martes, 21 de mayo de 2024
martes, 7 de mayo de 2024
BASURERO MUNDIAL
No hace mucho que me enteré que el desierto más seco del mundo como es de Atacama, situado al norte de Chile, lo han convertido en un gigantesco basurero de ropa sin usar y sin vender. “El basurero del mundo” lo catalogan por el hecho de que en este espacio natural se acumulan más de quinientas hectáreas de montañas con toneladas de prendas de vestir y calzado de todo tipo proveniente de Europa los Estados Unidos y Asia. Todas esas montañas de ropa son el símbolo de la desigualdad y de cómo el desmesurado consumismo contamina el planeta. Tal como indico arriba, muchas de las prendas arrojadas al basurero están sin estrenar porque aún llevan su etiqueta de fabricación. Desgraciadamente todo este despropósito lo causa la industria de la moda con el fin de lanzar unas nuevas prendas de vestir cada temporada. Así de esta forma incitar a la gente a que siga consumiendo desmesuradamente por imposición. Un consumismo que tiene sus efectos dañinos con el medio ambiente por su alto grado de contaminación. Según la ONU, la industria de la moda representan del 8% al 10% de las emisiones de carbono del mundo. Aquí el gran problema es que la ropa no es un material biodegradable y tiene productos químicos. Puede tardar alrededor de 200 años en biodegradarse y en todo este tiempo sigue contaminando, porque este tipo de basura puede resultar tan tóxica como los neumáticos desechables o los materiales plásticos. No hay que ser muy inteligente para saber que toda esa montaña de ropa da igual que siga manteniéndose al aire libre o en su defecto enterrarla, emponzoña lo mismo al medio ambiente y libera contaminantes a las corrientes de agua subterránea.
Resulta un axioma el que la industria textil a día de hoy tiene mucha culpa de la problemática del cambio climático porque genera un elevado tanto por ciento de los gases de efecto invernadero que hay sobre la capa de ozono. Y lo preocupante es que exponencialmente sigue creciendo y con ello continuar sumando cifras devastadoras sobre su inmenso impacto ambiental. La moda constantemente se está reactivando y esta circunstancia hace que continúen llegando toneladas de ropa usada o sin vender al desierto de Atacama y con ello seguir manteniendo vigente este paisaje del consumismo, el cual al resultar tan gigantesco se hace visible desde el espacio. . Aparte de la palmaría contaminación que produce tanto la industria de la confección como el polémico basurero, está el saqueo de los recursos naturales, como es el despilfarro del agua. Otro estudio llevado a cabo por la ONU en 2019 la producción de ropa en el mundo se duplicó entre 2000 y 2014, lo que ha dejado en evidencia que se trata de una industria “responsable del 20% del desperdicio total de agua a nivel global. Un bien tan necesario como el agua que se despilfarre de esta forma porque la industria de la moda lo requiere por intereses lucrativos, me resulta execrable. Es evidente que la industria de la moda por su forma de actuar, lo de la problemática existente a nivel global sobre la escasez del agua le trae bastante al pairo. Por encima de la sequía que sufre el planeta, predomina su interés lucrativo. Y ya no es solo la falta de concienciación con el medio ambiente, y el esquilmar desenfrenadamente los recursos naturales, también hay que reseñar que la industria textil en cuanto al cumplimiento con los derechos laborales de sus trabajadores queda en entredicho, por causa de la sobre explotación con que somete a sus empleados, a los cuales paga sueldos irrisorios, las denuncias de empleo infantil y condiciones deplorables para producir en serie. Terrorífica es la conclusión que uno puede llegar si le dar por analizar fríamente y con detenimiento toda la miseria humana que hay detrás de este basurero mundial ubicado en el desierto chileno de Atacama, el cual resulta ser el más árido del mundo y que debido a tanta contaminación su ecosistema se encuentra en una estado muy frágil.
