jueves, 14 de enero de 2016

HIPERMEDICACION

Según la información que llega de la OCDE (Organización para la cooperación y el desarrollo) España es el segundo país donde más tranquilizantes se consume para combatir tanto la ansiedad como el estrés; que por cierto, ambas se han convertido  en verdaderas lacras que sacuden con fuerza el país. Así como lo oyen: segundos en tan lamentable hecho. El primer puesto se lo lleva el país vecino que no es otro que Portugal. Como se puede comprobar con tal información, es en la península ibérica donde se ha instalado este peliagudo problema. Por otra parte, cuando se trata de evaluar los avances en Economía,  Ciencia,  Investigación, Sanidad, etc, no admite duda de que la península ibérica está situada en las últimas posiciones  del escalafón en la  comunidad europea. Pero visto, lo visto, en esta problemática de gran magnitud somos auténticos campeones. Sin palabras. Estoy convencido de que se ha llegado a tal situación debido a que estas dos naciones han notado de manera exponencial las consecuencias devastadoras que la crisis económica ha ido causando, por tanto las personas que en ambos países tienen su residencia, se han visto en la imperiosa necesidad de consumir cualquier tipo de psicofármacos con el fin de aliviar su salud mental. Resulta axiomático que quienes sufren en primera persona toda esta incertidumbre social que genera la crisis  son  víctimas propiciatorias de ser afectados  por una determinada patología psicológica y esta circunstancia acaba llevándoles a las adicciones más frecuentes. Es lo normal cuando se vive de continuo una situación de inquietud personal por la ansiedad de no tener trabajo o por el miedo de perderlo. Desde luego que la inseguridad laboral es un idóneo desencadenante para generar situaciones muy proclives a fomentar los hábitos del consumo de tranquilizantes. Los porcentajes de personas que están enganchadas al consumo de todo tipo de psicofármacos en este país llevan creciendo desde hace décadas. Desde los años noventa del siglo pasado hasta hoy el consumo de esta clase de sustancias ha ido aumentando gradualmente cada año entre un cuatro por ciento a un siete por ciento. Se calcula que alrededor de 8 millones de calmantes y antidepresivos se consumen en España al mes. Resulta muy preocupante tan elevada cifra porque esto indica que hemos sobrepasado en mucho su consumo máximo.




Al parecer diversos investigadores vienen advirtiendo ante los peligros del consumo abusivo e irracional de medicamentos relacionados con los trastornos psicológicos si se realizan sin control médico. Advierten de que el uso prolongado de los mismos puede aumentar el riesgo de padecer Alzhéimer. Desde mi humilde opinión, siempre basada en los limitados conocimientos que tengo sobre las enfermedades mentales, lo cual creo que no es óbice para que pueda expresar libremente  mi opinión, por consiguiente diré que  no es necesario ser una especie de lumbrera en este complejo asunto para saber que un abusivo consumo sin la prescripción médica conlleva a un evidente riesgo. Pero ésto es como todo en la vida cuando se hace un desmedido uso de algo en concreto porque todos los excesos acaban pasándote física o mentalmente factura. Es obvio que el nivel de riesgo  que pudiera correr nuestra salud dependerá siempre de las extralimitaciones personales de cada uno. Lo que conviene tener  muy en cuenta es la advertencia de que el consumo prolongado puede estimular la aparición de  esa grave enfermedad mental que  tantísimo temor suscita y que todos conocemos con el nombre de Alzhéimer, la cual  paulatinamente va degenerando las células del cerebro y reduciendo la masa cerebral. Pero es bien notorio que debido a la nefasta situación social que nos toca vivir, o en su defecto sufrir, buscamos de inmediato el lenitivo preciso que consiga librarnos cuanto antes de nuestra inquietud mental. Esa inmediatez  es la causante de que no tengamos en cuenta tan seria advertencia. Y aunque para nada conviene caer en esta severa adicción, obligados por los trastornos depresivos que sacuden al país, sin ningún control  vamos desplomándonos en una espiral de consumo de la que es muy difícil salir. Por supuesto que con mucha  fuerza de voluntad y a su vez contando con la correspondiente ayuda de los profesionales en el campo de la psiquiatría se puede encontrar la puerta de salida. Aunque me temo que  las secuelas en el cerebro, o en cualquier otra parte vital de nuestro cuerpo, debido al abusivo consumo de psicofármacos puede que se hagan crónicas.

