viernes, 7 de abril de 2023

AY, ESA VEJEZ...

La verdad es que la vejez ha sido siempre temida desde el comienzo de la historia. Para dar fe de ello, que mejor que este breve comentario el cual se trata del primer texto occidental que trata el asunto de la vejez. Lo dejó escrito el poeta egipcio Ptahhotep en el 2500 antes de Cristo. Dice lo siguiente: “¡Qué penoso es el fin de un anciano! Se debilita día a día; su vista disminuye, y sus oídos se vuelven sordos; sus fuerzas declinan; su corazón ya no conoce descanso; su boca se vuelve silenciosa y no habla. Sus facultades intelectuales disminuyen y le es imposible recordar hoy lo que fue ayer. Todos los huesos le duelen. Las ocupaciones a que se entregaba antes con placer solo se cumplen con dolor y el sentido del gusto desaparece. La vejez es la peor de las desgracias que pueda afligir a un hombre. La nariz se la tapa y no puede oler más”. Este párrafo que dice que “la vejez es la peor de las desgracias que puede afligir a un hombre” psicológicamente es demoledor y a su vez tan deprimente. Por consiguiente, ahora que nadie trate de hacerme comulgar con piedras de molino, ni tampoco me agasajen con ilusorios cuentos de hadas, todos esos individuos que suelen venir en plan animoso contándonos la milonga de que la etapa en que alcanzamos la vejez resulta ser un período de la vida muy proclive a que podamos por fin vivir momentos interesantes y transcendentales por tratarse de una época vital reservada a la serenidad, la experiencia, el conocimiento, el equilibrio emocional… No se, por el romanticismo con que nos describen la vejez, aparenta indicarnos “que para vivir feliz en el país de Arcadia hay que ser viejo”, o algo así. Oye, pues no. Que no os lo compro, aunque me lo ofrezcáis en súper oferta romántica. Y es que por mucha calma y sabiduría que se supuestamente se logre, el cuerpo y el cerebro se resienten y van decayendo inevitablemente y al final todo son limitaciones físicas y cognitivas. Y es que el deterioro de salud que se sufre entrando en la etapa de la vejez tiene un impacto psicológico en las personas mayores.. En resumidas cuentas que hacerse viejo tal como indica el rotundo texto del comienzo, y también por la experiencia personal que a cada uno nos toca, es una putada .¡Y grande!. Por supuesto que también es un privilegio llegar a la vejez. ¿Pero sabéis a que precio ?. Nada sale gratis: el vivir años que en apariencia son una "supuesta propina" que nos ofrece la parca tiene su coste debido a que lamentablemente el organismo biológico y el estado cognitivo se van deteriorando de forma irremediable e irreversible, y por desgracia no hay vuelta atrás. Y esto supone que, para seguir dando un pasito más por la vida, es necesario echar mano de los fármacos. Luego también está el agravante de que tienes compradas todas las papeletas de esa lotería que organiza continuamente esa parca que tan generosa te obsequia con años de propina. Y es que la muy astuta siempre espera sigilosa y en cualquier momento saca a relucir tu número. Y para el hoyo que te vas. Por tanto, sólo queda asumir lo que toca y a llevarlo con resignación y si es con buen humor y mejor semblante, pues miel sobre hijuelas. Desde luego que el humor no debería faltar nunca, no sólo en la vejez, sino en las diferentes etapas de la vida, porque el humor es sinónimo de positivismo y eso a la larga genera alegría. Lo que sucede es que en infinidad de ocasiones el cuerpo, o la mente, no están receptivos para el humor. Cuando se es viejo las ocasiones son una tendencia habitual. Por esta razón las personas mayores acaban entrando en un bucle de negatividad por el simple hecho de ver como se van mermando la capacidad física y mental. Y esta circunstancia les hace más frágil, más vulnerables a las vicisitudes de la vida. No es de extrañar que por este motivo mentalmente terminen por desvalorizarse, creyendo que ya no son útiles para la sociedad con el agravante de creerse también un estorbo para los demás, incluso para su propia familia. Llegando a este punto lo normal es que la autoestima de los viejos baje de forma alarmante y cuando no preocupante. Obviamente este hecho afectará en todos los aspectos de su vida, retroalimentado la sensación de poco valía.