En realidad valoramos muy poco la Naturaleza y por esta razón terminaremos por cargárnosla lo más pronto que tarde, y todo por culpa de nuestra irresponsabilidad y también por abusar del consumismo comercial. Porque continuamos comprando de manera compulsiva e irracional sin pensar en las consecuencias que esto acarrea a posteriori. Como tampoco pensamos donde van a parar todos los deshechos. Porque el algún sitio necesariamente deben ir a parar. ¿ Pero a dónde? Ese es el quid de la cuestión: ¿Dónde? Por desgracia los parajes naturales acostumbramos a convertirlos en ingentes basureros donde depositamos todos los contaminantes deshechos que genera el capitalismo salvaje. Doy por sentado de que no somos muy conscientes de sus catastróficas consecuencias, de serlo no creo que nos excediéramos actuando de tan perniciosa manera. Lo que está claro es que nos escandalizamos, o nos indignamos a rabiar, con lo que está ocurriendo en el desierto de Atacama, pero no dejamos de consumir a lo loco. De gastarnos un dineral para comprar el último modelito fashion o los últimos zapatos de diseño. Vivimos en una contradicción permanente muy peligrosa. Razón por la cual nunca podremos evitar que se generen esos vergonzosos y clandestinos basureros ubicados en distintas partes del planeta. Me temo que mientras nuestra insaciable sociedad construya su base de prosperidad sobre el saqueo de los recursos naturales y el despilfarro, mientras continúe fabricando más de lo que pueda consumir, para luego tirarlo, muchos sin haberlo utilizado si quiera, va directa al abismo. Y no tardando mucho. Por lo cual, no podemos mantenernos indiferentes ante hecho tan punibles como éste, se hace necesario actuar.
lunes, 29 de abril de 2024
jueves, 4 de abril de 2024
REFLEXIONES DISPERSAS (Abril)
Acelerados.
Que si la modernidad, la tecnología; que si la Inteligencia Artificial… bien sea por desconocimiento o por temor a una futura realidad distópica, el caso es que tanta innovación empieza ya a generar cierta angustia, como también nos impone a que vivamos en una inestabilidad dinámica tan apremiante, que nos obliga a correr cada vez más, a producir cada vez más, a consumir con la misma aceleración, aún a costa de vivir prácticamente desequilibrados con el único fin de evitar que se hunda este sistema depredador en sí mismo. A pesar de que nos invade la sensación de que tanta innovación y tan rapidez no nos otorga una vida mucho mejor, por el simple hecho de que la velocidad, la invención y la tecnología están literalmente destruyendo el planeta. Pero los humanos en general ahí continúan, continuamos que yo también me incluyo por razones obvias, sometidos a una actividad frenética y un estrés agobiante que los están poniendo tanto al borde de la autodestrucción como de la demencia total. Y por supuesto que también con sus flagrantes contradicciones, que la mayoría de veces resultan de una estulticia supina. Ya me dirán ustedes si no es así por el hecho de que la Ciencia ande obsesionada por descubrir el secreto de la inmortalidad cuando el homo sapiens está generando constantemente muerte a su alrededor. ¡Cuando aceptaremos de una puñetera vez que la inmortalidad nunca estará disponible para nosotros aunque intentemos de continuo dominarla!.
Escribir.
En los momentos que luchamos a brazo partido contra los demonios que se nos rebelan dentro, resulta muy necesario echar mano de la palabra escrita con el fin de aliviar esos conflictos internos. Porque no tengo la menor duda de que escribir se puede convertir en un ejercicio terapéutico que lo remansa a uno, mentalmente lo serena; con el beneficio añadido de que nos ayuda a sobrellevar mejor la vida en estos tiempos que rebosan de incertidumbre y de violencia. Y es que la palabra escrita puede convertir en belleza lo que en su momento fue horror; como también el dolor de esas heridas que no se ven, pero que resultan ser las más profundas. Por esta razón, cuando notes vacío y pesimismo a tu alrededor, y la soledad o la tristeza sean tu única compañía, deja que la palabra escrita se transforme en una especie de rompeolas donde vayan a chocar con furia desbocada: tus dolencias, tu rabia, tu decepción, tu frustraciones; en definitiva todo cuanto literalmente por dentro te desgarre. Verás como acabará esa íntima negatividad disolviéndose en la nada para dar paso al optimismo y quizá entonces un remanso de quietud fluya desde tu mente hasta tu corazón y así lograr darle sentido a tu existencia. Con lo cual, por las razones aquí expuestas, sería conveniente que escribas todo cuanto necesites por resultar ser una herramienta muy valiosa para aprender a canalizar todas las emociones, sensaciones y pensamientos que tenemos dentro de nosotros y que nos hacen daño, y no sabemos o podemos verbalizar. Y luego si compartes lo escrito con otras personas, acaso le confiera más relevancia, porque escribir es un placer solitario que únicamente encuentra su clímax compartiéndose
Amor propio.