A veces analizando fríamente  este asunto de la híper medicación cotidiana me da mucho que pensar, y cómo no, también sospechar acerca de si detrás de todo este cotarro no se encontrará la mano negra de las empresas farmacéuticas con claros fines lucrativos. El sistema capitalista de libre mercado donde nos hallamos inmersos, sus palmarios propósitos nos son otros que el conseguir de forma inmediata la mayor rentabilidad económica posible y esto sólo es factible cuando se mercadea sin el más mínimo escrúpulo en favor de la codicia,  razón por lo cual siempre está bajo sospecha la forma en que las empresas obtienen sus ingentes beneficios. Al margen de si está o no implicada la industria farmacéutica en tan espinosa cuestión, lo que ya se ha hecho una realidad en este país es que los psicofármacos se han convertido en una de la soluciones más recurridas para neutralizar el desánimo generalizado por los problemas psicológicos derivados de la crisis económica.

viernes, 25 de diciembre de 2015

SALUD, DINERO Y AMOR

Hay una canción que comienza con la siguiente estrofa: "Tres cosas hay en la vida/ salud,  dinero y amor/ y el que tenga estas tres cosas/ que le de gracias a Dios". Supongo que sabréis de que melodía se trata. El título de la misma es idéntico al que encabeza este escrito. Esta canción se debe al compositor argentino  Rodolfo Sciamanella que la escribió allá por el año 1941. Merced a las ondas radiofónicas se convirtió por entonces en todo un éxito en los países de habla hispana. Después estuvo varios años  relegada al olvido hasta que a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado el grupo musical  Los Stop, encabezado por su Alma Máter, la cantante catalana María del Carmen Arévalo Latorre, más conocida como Cristina, la rescató y volvió a tener un gran éxito por aquellos años, motivo por el que aún se la recuerda con cierta nostalgia. Y hecho el correspondiente comentario sobre el origen de la canción citada, vayamos al quid de la cuestión que no es otro que el mensaje intrínseco de su letra. Un mensaje el cual supongo  que la valoración y significado del mismo  estarán supeditados a la exégesis personal  de cada uno. Como ya he comentado, la canción empieza nombrando esas tres  importantes cualidades  que hay en la vida y que obviamente el autor a su criterio personal ha dado un orden de prioridad a las mismas. Imagino que cada uno de nosotros también tendremos nuestro particular orden de prioridad y a buen seguro estamos lo suficientemente capacitados para argumentar acerca del por qué le damos preferencia a una antes que a la otra. Al respecto, habrá quienes digan que el amor es lo primero porque resulta muy beneficioso para gozar de buena salud y esta circunstancia te posibilitará sin problema alguno ganar dinero. Otros en cambio, replicarán diciendo que gozar de óptima salud es lo principal porque así el amor y el dinero vendrán por añadidura. Ambos argumentos desde mi punto de vista pueden ser perfectamente válidos.
 
 

 
 
En lo que a mí personalmente concierne con referencia a su orden de prioridad, la salud es lo primero, y sin vacilación alguna. En mi humilde opinión pienso que disfrutar de una inmejorable salud puede resultar como una estimulante premisa a la hora de tener que enfrentarse a los avatares de la vida con optimismo e ilusión. Porque como ya he indicado arriba, vendrán por añadidura tanto el amor, como el dinero o cualquiera de las diferentes cualidades que vayan surgiendo durante el transcurrir de la vida. Es evidente que cuando andamos renqueantes con la salud, no sólo nos afecta físicamente,  también el estado anímico, digamos que sufre sus "efectos colaterales", circunstancia ésta que acabará ocasionándonos una   permanente sensación de  pesimismo y de pérdida de la motivación, con lo cual  limitará mucho la capacidad de poder disfrutar plenamente tanto del amor como del dinero. Por consiguiente, debemos prestar todos los cuidados necesarios que requiere  poder disfrutar de una óptima salud; aunque esos sí, no conviene entrar en la sinergia de ser esclavo de y por la salud. Una prevención excesiva puede que haga realidad ese tópico que dice "ser peor el remedio que la enfermedad". La moderación y la prudencia en estos casos resultan tan importantes como necesarios.
 