Por otra parte, a mí es que me da la a risa tía Felisa, o puede que me repatee hasta las vísceras , depende el día que tenga, leyendo o escuchando todo esto de las inversiones millonarias en el intento de alargar la vida, de distanciarnos cada vez más de la muerte. Que desatinada obsesión por esas tendentes investigaciones en alargar la vida, o frenar las lógicas e inexorables consecuencias del envejecimiento. Huir de lo inevitable como es el envejecer, además de una locura resulta una palmaria estulticia. Por nuestra condición de ser mortales el hecho de la muerte es irremisible, el ciclo de la vida incluye su deterioro, que es precisamente una consecuencia de estar vivos. Desde luego que resulta importantísimo investigar en la curación de enfermedades, como el avanzar en la prevención de las mismas, pero ir en contra de la naturaleza humana, de la esencia misma de la vida, además de ser un capricho tonto o empeño inútil es una flagrante aberración. Recomendaría a todos esos superdotados investigadores que pululan por Silicon Walley y demás laboratorios de alto pedigrí científico que sean más realistas, consecuentes, empáticos y que gasten su tiempo en investigar acerca de cómo poder ofrecer a toda la humanidad una mejor calidad de vida, y que se dejen de sueños extraños o utópicos como es lograr una especie de inmortalidad.


martes, 21 de febrero de 2023

Pensiones


jueves, 9 de febrero de 2023

CAPITALISMO DEPREDADOR


Recientemente un nuevo caso de  desahucio ha aparecido en  la palestra mediática con el drama de costumbre. En esta ocasión los afectados son    una mujer de 72 años y su hijo que cuenta con una discapacidad reconocida y que residen en Alicante.  Por orden judicial esta familia tuvo que abandonar la vivienda por la cual  pagaban un modesto alquiler desde hacía diez años. Lamentablemente la vivienda era propiedad de un Fondo buitre. Y de sobra es conocida la avariciosa codicia que caracteriza a estos perversos Fondos que representan al capitalismo depredador. Sin mostrar nunca  un ápice de empatía  en favor de personas vulnerables como era el caso de esta familia. El Fondo de marras llevaba ya un tiempo tratando de desahuciarlos.  Esta  mujer cobraba únicamente 750 euros de pensión y se dejaba 300 todos los meses por el alquiler. Cifras que obviamente  confirman que por su precariedad económica están sometidos a sufrir una supervivencia extrema. Pero esta fatal situación  no les bastó para mostrar humanidad a esta panda de “buitres especuladores”. Se negaron a negociar la continuación del  alquiler y así lograron que abandonaran la vivienda por orden judicial.  A mí lo que me resulta lamentable, y me cabrea hasta la saciedad,  es el hecho de que para llevar a cabo la ejecución de un desahucio tenga que presentarse la brigada antidisturbios de la Policía Nacional, solo para evitar cualquier  altercado que pudiera originarse. Por que con razón   surgen   las protestas y denuncias de   personas solidarias  que indignadas por esta tropelía  se concentran  frente a  la vivienda con el fin  de parar el desahucio.  Lo que resulta obvio   es que la policía de una forma  muy profesional  protegen los intereses de esta banda de especuladores. Claro que   podían negarse  y no obedecer tan infames ordenes. Pero aún    en el supuesto de que estuvieran  muy en desacuerdo  con la manera de  llevar a cabo estas  sentencias judiciales, no estarían dispuestos a jugarse su trabajo.  Después de todo son unos mandados que nunca morderán la mano que les da de comer. 