Amarse a uno mismo no lo considero como un defecto egoísta, sino más bien tener una elevada autoestima hacia nuestro amor propio. La autoestima y el egoísmo son dos nociones que suelen confundirse con frecuencia. Sin embargo, ambas representan a realidades totalmente distintas. Quererse a uno es el reconocimiento de las propias necesidades y los valores y a su vez autocuidarnos y autoacertarnos tal como somos, no como quieran imponer otras personas. Si pensamos de esta manera, es tener muchas de las respuestas que se nos presentan acerca del porqué nos cuesta tanto amarnos. Y no tendría que representar dificultad alguna ese acto amor hacia nosotros mismos. Conseguirlo nos permitirá tener una relación equilibrada hacia nuestra persona, basándonos en el autoconocimiento y el respeto, porque a buen seguro es éste el único lugar desde donde podamos implantar relaciones sanas con nuestros semejantes. En cualquier momento de nuestra vida, por muy bajo de moral que nos encontremos, siempre estemos dispuestos a aprender a darnos cariño, a ser indulgentes con nuestros errores, a llenarnos de gratitud por lo que somos, tanto con nuestros defectos como virtudes. Y sobre todo darnos muchos ánimos porque eso nos motiva para seguir con energías positivas y optimismo nuestro tránsito vital, aunque el devenir diario nos mande vibraciones negativas de continuo. Como final, yo recomiendo que abras tu corazón, que se muestre receptivo, todo con el fin de que puedas darte a ti mismo con idéntica naturalidad todo ese amor que entregas a las personas más importantes de tu vida.
Políticos.
Cada vez estoy más convencido de que la ira el odio el resentimiento que causan los políticos de las diversas ideologías con sus acostumbradas grescas en el Parlamento está generando tal ambiente de polirarización a nivel general que los ciudadanos españoles a la hora de votar lo hacen casi más por odio al contrario que por amor a los propios
domingo, 3 de marzo de 2024
ESCRIBIR CARTAS
A veces llegan cartas que te dan la vida/ que te dan la calma”… Esto decía una canción que interpretaba el popular cantante nacido en Linares (Jaén) Raphael. La canción fue escrita por el famoso compositor Manuel Alejandro. Con pasar de los años también la versionó Julio Iglesias. Pues bien, el mensaje intrínseco de esta melodía en la actualidad aparentemente resulta anacrónico por el hecho de que el escribir cartas prácticamente ha desaparecido. No en su totalidad, pero si que ha quedado como algo secundario el escribirlas. Como también el ir al estanco a comprar sellos y sobres. Quien lo haga solo es una rara avis que pertenece a esa minoría romántica, dispuesta a no dejarse influenciar por el auge de la comunicación digital. Y todo por ser una apasionada a escribir cartas sobre formato de papel. Pero hay que ser conscientes y reconocer que a día de hoy el avance de la tecnología ha permitido crear nuevas formas de comunicación a través de redes sociales y sitios web. Por consiguiente, la comunicación entre las personas desde la distancia no se hace ya través del correo tradicional, como otrora se venía haciendo, sino por medio de las correspondientes plataformas digitales que se encuentran en Internet de mensaje instantáneo; como por ejemplo: Factbook, Instagran, WaptsApp, Email, etc. Resulta palmario que esta forma de comunicación es más rápida, más segura y más cómoda. Pero ¿qué quieren que les diga? Que la carta es insustituible por eso a mí personalmente esta manera de comunicación no me fascina en demasía. Admito que suelo utilizarla asiduamente por comodidad y por ofrecerme garantías de que llega sin problema a su destino los envíos. Pero, a pesar de sus demoras, de sus controles, su cuestionable seriedad, yo tengo predilección por el correo tradicional. Razón por la cual lo sigo utilizando muy a menudo. Por muy anacrónico que pueda resultar el comunicarme con las personas en la distancia chapada a la antigua. Y es que el escribir cartas sobre el papel tiene implícito un delicioso romanticismo que sólo podrán apreciarlo quienes aún siguen practicando el “viejo arte” de escribir y enviar misivas por medio del correo tradicional. Porque nadie me negará que una carta escrita en papel, sobre todo a mano, es más personal y más íntima, que cuando se hace a través de una pantalla digital. Las cartas escritas en pantalla digital resultan impersonales, razón por la cual suelen ser más frías al carecer del necesario calor humano; como tampoco permiten "tocar el corazón" de quien la escribió de su puño y letra.
