viernes, 8 de diciembre de 2023

REFLEXIONES DISPERSAS (Diciembre)

REFLEXIONES DISPERSAS (Diciembre)

 

Disfrutar de la vida.

 


No se ustedes que pensarán al respecto, pero en mi opinión lo que queremos o pretendemos en general los ciudadanos de a pie es ser felices; o tratar de serlo, claro esta. Y si no es viable el ser felices, al menos poder disfrutar de la vida lo mejor posible. ¿Y en que se basa ese disfrute? Pues en algo tan sencillo como el tener una ocupación laboral a poder ser lo más motivadora posible y por supuesto que la misma no posibilite un sustento digno. Parecido sustento si se da el caso de estar jubilado, aunque las motivaciones  sean diferentes.   Luego el estar rodeados de seres queridos, como pueden ser la familia y los amigos. Y sobre todo que no falte el disfrutar de aficiones culturales o deportivas…Y todo ello que vaya felizmente transcurriendo sin molestar  ni menospreciar a nadie. De momento, al menos –toquemos madera- hay espacio y oxigeno para todos. Pero por desgracia los individuos que manejan el cotarro global  y mueven los  hilos del mundo van por otros derroteros desiguales, haciendo añicos esa sencillez de la que hablo, y poniéndolo todo patas arribar con infames  intenciones a través del fanatismo religioso, político e ideológico. Porque todos ellos pretenden estar en posesión de la verdad y la razón absoluta. Esta circunstancia  genera mucho odio y violencia.  Me temo que desde siempre han prevalecido los intereses sobre los valores y los egoísmos sobre las personas. Razón por la cual así de calamitoso le está yendo a la especie humana en general. Creo que ante este panorama tan hostil  que nos imposibilita desde la sencillez tratar de ser felices, creo que necesitamos reivindicar la bondad y la empatía y seguir luchando en las trincheras de la esperanza.

 







 

Multitareas.

 

Tengo la sensación de que necesitamos hacer un montón de cosas, casi todas a la vez, pero por lo general acabamos nada satisfechos con ninguna. Aún así, continuamos erre que erre con el mismo equívoco proceder. Según mi criterio,  el hecho de  tanta multitarea de debe a que evitamos quedarnos a solas con nosotros mismos para no  tener que enfrentarnos al vacío o a nuestros propios conflictos internos, De este  modo eludimos  revistar nuestra vida porque  verdaderamente resulta muy complicado, cuando no triste o muy doloroso, esta circunstancia. Por esta  razón  seguimos inmersos en  las multi actividades dentro de una insatisfacción permanente, todo con el fin de no tener ni tiempo para evaluarnos, ni tan siquiera para preguntarnos por el sentido de nuestra propia vida.  Lo que sucede con eso de llenar el tiempo que disponemos con cuantas actividades se nos presentan, tiene su handicap por que  desarrollar varias ocupaciones a la vez  no se consigue  vivirlas  en plenitud: normalmente todas ellas se van quedando como a medias y eso finalmente nos va dejando un regusto amargo y una sensación  frustrante.  Esta negativa circunstancia  es la que por lógica  nos  impide el  que  vivamos plenamente  y de este modo no   poder lograr  retener el  mayor tiempo posible todos esos momentos que provienen  de  la tan ansiada y necesaria felicidad. 

 

A vueltas con la felicidad.

 

A veces a se nos olvida que aquí en la tierra estamos de paso y que únicamente somos sus efímeros y frágiles huéspedes. Pero  aún así nos empeñamos en acumular riqueza material, aunque sabemos de sobra que el cementerio es el campo de la igualdad, por mucho que los ricachones, como última muestra de opulencia, intenten diferenciarse. Debiéramos siempre tener en cuenta que la verdadera y esencial riqueza se halla en las experiencias personales porque se puede llevar una vida de lujo sin gastar dinero: pasear descalzos por la playa  o por el césped, vivir un atardecer con su bella puesta de sol, conservar amistosamente con una persona, practicar la empatía puede convertirse en algo que no tiene precio. Muchas personas cargan con bienes de todo tipo, y sobre todo la necesidad de mostrarlos  y el miedo de perderlos.  Sentir  de continuo ese miedo de perderlos verdaderamente no es vivir, sino más bien un angustioso y constante sin vivir. Hay  ahí personas  que apenas tienen dinero pero a las que raramente les falta nada; sin embargo hay otras personas que poseen inmersas fortunas en bienes materiales pero que no logran colmar sus carencias, porque la felicidad  no se logra a través de una ambición materialista desmesurada. Esta circunstancia le confiere toda credibilidad a esa sentencia lapidaria, cuyo   autor se desconoce y que dice lo siguiente:  “No es más feliz el que más y el filo el que menos necesita”. En ocasiones  no tener nada que perder es una oportunidad para simplificar la vida y ser libres. Pero no somos dados en poner en práctica esta máxima, seguimos erre que erre en nuestro equívoco convencimiento de que la felicidad está basada en las cosas materiales que poseemos. Y no es verdad por el simple hecho de que muchas personas tienen  sus vidas resueltas económicamente  hablando pero para nada son felices.