 
En segundo orden prioritario   yo le pondría al amor. Supongo que la canción se referirá al amor que se procesa a la persona con quien compartes tu vida. Está claro que todas las personas de algún modo necesitamos amar y ser amados con el fin de tener un perfecto equilibrio emocional, por lo tanto el amor se hace fundamental en nuestra experiencia de vida porque consigue proporcionarnos   momentos especiales  para ser felices.  También logra que no sientas un inmenso vacío en tu interior, o esa sensación de profunda soledad que literalmente acaba desgarrándote el corazón. Y lo más importante, es que te hace ver el lado positivo de la vida y el que cada día amanezca con una sonrisa porque has encontrado al menos una razón por la que seguir viviendo. El último orden de prioridad para mí corresponde al dinero. No hay que negar la obviedad de que el dinero cobra gran transcendencia tal como funciona nuestro sistema capitalista porque nos impone su máxima del "tanto tienes tanto vales". Pero depende de cada uno el grado de transcendencia que se le quiera conceder al dinero, esa especie de dios pragmático al que tanto se le idolatra hoy en día y que dirige y estructura el destino del plantea porque puede corromper autoridades, financiar candidatos y hacerte con el poder.  A mi juicio, una cosa que siempre debemos tener muy claro es que el dinero no es sinónimo de felicidad. Sería de necios negar el que puede ayudar ha proporcionarnos grandes momentos felices, pero resultaría un craso error basar exclusivamente la busca de la felicidad a través de atesorar una gran fortuna. Por supuesto que es necesario tener dinero, aunque lo ideal sería disponer del suficiente para no tener que preocuparnos por su falta con el fin que pudiera facilitarnos tranquilidad, aunque yo tengo mis dudas respecto a si disponer de una ingente fortuna es equivalente a quietud. Como no he vivido tal experiencia no puedo expresarme con conocimiento de causa, aunque sospecho que afloraría una cierta inquietud cavilando la forma de cómo conservar toda esa fortuna o en su defecto seguir ampliándola. Es obvio que el desasosiego mental es la antítesis de la felicidad. Y una vez reseñados con amplitud el orden de prioridad que personalmente he dado a éstas tres cualidades como son la salud, el amor y el dinero, quiero dejar constancia, que al margen del orden de  prioridad que cada uno quiera concederle,   a mi particularmente me queda bastante claro que  esta trilogía convertida  en una especie de  desiderátum, conseguirla   es nuestra aspiración en común porque disfrutar de ellas en mayor o menor medida equivale a ser feliz.





(En este video podéis escuchar la canción de la que os hablo interpretada por Cristina y Los Stop)

martes, 8 de diciembre de 2015

TIRANDO COMIDA A LA BASURA

El presidente de la Federación Española  de Bancos de Alimentos afirma que si rescatásemos el 15 por ciento de la comida que se tira a la basura no habría hambre en el mundo. A pesar de ser muy bajo el tanto por ciento de comida desperdiciada la que podría erradicar la mortal hambruna en el Planeta, no estamos por esa labor de rescatarla ya que de forma inconsciente seguimos arrojando a los contenedores comida en perfecto estado para ser ingerida. Así lo confirman fuentes reveladoras las cuales nos informan de que en nuestro país, hablo de España, alrededor de 9 millones de toneladas de comida van directamente al contenedor de la basura. Esto supone al año una cifra ocho veces superior a la cantidad de comida que reparten los bancos de alimentos. Resulta lamentable que hoy en día se de la cruel paradoja de que millones de personas estén pasando un hambre extrema que les llega a causar la muerte y en cambio se desperdicien toneladas de alimentos. Y me temo que para conocer a personas que en estos momentos están sufriendo los estragos que causa el hambre no tengamos que viajar hasta el continente africano porque en nuestro país también hay miles de personas que en su propia carne, o más bien en sus estómagos, lo están sufriendo. Obviamente con menos dramatismo que esos países de Africa, donde la hambruna es mortal, pero aún así, resulta preocupante la situación actual de hambre que se da en España porque la población infantil es quien más directamente la esta sufriendo en forma de desnutrición severa. No cabe duda de que esta nefasta situación viene originada por los devastadores efectos que causa la crisis planetaria.  Siempre las familias que viven en permanente riesgo de exclusión social son quienes más desprotegidos se encuentran cuando aparecen reveses económicos a nivel global, y en especial los niños son quienes sufren con mayor intensidad los efectos perniciosos que esta incierta situación general causa. Basta el ejemplo de que varios colegios han tenido que abrir en vacaciones sus comedores con el fin de que tengan garantizada una comida completa al día todos esos niños que sufren severa desnutrición, y en otros casos auténtico hambre porque en sus hogares los padres no pueden llevar nada a la mesa por encontrarse en paro sin percibir salario alguno.
 