Lo que me cabrea hasta la extenuación y me repatea los "higadillos"   son esos  Fondos de inversión de carácter especulativo, los cuales su  proceder lucrativo ponen en jaque mate  a las familias  más vulnerables de la sociedad. ¡Hasta cuando vamos a permitir que estos malditos Fondos buitre campeen a sus anchas. Acaban llevándonos a una sociedad más pobre, más polarizada. Una sociedad aparentemente acrítica, sin ojos, sin oídos, con notoria discapacidad y con una riqueza exclusivamente para los ricos de una voracidad implacable. ¿ Y los políticos que hacen al respecto? ¿Dónde está su compromiso, sus iniciativas, a fin  de proteger a las familias más desfavorecidas socialmente? Estos políticos que aplican la Constitución  en conveniencia según a quién. Lo  mismo que te mandan a chirona por no cumplirla habría que enviarles a chirona a ellos mismos por no cumplirla por  que todos tenemos derecho a una vivienda digna. Eso es lo que la propia  Constitución en su artículo 47 dice: “todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y que deben ser los poderes públicos, o sea políticos y gobernantes, quienes tienen que promover las obligaciones necesarias para que se cumpla ese derecho.”  Yo me pregunto ( también a ti lector te hago la misma pregunta) :  ¿ a día de hoy   toda esa chusma política está por la labor  de promover la susodichas obligaciones ? Personalmente afirmo con rotundidad que no.  Por tanto resulta pura falacia, o retórica vacía,  el artículo de marras. Por otra parte,  el  único  gesto  pongamos  de “empatía” que  los políticos han mostrado ha sido en favor de la Banca cuando   en su día estaba en quiebra y fue rescatada con el dinero público. Lo triste es que una vez  fue recuperada, continuo con su proceder usurero   y su codicia,  como si nunca   hubieran pedido favores  a “papá estado”.   Lamentablemente las familias  vulnerables que se hayan en riesgo de exclusión social  como se pueden comprobar  no cuentan con  ese  favor,  razón por la cual los desalojos por orden judicial es un goteo  constante.


Quizá lo más triste de  esta iniquidad es que no estamos haciendo  lo suficiente para acabar de una puñetera vez con todos los especuladores que negocian con bienes de primera necesidad. Y es que por muchas opiniones que se viertan contra estas tropelías a final no valen nada, son palabras huecas.  En cambio son  los hechos los que  pueden dar ejemplo y  por supuesto cambiar para mejor  las cosas. Solemos lamentarnos,  maldecir desde la distancia, denunciar públicamente  tanto injusticia; pero estate seguro que  si al final no nos afecta personalmente, nos mantenemos  un poco de brazos cruzados. Aunque eso sí: cargados de impotencia y rabia viendo como un día tras otro familias vulnerables son obligadas judicialmente  a abandonar sus viviendas y con ello destrozar sus vidas. Porque resulta palmario que  si no tienes una vivienda donde poder cobijarte, estas condenado ser un “sin techo”, y esto conlleva inevitablemente  a vivir en la marginalidad social más  absoluta.  Que vergüenza de país con sus gobernantes y sus leyes absurdas, hechas para beneficiar a los ricos y los pobres que se pudran en su desgracia. Por activa y por pasiva estamos completamente desamparados y a la deriva mientras unos cuantos especuladores y negociantes se lucran con las desgracias ajenas y van sembrando por el mundo miseria humana.

 

jueves, 2 de febrero de 2023

FUGACIDAD


lunes, 16 de enero de 2023

HARTAZGO


martes, 10 de enero de 2023

ESCALOFRIANTE....