Es una lástima que en la actualidad apenas nos llegan cartas a nuestro buzón. Me estoy refiriendo a las cartas que nos escriben particularmente otras personas y son remitidas a la dirección de nuestro domicilio, no a esas que inundan los buzones domiciliarios y que son enviadas por los bancos, las cuales suelen estar infladas con las facturas de la luz, el teléfono, el gas, etc. De este tipo de correspondencia estamos hartos de recibir. El mismo hartazgo nos causa las andanadas de cartas de promociones publicitarias de todo tipo, y en tiempos de elecciones, el aluvión de cartas con propaganda electoral, las cuales la mayoría sin abrir son arrojadas directamente a la papelera. También en alguna malhadada ocasión nos llega la temida cita de la Agencia Tributaria que hace que te tiemblen las rodillas en cuanto ves el sobre amarillo del remitente fiscalizador; lo mismo que el de alguna multa que provoca temblores parecidos. Lamentablemente tal como arriba indico son éstas las únicas cartas que últimamente nos deja en nuestro buzón el cartero; o los empleados de cualquiera de las empresas de mensajería comercial. El hecho de haberse digitalizado la comunicación y que se hayan reducido los diálogos a la mínima expresión, ha contribuido a que la comunicación epistolar, siempre tan discursiva y amena, haya quedado en desnudo. Y es muy necesaria porque la escritura epistolar es un medio de expresión, no solo para comunicar lo que se desea, sino para volcar lo que llevamos dentro. Prueba evidente de esto último son los epistolarios editados a lo largo del tiempo y que han sido escritos por ilustres literatos. Un importante intercambio de misivas personales, escritas de forma magistral y donde quedan expuestas al lector sus vivencias, críticas, opiniones, etc. y cuya lectura no representa dificultad alguna y son muy enriquecedoras intelectualmente por su notoria calidad literaria. La verdad es que yo no concibo la idea de mantener vigente este tipo de escritura conocido como género epistolar a través del correo electrónico o la mensajería digital. Me resultaría algo antinatural. Hay que resignarse y aceptar el infortunio de que el género epistolar desapareció cuando la tecnología y la inmediatez se instalaron en nuestras vidas. Con lo cual, esa magia que se manifiesta en las cartas escritas se ha ido perdiendo progresivamente. Me temo que en un futuro lo que hoy se aprecia como algo residual terminará desapareciendo por completo. Y con ello perderemos el beneficio saludable que nos proporciona el escribir cartas porque hay estudios que afirman que escribirlas en plan de agradecimiento aumenta la sensación de bienestar. Y ya como broche final me parece oportuno citar a una frase lapidaria que guarda relación con este escrito. El enunciado pertenece al Conde de Lucanor y dice lo siguiente: “Enviar una carta es una excelente manera de trasladarse a otra parte sin mover nada, salvo el corazón”. Aconsejo que tomen ejemplo de las sabías y certeras palabras de este personaje que pertenece a una obra narrativa de la literatura castellana medieval, todo con el fin de que continúe vigente el antiguo y delicioso arte de escribir cartas.
miércoles, 7 de febrero de 2024
REFLEXIONES DISPERSAS ( Febrero)
REFLEXIONES DISPERSAS (FEBRERO)
Plásticos.
Ojo al dato que el asunto a tratar me temo que es muy preocupante. Les cuento. Resulta que 1.800 camiones llenos de plástico se vierten cada día al mar en todo el planeta. Así como lo oyen. Toneladas, y toneladas de un material altamente contaminante como es el plástico se esparcen sobre las aguas del mar, las cuales generan una toxicidad de dimensiones bíblicas que afecta, tanto al entorno marino como al homo sapiens. Por el simple hecho de que esa toxicidad es ingerido por la diversa fauna marina que habita los océanos y luego somos nosotros quien posteriori ingerimos todos esos peces intoxicados, con lo cual, indirectamente pasa a nuestro organismo la sustancia venenosa generando un sin fin de graves patologías. Un círculo viciado de consecuencias letales, sin duda. Luego está el paisaje marino donde, por causa del indiscriminado vertido de plástico, los agentes meteorológicos y corrientes, se forman una especie de islas flotantes de tamaño descomunal que amenazan con erradicar buena parte de la vida marina y a su vez contribuyen con el cambio climático. Que tristeza, y que impotencia, genera ver como tanto mal nacido sin miramiento alguno tratan al mar lo mismo que si fuera un vertedero donde depositar todo tipo de residuos contaminantes. El mar, principal fuente de vida, que por mezquinos intereses basados en la codicia y el lucro, lo están convirtiendo en basureros, y el ambiente marino se ve incapaz de digerirlo ya que se necesitan decena de años para lograrlo. Sino tomamos verdadera conciencia, y no se crean políticas que se comprometan seriamente a poner remedio a esta problemática, el “Apocalipsis” que sufrirá el mar será una triste realidad. Lamentablemente en ese mismo cataclismo naufragará toda la Humanidad. Y sino al tiempo.