 
 
 

Parece mentira que en España se den situaciones de hambre en determinados sectores de la sociedad cuando es un país con tendencia a despilfarrar a diestro y siniestro todo el dinero público que haga falta a la hora de organizar cualquier pomposo acontecimiento que se tercie, sobre todo deportivos. Pero como ya he comentado, la crisis planetaria está asfixiando económicamente a este país que parece encontrarse en un estado cataléptico, de ahí que el hambre más que un síntoma es una realidad. A mí personalmente es que me entra una irreprimible sensación de rabia cuando leo datos que indican el que vivimos en un mundo donde uno de cada ocho personas pasa hambre, que unas 25.000 personas mueren diariamente en el mundo por falta de comida, o también que a aquí en España, alrededor de 4 millones de personas tienen dificultad para una dieta adecuada. Es obvio que los datos que nos aporten públicamente cualquier estudio que se haga sobre las estadísticas del hambre o carencias alimenticias que existen hoy día en España, puede que no resulten del todo fidedignos, pero aún dentro de su refutable fiabilidad, en principio son datos que, en mayor o menor medida,  ya resultan preocupante. Están ahí, cuestionable o no su veracidad, y además conviven cercanos a nosotros, aunque una gran mayoría de personas no conozcamos esa triste realidad que manifiestan. El desconocimiento de la misma hace que por desgracia se convierta en invisibles las personas  que sufren esta dramática situación. De ahí lo necesario que se hace el que salga a la palestra todo este tipo de información con el fin de sensibilizarnos con su problemática y ya de paso ofrecerles nuestra ayuda. Aunque a mi juicio, más eficaz que practicar la caridad colectiva, sería que insistamos con la denuncia a fin de que haga posible erradicar cuanto antes esta trágica situación causada por el hambre.
 
Y ahora volviendo al caso que en realidad nos concierne como es la comida que se desperdicia, voy a comentaros algo anecdótico que me ocurrió tiempo atrás. Cierto día al ir a depositar  una bolsa de desperdicios al contenedor de la basura, me topé con una desagradable sorpresa; no fue otra que encontrarme dentro de ese contenedor alrededor de 20 bocadillos de tortilla con patatas y otros tantos sándwiches de jamón y queso envueltos en papel albal todos ellos. Por curiosidad comprobé alguno de ellos y estaban en perfecto estado para ser ingeridos. No veas la sensación de cabreo que me entró al ver aquello. Por empatía de ipso facto me puse en la piel de los que están pasando hambre y la indignación fue acrecentándose. ¿Pero a que desaprensivo individuo se le ocurre arrojar a la basura toda esta comida con la situación tan crítica en que encuentran miles de familias por carecer de alimentos? Para mí que se trata de algún sujeto carente de sensibilidad que le importa una ardite todo cuanto se circunscribe al hambre generalizado. Como remate a este escrito, quiero manifestar que en mi humilde opinión, para erradicar tanto la desnutrición severa que se da en España o la hambruna letal que hay en Africa, depende de la voluntad y el compromiso que adquieran con esta causa los prebostes del gobierno. Pero desgraciadamente todos conocemos sobradamente que son cualidades de las que están desprovistos al mayoría de  los políticos. 

miércoles, 25 de noviembre de 2015

MALTRATO CERO

25 DE NOVIEMBRE "DIA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES".

Quizás los versos que a continuación escriba poco puedan hacer para tratar de acabar con esta lacra social como resulta ser la violencia machista contra las mujeres. Yo simplemente los escribió para recordar tan graves problemática social y también sirva como homenaje a todas esas mujeres que en su propia carne sufren tan infame violencia, o terrorismo machista. Un cruel violencia que hasta el día de hoy en España es la causante de que 47 mujeres hayan muerto asesinadas. Hoy más que nunca gritemos de forma colectiva: ¡¡MALTRATO CERO!!

 
 
 
MALTRATADA
 
 
 
 
 
 "Hoy vas a  descubrir que el miedo
se puede romper sólo con un portazo"
(Bebe)
 
 
Desde el túnel infinito donde tu ansiedad palpita,
sientes que pasa la vida asediada por el miedo,
con un dolor lacerante que por dentro te desgarra
y con silenciosos grilletes a la angustia te han atado.
Esclava de tanto drama se convirtió tu existencia,
ya sólo piensas que la muerte al fin podrá liberarla,
pero tu valor es débil, nunca vas ha quitarte de en medio.
 
Llorar a penas si puedes, se te agotaron las lagrimas.
Y te preguntas: ¿ qué fue de aquel hombre apasionado
que te ofreció  amor eterno y prometió respetarte?
¿Dónde quedó su ternura, o aquellos besos tan cálidos
que surgieron de estos labios que hoy te dan a beber
ese veneno letal que inoculan las tarántulas?
Se transformó en un canalla que te maltrata cobarde,
tu autoestima desprecia y quiere reducirte a nada.
Sometida a su violencia con resignación la sufres,
que en soledad, día a día, te mueres como rutina.
 