 

martes, 28 de noviembre de 2023

Humanitarios


domingo, 19 de noviembre de 2023

APOSTEMOS POR LA PAZ

 

Lamentablemente la historia se repite y nos hace guiños para que aprendamos. Pero  sucede  que nosotros no aprendemos; o más bien no queremos aprender, y seguimos con insistencia cometiendo los ancestrales errores de costumbre. Porque desde la noche de los tiempos continuamos arreglando nuestras disputas a base de violencia. Y la Ley del Talión nuca ha sido, ni será la solución, sino más bien el problema. Por desgracia los millones de muertos, y la devastación de Europa a raíz de la primera y segunda guerra mundial no nos sirvió de escarmiento, porque seguimos inmersos en una espiral de muerte y destrucción.  Es evidente que las guerras son la constatación del fracaso y error del ser humano, la victoria del egoísmo de unos pocos y la devastación de los valores más básicos de la humanidad.  Su  violencia innata  siempre  arrasará a gentes que no tienen culpa ni control sobre las causas del enfrentamiento. Como ya indico,  la guerra se trata de un máximo  error del humano y que  lo único que  genera son horribles tragedias porque la pérdidas atroces de vidas civiles, desplazamientos masivos y violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos son execrables hechos constatados. Cabe recordar que muchos de las más graves violaciones de los derechos humanos se cometen en los conflictos bélicos y que  en determinadas  circunstancias,  pueden constituir  genocidio y crímenes de guerra o  crímenes de lesa humanidad. Otro suceso que lamentablemente se da   en los conflictos armados es que los bandos enfrentados suelen utilizar la violencia sexual como arma de guerra. Por otra parte,  las consecuencias de la guerra no se limitan exclusivamente sobre el terreno, sino que nos irán lastrando sus perniciosos efectos durante décadas. Da fe de ello la colocación de minas antipersona  que puedan durar activas más de cincuenta años después  del finalizado el  conflicto. Por lo tanto, aunque la guerra haya terminado, seguirán durante muchos años más estos “invisibles enemigos”  dispuestos  a seguir ejercitando su perniciosa función que no es otra que la de mutilar a las personas.  Bombas que son arrojadas al futuro, francotiradores que siempre estarán al acecho y cuando menos te lo esperas, disparan para amputar el porvenir y continuar perpetuando la guerra. Sin ir más lejos, más de 1.660 personas fallecieron y otras 3.040 resultaron heridas el pasado año por minas antipersona en medio centenar de países.




 

Pero tampoco nos llevemos a engaño, ni pequemos de ilusos.  Todos conocemos sobradamente   que las guerras actualmente   existen por intereses económicos de las élites de los países que en ellas están involucrados. Y es que   la  industria armamentista ante pone  su lucrativa codicia  por encima de la destrucción y la muerte. La ética o la empatía se lo envainan y lo único que le importa al lobby de la  industria armamentista es facturar, y cuantas mayores cifras de dinero consigan,  mucho mejor para su rentable negocio. Los muertos no cuentan, ni la destrucción, ni la violación de los derechos humanos: solo interesa  el Money, Money. Su deplorable  manera  de actuar me resulta de una crueldad supina por el hecho de  hacer negocio con las desgracias humanas.