Propósitos.
Esos propósitos más comunes de apuntarse a un gimnasio, hacer footing, comenzar una dieta, dejar de fumar, aprender o mejorar algún idioma, etc. etc. y que generalmente se ponen en marcha a principios del año nuevo con las mejores intenciones, muy a pesar nuestro, tienden a caer en saco roto, sino se tiene la suficiente voluntad para iniciarlos; o también por la falta de coherencia con la realidad del día a día o la falta de planificación. El caso es que tal como digo se abandonan por carecer de un plan sólido que facilite lograrlos. Para esta circunstancia ya hay fecha no oficial para celebrar el “Día del abandono de los propósitos de año nuevo”. (Somos un país o una Sociedad que nos va la marcha en cantidades industriales con esto de la celebración de los Días para todo lo que se nos pone a tiro.) Tengo entendido que es a finales de enero, o principios de febrero, cuando se va a celebrar ese funesto día; por tanto como estamos en supuesta fecha, o mes indicado, me temo que otra nueva intentona que va a terminar en fracaso, tal como viene siendo habitual para una gran mayoría de personas por carecer de constancia y de motivación para conseguir el objetivo. Y es que para cumplir los propósitos de año nuevo hace falta centrarse, concretar y ser bastante realista. De no ser así, mejor que ni te lo plantees para no hacer el mayor de los ridículos a cuenta de que, una vez comenzados en un breve tiempo transcurrido los abandonas. Estoy convencido de que el frustrante hecho de carecer de confianza de uno mismo, termina por generar una sensación muy deprimente. Y es obvio que para nada estamos dispuestos a vivir tan desalentadora experiencia.
Dar.
El egoísmo, el individualismo, la indiferencia…esos defectos podríamos considerarlos como nuestros mayores enemigos. Por esta razón debemos practicar más la empatía y menos aislarnos en nuestro ego narcisista. No me cabe la menor duda de que nos sentiríamos mucho mejor con nosotros si nos preocupamos los unos de los otros y no dejamos que la indiferencia sea quien actúe. También ayuda a sentirnos mejor con nosotros el hecho de no mostrarnos cicateros a la hora de dar lo mejor de nosotros a los demás. Porque estoy convencido de que la vida va de eso: dar y recibir. Una reciprocidad que consiste en que cuando recibimos de los demás, les correspondamos de igual forma con el propósito de tener una mejor convivencia. Pero está claro que a veces no siempre recibes lo que das y eso te decepciona. No te preocupes, ni sufras por ello, porque tú das todo lo que eres y eso al final es lo que importa; además dar sin esperar recibir nada a cambio te ennoblece interiormente. Otra cosa que también debes tener siempre claro es que si entregas odio, nunca esperes recibir amor. La vida es muy sabia, y hace que todo cuanto demos, lo recibamos de igual forma, como si se tratara de un infalible Karma. Y es que esperar otra cosa sería de necios; o de egoístas que sólo piensan en si mismo, sin importar lastimar los sentimientos de los demás.
martes, 16 de enero de 2024
LA SALUD
Resulta un axioma que el ser humano anhela conseguir disfrutar el mayor tiempo posible de momentos de felicidad. Para este fin, existen unos factores muy importantes que posibilitan lograr tan ansiado objetivo. Uno de ellos se trata del dinero. Hay quienes están convencidos de que disponer de una gran fortuna de bienes materiales es el camino más fácil para llegar a la felicidad. Lo desconozco porque no me he visto en esa tesitura. Aunque echando mano del refrán ya dice que “el dinero no da la felicidad, pero ayuda”. Resulta obvia esa ayuda porque sobrevivir en precarias condiciones económicas ahuyenta a la felicidad. Aún así, yo personalmente no considero que el dinero, por mucho que te posibilite disfrutar plenamente de los placeres de la vida, sea lo prioritario para sentirse feliz. Como tampoco considero que el Amor en su pleno estado de reciprocidad pudiera serlo, por mucho que esta situación amatoria resulte el no va más con relación a la felicidad. Es obvio que tanto el amor propio, como el amor en pareja, nos anima a cuidarnos, lo mismo física como emocionalmente, y nos ayuda a protegernos de influencias externas que podrían mermar nuestra autoestima. Sentirnos bien con nosotros mismos y con tu pareja nos permite tener más confianza y tomar decisiones más saludables, tanto en nuestra vida personal como profesional. Con lo cual, el amor adquiere una preferencia vital a la hora de conseguir el mayor tiempo posible los momentos de felicidad deseada. Pero aún con toda su palmaria transcendencia, tampoco conceptúo al amor como factor esencial para conseguir el anhelado objetivo. Para mí personalmente, la prioridad absoluta para este fin se la adjudico a la Salud: tenerla en perfectas condiciones, sin que afecte de manera negativa la calidad de vida, es hay donde a mi juicio radica el poder disfrutar en su plenitud de los placeres de la vida . Esta es la premisa para tratar de ser feliz: la salud en buen estado, tanto la física como la mental, porque si una de ambas anda renqueante, las probabilidades disminuyen en buena medida. Y es que “sin salud no existe la felicidad” tal como asegura Javier Sábada, quien fuera catedrático de Ética y Filosofía de la Religión en la Universidad autónoma de Madrid.