¡A permanecer atrapada, no te resignes Mujer!
Siempre apuesta por vivir y rebélate con coraje.
Vuelve a recuperar los sueños que a tu futuro han robado
para que puedas huir de ese miedo que no te deja volar
porque de continuo ha sido para tus alas un lastre.
Y vuela sin temor, no pares, y pon rumbo a la esperanza.
 
Fuera del túnel que habitas y has excavado con lágrimas,
cada día, para rehacer tu vida, nueva oportunidad amanece.
Encuentra una salida urgente; por ti misma tienes que descubrir
que en el albor de su luz tu dolor podrá apagarse.
Y comenzarás a vivir,sin someterse jamás
a esa noche posesiva, donde te confinó tu enemigo:
un monstruo insaciable de ira que  nunca te hará más daño.
 
 
 


martes, 10 de noviembre de 2015

A VUELTAS CON EL TELEFONO MOVIL

El otro día me llamó poderosamente la atención una palabra que desconcía por completo, se trata de "phubbing". Un término formado a partir de las palabras inglesas phone (teléfono) y snubbing (desprecio) Pues bien, el concepto phubbing consiste en el acto de menospreciar a quien te acompaña por prestarle mayor atención al teléfono móvil. Por desgracia  viene siendo muy habitual porque parece que no supiéramos vivir sin estar pegados al móvil. Sufrimos de forma generalizada de nomofobia, considerada por algunos la enfermedad del sigo XXI. Quienes la padecen tienen miedo irracional a salir de casa sin su teléfono móvil o quedarse sin batería. Seguro que la mayoría de nosotros en algún momento de nuestra vida nos hemos visto afectado por el phubbing. Sin ir más lejos, el otro día lo sufrí in situ cuando entré en una tienda para solicitar cierta información y el dependiente le prestaba más atención al móvil que manipulaba con sus manos en aquellos instantes que a mi presencia. La verdad que la sensación de impotencia y  cabreo que me entró fue de órdago;  me faltó poco para mandarle literalmente  a la mierda. Perdón por tan escatológica expresión, pero no es para menos cuando uno se siente agraviado por ese menosprecio. Y lo grave de todo esto,  es que la persona que ocasiona la desconsideración no es muy consciente de ello debido a su adicción al teléfono móvil. No se ustedes, pero a mí personalmente   me exaspera muchísimo  esa actitud de prestarle mayor atención al artilugio digital que manipulas  con  tus manos que a la persona que en esos momentos tienes delante. Desgraciadamente parece estar convirtiéndose en una epidemia esto del phubbing. Si lo piensas detenidamente va en contra de todas las reglas de socialización  y sobre todo de una buena educación, por el simple hecho de darle mayor importancia a una impersonal máquina digital que a los humanos. Además de preocupante, resulta muy triste esa situación de ver a grupos de personas, mayormente jóvenes, que en apariencia van juntos pero que cada uno está ensimismado en ese mundo virtual que le ofrece la pantalla táctil de su teléfono móvil. Obviamente la comunicación entre ellos brilla por su ausencia. Por lo visto les seduce, o engancha mejor, chatear a través de esa aplicación de mensajería instantánea como es el WhatsApp que conservar directamente con la persona. La misma sensación de tristeza que lo anterior  comentado, resulta esa escena familiar que viene siendo habitual, cuando a la hora de comer se sientan en la mesa todos  los miembros de la familia y en vez  de respetar esos hábitos políticamente correctos que  requiere  el momento tan entrañable, como por ejemplo la distendida conversación familiar, se ponen a maniobrar con el móvil entre bocado y bocado. Verdaderamente patético.