 

Visto el panorama tan beligerante que a día de hoy se vislumbra,  es  necesario, o más bien urgente, apostar por políticas pacifistas; que sea a través del diálogo y la diplomacia como se puede hallar la solución a los conflictos armados. Siempre se puede encontrar soluciones pacíficas para todos los conflictos, sólo debemos buscarlas.  A lo largo de la Historia han surgido  importantes pensadores y filósofos   que se han opuesto a la guerra y nos  han dejado como legado profundas y trascendentales reflexiones   pacifistas, pero se ve que no han calado  lo suficiente  entre la mayoría de todos esos   individuos  que mueven los hilos del mundo y que   por causa de su beligerante fanatismo están destruyendo la concordia entre los seres humanos.  Entre el elenco de  personas famosas que a lo largo del tiempo  han expresando con rotundidad su discurso pacifista,  se encuentra el celebérrimo  artista y músico  John Lennon, al que por cierto a pesar de su firme compromiso en favor de la paz, paradójicamente  fue asesinado el 8 de diciembre de 1980 en Nueva York ,    por uno de sus  fanáticos seguidores. Pues bien, este músico dejo una mítica canción pacifista que ha quedado para la historia “ Give Peace a chance”,  que traducido al castellano viene a decir:  “darle una oportunidad a la paz”. Esta  conmovedora canción rápidamente se convirtió en un himno en su momento.  Desgraciadamente para  nada ha servido la  canción o himno,   porque a día de hoy  se sigue sin darle  oportunidad alguna a la Paz.   Lo lamentable es que son   los señores de las guerras, esos extremistas tanto religiosos como políticos o militares, causantes de los mayores males a los que se enfrenta la humanidad,  quienes faltos de toda empatía, quienes  instigan  las guerras, pero luego es la población civil     quien de  forma colateral o directa sufre sus terroríficas consecuencias, que no son otras que, dolor, miseria y sufrimiento. Decía el célebre fotógrafo alemán Erich Hartmann” que la guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí, por la decisión de viejos que se conocen y se odian, pero no se matan”. Cuanta razón tiene  este señor al afirmar  que como corderitos obedientes,  los jóvenes van sumisos al matadero, obedeciendo las órdenes de  esos vejestorios y malditos canallas.

lunes, 2 de octubre de 2023

REFLEXIONES DISPERSAS (OCTUBRE)

Emergencia climática.

 

Me gustaría ser un optimista y opinar lo mismo que esos incrédulos del cambio climático, aunque por desgracia tendría que equipararme a todos esos individuos que hacen que exista actualmente una gran polarización derivada de la extrema derecha negacionista interesada en desprestigiar a la Ciencia. Pero aún con este contratiempo, tendría la oportunidad de refrendar que se trata de una gran mentira  porque a lo largo de la vida del planeta ha habido grandes extinciones y éste siguió adelante, y que por tanto si llega el momento no iba a ser menos. Pero me temo que en esta ocasión no va a ser como viene ocurriendo ancestralmente por el hecho de que siglos atrás no se daba la circunstancia igual que se está dando ahora, y que no es otra que el de correr un riesgo real de que desaparezca toda la especie humana a causa de su autodestrucción. Y todo por culpa de ese comportamiento irrespetuoso y agresivo que mostramos hacia el medio ambiente debido a esa forma tan perniciosa con la que hemos ido evolucionando a lo largo de los siglos, en especial los dos últimos. Lamentablemente quien nos ha llevado hasta el peliagudo problema del cambio climático ha sido nuestro modo de vida. Y lo peligroso es que no queremos renunciar a él y su proceso catastrófico se está acelerando. Por esta razón el planeta nos está enviando sucesivos avisos a través de insufribles olas de calor, terremotos devastadores, lluvias torrenciales, sequías prolongadas… A mi juicio es la forma de protestar, de quejarse, de vengarse, por nuestros excesos y nuestras reiteradas agresiones contra él. Algo así como el Karma: lo que das, recibes. Pero nosotros erre que erre: seguimos en lo mismo porque aquí ni dios renuncia a sus privilegios de vida acomodada y de dar rienda suelta a todos sus inconscientes desproporciones. Habrá que tener en cuenta que no es la Tierra la que está en peligro, sino nosotros mismos, a ver si de esta manera cambiamos nuestros hábitos y forma de consumo y así es probable que todo  vaya mejor. Pintan bastos, tanto para el planeta como para la supervivencia del Homo sapiens en un futuro, si continuamos plegados a las órdenes de este capitalismo salvaje que nos somete a un consumo inconsciente y desproporcionado. Cada vez nos va quedando menos tiempo. Y como no hay que creer en soluciones mágicas porque desgraciadamente no las hay, sino en nuestra empatía y nuestro compromiso con el medio ambiente, cuanto antes urge concienciarse con esta emergencia climática y actuar de manera diferente pero hoy mismo; como por ejemplo cambiar nuestra forma de consumir y nuestra relación con la naturaleza. Estoy plenamente convencido de que podríamos seguir viviendo bien pero con menos. A día de hoy todos los excesos que cometemos tienen un coste ambiental que tarde o temprano lo pagaremos terriblemente caro. Y sino al tiempo.