Por otra parte, lo mismo que yo que da prioridad a la salud por encima del dinero y el amor, hay un 49% por ciento de la población de este país que está de acuerdo conmigo por creer que disfrutar de buena salud es lo más importante para tener una vida feliz. Aunque supongo que el resto de la población no estará muy de acuerdo con mi escalafón de prioridades. Normal. Ya dice el refrán, “para gusto se han hecho los colores”. Y sabemos sobradamente lo atinado que suelen resultar las paremias. Por consiguiente, tampoco es cuestión de discrepar, ni objetar nada al respecto. Allá cada uno, y cada cual, con sus prioridades vitales. Es de suponer que dependiendo de la edad que cuente cada persona, así resultarán sus preferencias. Si es mayor quizás le de más transcendencia a la salud, en cambio si resulta ser joven probablemente, el amor por razones obvias, y ya si está en medio, pongamos en la etapa de la madurez, seguramente el dinero que le garantice tranquilidad económica . Únicamente se trata de suposiciones nada empíricas, las cuales dudo si estarán muy de acorde con la realidad. Pero lo que resulta de una realidad palmaria es que yo seguiré reafirmándome en la idea de priorizar la salud, porque si la disfrutamos en buenas condiciones, todo lo demás vendrá por añadidura. Como también me ratifico en que no nos hará sentirnos muy felices el ser inmensamente ricos, o afortunados en el amor, si nuestra deteriorada salud nos resta calidad de vida. Porque estar sano es sentir bienestar y capacidad de vivir una vida autónoma y contar con tu cuerpo en perfectas condiciones para todo lo que vaya sucediendo en tu día a día. Las emociones, sentimientos y estados de ánimo positivos siempre se han relacionado con una salud óptima. Si ésta nos falla, el estado anímico se viene literalmente abajo y arrastra consigo la falta de motivación y progresivamente se va instalando dentro de nosotros la desidia total. Y es que cuando se sufre una dolencia o patología de cualquier índole, nos condiciona de tal forma que no tenemos humor para nada. Con lo cual, palabras como: ilusión, felicidad, optimismo…pueden resultar hasta ofensivas. Por esta razón se hace indispensable el crear un reto permanente que consista en mantener la salud en buenas condiciones. Lo fundamental de ese reto tiene que estar vinculado a la siguiente pregunta: ¿cómo es nuestro estilo de vida? De resultar poco, o nada saludable, sugeriría alejarse lo más posible de todo cuanto atente contra la salud. Aunque también es de recibo reconocer que por mucho que procures alejarte, la salud se va deteriorando a causa del inevitable y doloroso proceso de envejecimiento que paulatinamente vamos sufriendo. Y hay que aceptarlo, por tratarse de una condición inherente al ser humano. Por otra parte, hay quienes alardean de no privarse de nada, y lo paradójico es que en apariencia disfrutan de una salud envidiable. Pero es evidente que al final, tarde o temprano, todo acaba encajando y los desequilibrios que se han ido cometiendo en el organismo acaban pasando factura. Y de esta manera, dar al traste con ese completo estado de bienestar físico, psicológico y también social que proporciona una inmejorable salud. Lo que me resulta palmario es que todos aspiramos a lo mismo, a vivir más, tener mejor calidad de vida y más felicidad. Y si no es a través de una buena salud, el mayor capital que poseemos, me temo que se hará utópico el lograrlo.