 
Volviendo al tema del pudding, el cual ha sido recientemente bautizado con este nombre en los Estados Unidos, al parecer se están creando varias plataformas virtuales con el fin de combatir a este hábito descortés. La verdad que no doy mucho crédito  a   si el efecto disuasorio que  pretenden conseguir  con esta iniciativa acabará resultando altamente eficaz. Desde luego que la tarea de sensibilización se me antoja ardua y compleja, porque según los promotores de la iniciativa "antiphudding" el 90 % de los adolescentes prefieren el contacto virtual que el cara a cara. De continuar con este elevadísimo tanto por ciento, es obvio que  éste fenómeno va acabar imponiéndose socialmente, por ende me temo que el contacto personal va a pasar a un segundo plano: será  el virtual  quien prevalezca. Resulta palmario que desde que surgió allá por el 2007 el Smartphone, o teléfono inteligente como se le denomina, los jóvenes y adolescentes en especial, han experimentado un cambio drástico en lo referente a su conducta debido a la abusiva utilidad que le dan a este artilugio. Un exceso que ha terminado por convertirse en una preocupante dependencia adictiva y por consiguiente bien se le podía catalogar como "droga digital". Y no es para menos cuando hay adolescentes que dicen que lo peor de este mundo no es morirse, sino quedarse sin megas para el móvil. Descorazonador y lamentable el comentario, la verdad. Pero no debe extrañarnos este disparate, ya que al parecer tanto los jóvenes como los adolescentes utilizan el teléfono móvil una media de seis horas al día. Me parece una auténtica barbaridad el ocupar tantas horas del día enganchados a este artilugio No cabe duda de que tan perjudicial circunstancia hace que desatiendan los estudios o las obligaciones diarias. Por cierto, he leído en los medios de comunicación que España es el país de la Unión Europea donde hay más adolescentes enganchados a Internet. De resultar esto cierto, el problema  que el país tiene en ciernes  es pero que muy peliagudo, por lo cual, a quienes compete buscar soluciones, es urgente que se ponga ya en marcha.
 
Según el catedrático de Psicología de la Universidad de Murcia, Sr. José Mª Martínez Selva,  la adición al teléfono móvil es comparable a la adicción de cualquier droga, porque la persona llega a un punto en que no puede pensar en otra cosa. Estoy totalmente de acuerdo con las palabras de este señor porque expresan la misma opinión que yo tengo al respecto. Y es más, yo añadiría que puede ser comparable a cualquiera de esas drogas duras cuyo excesivo consumo  crea  fuerte dependencia. Aunque al parecer ya existe una aplicación en el teléfono móvil para controlar el tiempo que se pasa conectado. Creo que se basa en poner límites diarios a las veces que utilizas este aparato y cuando se sobrepasa de ese límite te llegará una notificación para alentarte de tu "mal comportamiento". Me entran  muchas dudas acerca de  si este método de control persuasivo será lo suficientemente efectivo para  atajar esta dañina adicción. Porque yo me pregunto: ¿si  quienes se encuentran  muy enganchados  la notificación que les llega a su smartphoner  podrá resultar tan convincente   para que dejen de inmediato el manejo de su móvil? Me temo que esto no  va a ocurrir . A mi juicio,    en el caso de los adolescentes potencialmente adictos, son necesarias otro tipo de medidas disuasorias más eficaces que los correspondientes apliques,  por ejemplo la educación que reciban de sus padres. Por lo tanto será fundamental una buena educación tecnológica de los padres para evitar en adelante problemas de esta naturaleza.

miércoles, 28 de octubre de 2015

LA SALUD EN PELIGRO

Verdaderamente  cuando lees la constante información que se publica en los medios de comunicación en referencia  al riesgo que corre nuestra salud en el momento de ingerir determinados alimentos, de ipso facto a uno se le quitan todas las ganas de seguir tragando bocado alguno, porque tal como nos lo cuentan, resultan casi en su totalidad potencialmente nocivos. La OMS (Organización Mundial de la salud) ya nos  advierte del peligro que supone  esta problemática. Sin ir más lejos, según un panel de expertos que pertenecen a la citada organización, a través de un concienzudo estudio han llegado  a la conclusión de que comer carne procesada aumenta las posibilidades de contraer cáncer. Sin duda esta seria advertencia que lanza la OMS, va a poner en "cuarentena" a las salchichas, embutidos, hamburguesas o cualquier otro producto de carne procesada por el letal riesgo que conllevan. Estoy convencido que muchas personas que  tengan alcance a esta información van a mostrarse reacios a la hora de comprar  este tipo de alimentos, los cuales no se si habría que colgarles el cartel de "alimentos proscritos". Tal como se hace con la cajetillas de cigarros donde viene publicado un mensaje preventivo que dice "Fumar mata". En estos momentos no se me ocurre un mensaje al respecto, pero  si me lo propongo seriamente seguro que no resultará muy difícil encontrar que sirva  para la ocasión. Referente a su efectividad puede que  resulte bastante cuestionable, porque   no dudo que a muchas personas les importe un ardite la advertencia. Es evidente que mi comentario se trata tan sólo de una jocosa sugerencia, y a su vez quimérica, porque esto jamás va a ocurrir. El sector industrial cárnico nunca permitiría incluir un mensaje preventivo en su productos porque claramente va en detrimento de sus intereses lucrativos. Y como en estos momentos tampoco están dispuestos a afrontar cuantiosas pérdidas,  rechazan energéticamente toda esa información que  se publica  en cuanto al riesgo que corre nuestra salud  si ingerimos los productos  de carne procesada que ellos elaboran y ponen a la venta para su consumo.