Autoestima.

 

Estoy convencido de que Instagrán, y las redes sociales en general tienen mucha culpa de los complejos que tanto nos amargan la vida. Los cánones de belleza que se muestran en las redes sociales, mayormente con filtro, son perniciosos y muy tóxicos porque por que cuando hacemos comparaciones lo normal es que  acabamos insatisfechos y mentalmente esta circunstancia  nos hace muchísimo daño. A menudo tratamos de ajustarnos a los cánones de belleza y caemos en el error de las dietas.  Se asocia la delgadez con el éxito y la gordura más bien con el fracaso. Estos cánones estéticos exhibidos en las redes sociales provocan que tengamos una autoestima muy baja, que detestemos nuestro físico y esto obviamente afecta la motivación de vivir y también las relaciones sociales. Lo ideal sería  pasar olímpicamente de los irreales y  adulterados cánones de belleza de Instagrán  y aceptarse uno mismo tal como es. No tiene porqué gustarte todo de ti simplemente aceptarte. Ser lo más amable contigo mismo como lo harías con otra persona. Pero este hecho no tiene porque impedirnos el que intentemos mejorar, no con la idea de llegar a ese ideal de perfección que  nos marcamos, o nos impone la industria de la estética,  sino no a querernos cada día un poco más con todas nuestras imperfecciones, será una forma idónea de realzar nuestra autoestima a fin de vivir una vida en plenitud.

 

Vienen para quedarse.

 

Solemos decir que el tiempo lo cura todo y no es cierto, simplemente lo mitiga. Por esta razón nunca desaparecerá cualquier vacío o herida existencial que nos perturbe interiormente. En el caso del fallecimiento de un ser querido esa pena permanecerá muy dentro de nosotros eternamente. nuestra vida futura dependerá mucho si somos capaces de domesticar esa pena, de habituarla y de incorporarla  a nuestro propio día a día. Resulta triste, y cuando no doloroso, el tener que adaptarse a las sucesivas e ineluctables  ausencias y sus consubstanciales vacíos. Pero lo más terrible de todo ello es que tanto el dolor como la ausencia no están de paso, sino que han llegado  para quedarse a perpetuidad en nuestras vidas.

 

jueves, 21 de septiembre de 2023

Poema


martes, 5 de septiembre de 2023

MALA PRAXIS

 

El pasado 31 de agosto apareció en los medios de información digital la luctuosa noticia del   fallecimiento de la actriz y presentadora de televisión Silvina Luna, constaba de 43 años de edad. Esta joven  de nacionalidad argentina, en el momento de su óbito sufría  insuficiencia renal a consecuencia de una mala praxis en una operación estética que se realizó allá por el año 2011. La operación en sí se trató de un aumento de glúteos que por negligencia  del cirujano plástico   le causó un largo sufrimiento y que ha acabado con su muerte  en la fecha señalada. Por cierto, en esa lejana intervención  le aplicaron metacrilato, un material plástico que habitualmente se emplea para reforzar prótesis de huesos y de dientes, pero que por aplicarse en cantidades mayores a las recomendadas acabó filtrándose mortalmente al torrente sanguíneo de esta mujer. El cirujano de marras, y responsable de su muerte,  es un tal Aníbal Lotocki: un sujeto que ya había sido denunciado por otros famosos por su  reiterada negligencia.  En febrero de 2022 fue  condenado a cuatro años de prisión y cinco de inhabilitación para ejercer la medicina al ser acusado por alguna de sus víctimas afectadas de lesiones graves.  Me perece vergonzoso e indignante que no le hayan inhabilitado de por vida para ejercer su profesión   a este “carnicero” por los gravísimos  casos originados por su  mala praxis. La sombra de toda sospecha está detrás de esta condena por el hecho de haber   sido castigado únicamente por un periodo muy corto de tiempo. Estoy  convencido de que  al terminar tal supuesto castigo volverá  a ejercer su profesión como si tal  y seguirá poniendo en riesgo la vida y la salud  de cuanta desdichada  pase por sus manos. Son hechos que muestran la  "impunidad de quien tuvo y tiene el poder de manipular cuerpos en el sistema médico", por la presumible protección que cuenta en los tribunales. Pero al margen de la impunidad que ante la justicia que goza este cruel cirujano, o la tristeza que supone el largo drama vivido por esta joven y su  posterior fallecimiento,  lo que me resulta bastante  absurdo es el hecho de  entrar en un quirófano para llevar a cabo  una operación relacionada con los arreglos estéticos a nuestro cuerpo buscando la supuesta "perfección física", claro está.   Si  se hace de  imperiosa necesidad la entrada por el bien de nuestra salud, no hay objeción alguna; pero en cambio,  hacerlo por algo tan frívolo  como es el de una intervención  por estética me parece de una gran estupidez. Supongo que habrá quienes defiendan la tesis de que una intervención de este calibre se hace con el fin de  que la persona  logre quitarse  complejos físicos a fin de  sentirse más a gusto su cuerpo.  Podría resultar perfectamente  válido su razonamiento,  pero  seguirá sin convencerme y  continuaré  pensando que se trata  de una estulticia supina  el poner  en riesgo nuestra vida y nuestra salud por algo tan superficial e innecesario. 







