/ salud,  dinero y amor/ y el que tenga estas tres cosas/ que le de gracias a Dios". Supongo que sabréis de que melodía se trata. El título de la misma es idéntico al que encabeza este escrito. Esta canción se debe al compositor argentino  Rodolfo Sciamanella que la escribió allá por el año 1941. Merced a las ondas radiofónicas se convirtió por entonces en todo un éxito en los países de habla hispana. Después estuvo varios años  relegada al olvido hasta que a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado el grupo musical  Los Stop, encabezado por su Alma Máter, la cantante catalana María del Carmen Arévalo Latorre, más conocida como Cristina, la rescató y volvió a tener un gran éxito por aquellos años, motivo por el que aún se la recuerda con cierta nostalgia. Y hecho el correspondiente comentario sobre el origen de la canción citada, vayamos al quid de la cuestión que no es otro que el mensaje intrínseco de su letra. Un mensaje el cual supongo  que la valoración y significado del mismo  estarán supeditados a la exégesis personal  de cada uno. Como ya he comentado, la canción empieza nombrando esas tres  importantes cualidades  que hay en la vida y que obviamente el autor a su criterio personal ha dado un orden de prioridad a las mismas. Imagino que cada uno de nosotros también tendremos nuestro particular orden de prioridad y a buen seguro estamos lo suficientemente capacitados para argumentar acerca del por qué le damos preferencia a una antes que a la otra. Al respecto, habrá quienes digan que el amor es lo primero porque resulta muy beneficioso para gozar de buena salud y esta circunstancia te posibilitará sin problema alguno ganar dinero. Otros en cambio, replicarán diciendo que gozar de óptima salud es lo principal porque así el amor y el dinero vendrán por añadidura. Ambos argumentos desde mi punto de vista pueden ser perfectamente válidos.
 
 

 
 
En lo que a mí personalmente concierne con referencia a su orden de prioridad, la salud es lo primero, y sin vacilación alguna. En mi humilde opinión pienso que disfrutar de una inmejorable salud puede resultar como una estimulante premisa a la hora de tener que enfrentarse a los avatares de la vida con optimismo e ilusión. Porque como ya he indicado arriba, vendrán por añadidura tanto el amor, como el dinero o cualquiera de las diferentes cualidades que vayan surgiendo durante el transcurrir de la vida. Es evidente que cuando andamos renqueantes con la salud, no sólo nos afecta físicamente,  también el estado anímico, digamos que sufre sus "efectos colaterales", circunstancia ésta que acabará ocasionándonos una   permanente sensación de  pesimismo y de pérdida de la motivación, con lo cual  limitará mucho la capacidad de poder disfrutar plenamente tanto del amor como del dinero. Por consiguiente, debemos prestar todos los cuidados necesarios que requiere  poder disfrutar de una óptima salud; aunque esos sí, no conviene entrar en la sinergia de ser esclavo de y por la salud. Una prevención excesiva puede que haga realidad ese tópico que dice "ser peor el remedio que la enfermedad". La moderación y la prudencia en estos casos resultan tan importantes como necesarios.
 
 
En segundo orden prioritario   yo le pondría al amor. Supongo que la canción se referirá al amor que se procesa a la persona con quien compartes tu vida. Está claro que todas las personas de algún modo necesitamos amar y ser amados con el fin de tener un perfecto equilibrio emocional, por lo tanto el amor se hace fundamental en nuestra experiencia de vida porque consigue proporcionarnos   momentos especiales  para ser felices.  También logra que no sientas un inmenso vacío en tu interior, o esa sensación de profunda soledad que literalmente acaba desgarrándote el corazón. Y lo más importante, es que te hace ver el lado positivo de la vida y el que cada día amanezca con una sonrisa porque has encontrado al menos una razón por la que seguir viviendo. El último orden de prioridad para mí corresponde al dinero. No hay que negar la obviedad de que el dinero cobra gran transcendencia tal como funciona nuestro sistema capitalista porque nos impone su máxima del "tanto tienes tanto vales". Pero depende de cada uno el grado de transcendencia que se le quiera conceder al dinero, esa especie de dios pragmático al que tanto se le idolatra hoy en día y que dirige y estructura el destino del plantea porque puede corromper autoridades, financiar candidatos y hacerte con el poder.  A mi juicio, una cosa que siempre debemos tener muy claro es que el dinero no es sinónimo de felicidad. Sería de necios negar el que puede ayudar ha proporcionarnos grandes momentos felices, pero resultaría un craso error basar exclusivamente la busca de la felicidad a través de atesorar una gran fortuna. Por supuesto que es necesario tener dinero, aunque lo ideal sería disponer del suficiente para no tener que preocuparnos por su falta con el fin que pudiera facilitarnos tranquilidad, aunque yo tengo mis dudas respecto a si disponer de una ingente fortuna es equivalente a quietud. Como no he vivido tal experiencia no puedo expresarme con conocimiento de causa, aunque sospecho que afloraría una cierta inquietud cavilando la forma de cómo conservar toda esa fortuna o en su defecto seguir ampliándola. Es obvio que el desasosiego mental es la antítesis de la felicidad. Y una vez reseñados con amplitud el orden de prioridad que personalmente he dado a éstas tres cualidades como son la salud, el amor y el dinero, quiero dejar constancia, que al margen del orden de  prioridad que cada uno quiera concederle,   a mi particularmente me queda bastante claro que  esta trilogía convertida  en una especie de  desiderátum, conseguirla   es nuestra aspiración en común porque disfrutar de ellas en mayor o menor medida equivale a ser feliz.





(En este video podéis escuchar la canción de la que os hablo interpretada por Cristina y Los Stop)