 
 
 



 
Es obvio que no hace falta ser un  lumbrera para conocer sobradamente que se adultera la forma de procesar todos los alimentos de origen animal que  se ponen en el mercado. Tampoco debiera extrañarnos mucho el que esto ocurra ya que la adulteración es  parte principal  en el proceso de engorde  del animal, sencillamente porque al ritmo que se consume en este superpoblado planeta se hace insostenible satisfacer las demandas de abastecimiento siguiendo el proceso natural que requiere  un animal para que sea apto para su consumo. Por consiguiente, no queda más alternativa que adulterar su proceso natural de crianza a base de clembuterol o cualquier otra sustancia tóxica con el fin de que vaya subiendo de peso el animal  lo más rápido posible y así de forma acelerada adaptarse   al   producto  que abastezca todas las demandas de consumo requeridas. Lo mismo que se adulteran los productos de origen animal, también se hace con los de procedencia vegetal. Lo mas demostrativo en este caso guarda relación con los alimentos transgénicos que han sido modificados a través de la ingeniería genética. Resulta axiomático  el que en todos estos procesos  adulterados, están muy presentes la sustancias tóxicas, las cuales ingerimos junto a los alimentos que comemos y esta grave circunstancia obviamente acaba afectando de forma perniciosa a nuestro organismo. Por lo tanto, el riesgo que corre nuestra salud  es bastante grande. Hay quienes no están dispuestos a "envenenarse" con esas toxinas químicas que contienen estos alimentos  y se hacen vegetarianos, comiendo exclusivamente productos ecológicos, los cuales  les aseguran que están limpios de toxinas. Pero yo tengo mis dudas en referencia a esa etiqueta de catalogarlos como supuestamente asépticos. Mi desconfianza se basa en que hay miles, o quizá millones, de personas en el mundo que siguen este régimen alimenticio, por lo tanto, vuelvo a  reanudar  mis sospechas. Es inevitable que me asalte tal desconfianza porque el proceso natural de los vegetales requieren su largo y necesario tiempo y esta circunstancia a mi juicio es incompatible con ese constante ritmo de consumo que la población vegetariana demanda para su abastecimiento.
 
Según mi criterio, siempre deberíamos prestarles la mayor atención a los consejos  que nos dan los nutricionistas  porque van  en beneficio de nuestra salud. Aunque eso sí, tampoco es cuestión de seguirlos literalmente a raja tabla. Nunca debemos permitir que se conviertan en obsesiva prevención que conlleve a una sinergia que nos haga ser esclavos de y por nuestra salud.  Sobre todo, que no cunda el pánico ante tanta información alarmista  que nos advierte del peligro que corre la salud. Y también muy importante: consumir con moderación cualquiera de los  producto alimenticios que están bajo sospechas debido a su nocividad. Pienso que esto será suficiente para no caer en paranoias obsesivas. Al parecer la sociedad Española de Endocrinología y Nutrición recomienda el consumo de alimentos procesados una vez a la semana y también que volvamos a la dieta mediterránea ya que es el pilar fundamental para llevar una vida sana y activa por los beneficios saludables que aporta. Sin tan beneficiosa resulta como indican, será entonces cuestión de seguir apostando a menudo por esta famosa pirámide alimenticia. Todo sea con el fin de que no se deteriore de forma acelerada la salud.  Aunque es de recibo reconocer, que no sólo el tipo de dieta que ingerimos puede ser el causante de su deterioro  a pasos agigantados. También hay otros factores determinantes que pueden contribuir a cualquier proceso degenerativo rápido como es la edad, la genética, el medio ambiente y el estilo de vida.

domingo, 4 de octubre de 2015

LA POBREZA CRECE

Que la pobreza va creciendo de forma exponencialmente en España es un hecho que resulta palmario si nos atenemos a los datos que publicó tiempo atrás la ONG Oxfam Intermon. Según esta Organización no Gubernamental cerca de tres millones de españoles sufren privaciones materiales severas. Desde un principio de la crisis se han ido duplicando las cifras y tan dramática circunstancia ha hecho que España se convierta en uno de los países con mayor desigualdad social dentro de los veintisiete países que componen la Unión Europea. Es evidente que cuando se hace públicos datos de este tipo siempre pueden suscitarnos dudas acerca de la veracidad de los mismos. Pero en este caso, personalmente estoy muy convencido de su fiabilidad porque la información me llega a través de una ONG, la cual a mi criterio no levanta  sospecha tendenciosa alguna. Es más, me ratifico firmemente en esta convicción cuando leo en diferentes medios de comunicación noticias muy parejas a ésta donde informan de que en la actualidad el cuarenta y seis por ciento de los hogares en este país reconoce atravesar  dificultades económicas. Lo más grave de todo este asunto, es que hace tan sólo cinco años era únicamente el trece por ciento que reconocía pasar dificultades para llegar a final de mes. Obviamente la situación económica de las familias españolas ha ido empeorando en estos últimos cinco años y tanto el desempleo como la reducción de los salarios son la principal causa de que se haya originado tan nefasta situación.
 