¿ No les parece que lo más conveniente sería el que hubiera  menos implantes estéticos y más cerebros con la finalidad  de pensar y reflexionar más ?:   un poco menos aparentar y mucho más ser seguro que nos vendría mejor a todos porque iría  en beneficio de nuestro estado mental. Resulta  de vital importancia, y de necesidad,  aceptarse uno mismo tal como es  y sobre todo tener mucho amor propio. También evitar en lo posible  confundirnos con egos narcisistas que con toda probabilidad acabarán trayéndonos  por la calle de la amargura. Seamos conscientes de que la perfección no existe  y que el bisturí del cirujano o las pócimas milagrosas que nos vende la industria de la cosmética  no van a lograr jamás redimirnos de nuestras supuestas “miserias físicas". Aquellos desdichados que traten enconadamente buscar la perfección con cuanto medio estético  disponga a su alcance nunca serán felices. Hay que saber envejecer con dignidad y con toda  naturalidad,  por muy difícil y desolador que resulte este proceso. Cuando alguien vive a través de la valoración de su físico por parte de desconocidos, como fue el caso de la susodicha actriz y presentadora, surgen estos traumas mentales  de no aceptarte tal como eres sino como quieren que sean. Y claro, llegando a este punto, suele ocurrir lo que no queremos que pase:  es obvio que  si juegas con fuego lo normal es que te quemes. Lo lamentable es que puedas terminar convirtiéndote en ceniza.  Y mí personalmente más allá de catalogar de una frivolité ilógica este tipo de intervenciones, me da mucha pena y  tristeza que mueran jóvenes como Silvina Luna y otras tantas víctimas más   en manos de estos “carniceros de la estética”. Pero hay que reconocer  que en el asesinato de esta joven argentina también participó el heteropatriarcado que maneja el sistema capitalista de la belleza “ideal” que toda mujer debe tener. Un sistema que desde décadas viene diciendo, o más bien imponiendo, como tienen que ser físicamente las mujeres para lograr tener éxito en todos los aspectos de la vida. Lamentablemente son bombardeadas de continuo con los estereotipos y cánones de belleza que el  sistema impone y las presionan a responder a ellos, y quienes no logran satisfacer sus expectativas son discriminadas. Por esta razón  someten sus cuerpos a una serie de prácticas invasivas que evidentemente ponen en riesgo su salud y su vida. La presión social que existe en este momento hacia las mujeres  había que considerarla como “violencia estética”  por la  palmaria  agresión que sufren por causa de la estereotipación de la belleza. Es difícil nadar contracorriente en una cultura y sociedad  donde todo parece girar en torno a la sobre valoración del aspecto físico y la obsesión por las dietas. Resulta un axioma el que la industria de la cosmética y del mundo fitness contribuyen a mantener disgustadas a las mujeres con sus cuerpos de manera interesada. Lo que debemos tener bien claro es que cada persona es un mundo, como lo es su físico y su mente. No podemos caer en la trampa de compararnos con los demás. Tendemos a ser exigentes con nosotros mismos, por tal motivo corremos el riesgo de acabar odiando a aquello que somos. Así que menos angustiarse o estresarse por nuestro físico, seguro que en algún momento lograremos que alguien nos encuentre físicamente hermosos. Sólo  es cuestión de considerar que somos  una belleza sin descubrir esperando que nos miren unos ojos correctos.