A pesar del riesgo de la pobreza extrema o la exclusión social que como espada de Damocles pende sobre la cabeza de una  gran mayoría de personas en este país, paradójicamente esta larguísima crisis que sufrimos ha dejado en España el doble de multimillonarios declarados. La verdad que este hecho aparentemente me resulta un contrasentido. Estoy seguro que más de una persona será de mi misma opinión si se hace la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que mientras el país está sufriendo una de las mayores  crisis económica de la historia reciente se dupliquen los multimillonarios? Para nada soy un experto en temas financieros, mas bien soy un profano al respecto, razón por la que me llevaría a cometer cualquier incongruencia de tomarme la licencia de hablar largo y tendido sobre tan complejo asunto. Pero esta circunstancia no es óbice para expresar mi modesta opinión y es lo que voy a hacer. Probablemente la explicación del auge de que  tanto nuevo millonario  se deba al desigual impacto de la crisis y el que hayan aflorado patrimonios ocultos por la amnistía fiscal que el actual gobierno aprobó en 2012. Por otra parte, gracias a esta amnistía  quienes tenían  sus fortunas de forma ilegal en los paraísos fiscales del extranjero pudieron declararlas en España sin dar apenas explicaciones y pagando sólo una pequeña sanción y un tributo por los años de infracción. En resumidas cuentas, lo que  deja bien a las claras esta particular explicación, es que por temor al chantaje que les impone el lobby empresarial, los prebostes del gobierno con facilidad promulgan leyes que descaradamente favorecen a los ricos a la hora de que éstos cumplan con sus obligaciones contributarias con el Fisco. En cambio   para los pobres debido a su precariedad financiera todo son dificultades e imposiciones. Lo que resulta muy evidente es que cuando surge alguna crisis social, ésta siempre opera en contra de la mayoría, favoreciendo a una minoría marcada como dominante, por muy obtusa que resulte ser ésta. Por consiguiente, cuanto más pobres somos la mayoría más ricos son la minoría. No se si son sospechas infundadas mías, pero me temo que quienes pertenecen a esa minoría son directamente los culpables de que aparezcan estas angustiosas y largas crisis con el fin de seguir disfrutando de su privilegiado status personal. Es obvio que enriquecerse es lícito, pero cuando llegan noticias de los estragos que está causando la crisis entre los más desfavorecidos de esta sociedad, dicen más bien otra cosa.






 
A mi juicio, considero que el capitalismo salvaje que impera dentro de este reinante sistema es el principal responsable de que transitemos por estos derroteros a nivel mundial. Porque no sólo en los hogares españoles hay personas que sufren constantes penurias económicas que no les permite llegar a final de mes, la misma ONG que cito al principio estima que actualmente en toda Europa hay alrededor de ciento veintitrés millones de personas en riesgo de pobreza extrema y exclusión social, lo que representa una cuarta parte de la población de este continente. Desde luego que ante tan desalentador panorama social, los pronósticos con miras al futuro no se muestran nada esperanzadores y me temo que continuarán duplicándose las cifras de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza. Lo más indignante de esta situación, es que no es un problema de escasez, sino de distribución de los recursos de forma equitativa. Si los políticos quisieran   comprometerse seriamente con esta problemática, estoy convencido de que podrían encontrar alternativas válidas que pasen a desarrollar estrategias destinadas a acabar con este círculo de pobreza y desigualdad. Para ello tendrían que estar dispuestos a que hubiera un  mayor   gasto social y una mejora en la prestación de los servicios públicos y también la creación de empleos que sean retribuidos con salarios dignos. Pero desgraciadamente les falta voluntad y  carecen de la suficiente empatía para adquirir el compromiso requerido toda esa chusma política que está apoltronada en el poder, siempre tan predispuesta a favorecer a los ricos, normalmente por intereses espurios. Es evidente que este procedimiento en  favor de esa oligarquía económica tan poderosa va en contra de lograr  hacer realidad la imperecedera utopía de que otro mundo es posible.