miércoles, 4 de enero de 2023

NUEVOS PROPÓSITOS

Para muchas personas el comienzo de año nuevo representa una oportunidad para iniciar cambios en su estilo de vida. Regularmente estos cambios, o propósitos, giran en torno a adoptar hábitos más saludables. Pero el problema es que  somos unos auténticos ilusos que no tenemos remedio alguno porque  en llegando el nuevo año como viene siendo una costumbre nos planteamos una lista de propósitos  a cumplir, y por norma general  son abandonamos de forma paulatina.  La mayoría de ocasiones  muchos de ellos ni los comenzamos. Y es que para cumplir con los propósitos de año nuevo es necesario  centrarse, concretar y ser bastante  realista.  Y cómo habitualmente siempre nos faltan algunos de estos requisitos,  el fracaso se hace inevitable.  Pero este hándicap nada importa, porque  en regresando de nuevo otro uno de enero más,    volvemos  a plantearnos los envejecidos propósitos y recaeremos en la misma indolencia, o error, de siempre. Me resulta arduo llegar a comprender que fracaso tras fracaso anual sigamos en las mismas treces.  En el fondo, un poco de masoquistas  sí que somos.  Es muy común que la mayoría de personas caigan en este bucle de iniciar, o idear, proyectos y abandonarlos sin cumplir los objetivos deseados.  Hecho que queda probado a raíz de  unos estudios de investigación llevados a cabo por la Universidad de Scranton, Pensilvania (EE.UU.)  que afirma que el 92%  de las personas que se proponen metas en año nuevo fracasan. Ciertamente resultan  cifras desoladoras el que sólo un 8 por ciento cumpla con sus objetivos. ¿ Esto significa que estos propósitos no tienen sentido o que solo una pequeña minoría está lo suficientemente comprometida con sus metas para lograrlas?  Estoy convencido que sentido suficiente tienen lo que ocurre es que cuando se abandonan muy rápidos,  muchos de ellos en las primeras semanas, es  por causa de falta real de voluntad. Resulta irrefutable que si existe falta de voluntad es muy probable que se apodere de ti la indolencia y esta circunstancia es sinónimo de   abandono. Y es que la voluntad es la capacidad para ponerse unos objetivos determinados y pelear por ellos hasta irlos de forma gradual alcanzando. Está demostrado de forma empírica que  la voluntad adquiere ímpetu y empuje, nos ayuda en la  perseverancia de lograr nuestros deseos e ideales, constituyendo  esa fuerza motriz  tan necesaria que nos empuja a caminar hacia delante a pesar de las enormes dificultades que vamos encontrando a cada paso que damos. Por consiguiente, es necesario estar  siempre predispuestos a permanecer voluntariosos   a fin de conseguir las metas propuestas . No exclusivamente   al comenzar el año nuevo  como viene siendo habitual, sino en cualquier otro momento  del año  que surja ese ideal de cambiar nuestro  estilo de vida poco saludable.   Resulta palmario el   que los ideales  acostumbran a motivarnos, pero hay que reconocer que los mismos se hayan dentro del contexto  de los sueños.  Y la perspectiva de soñar   a veces tiende  a ser pesimista,  pero  nadie me podrá negar que  también puede  resultar estimulante y de una belleza indefinible la propensión a soñar.  Tampoco debemos olvidarnos de que  los ideales tienen un alto grado de fracaso.  Al respecto, ya lo decía Sigmund Freud, que los “ideales están para que fracasen”. Frase lapidaria y desconcertante  la de este célebre psiquiatra alemán, la cual según mi criterio suscita    una duda existencial en forma de interrogante: ¿ debemos tener ideales, esos objetivos que tanto nos motivan,  si el fin de los mismos es el fracaso?. Por la finalidad de mejorar nuestro estilo de vida se hace aconsejable el  tenerlos, pero quizá sólo como una referencia, a sabiendas de que igual nunca se van a cumplir y lo máximo que podemos conseguir es acercarnos a ese horizonte   idealizado  al que rara vez podremos llegar a tocarlo.



Lo que conviene tener en cuenta es que en un principio no nos pidamos desarrollar cosas muy ambiciosas porque existe un alto grado de  probabilidad  que el cerebro entre en un estado de ansiedad y lo más normal es que abandone. Por tanto,  debemos   ser conscientes en nuestras limitaciones a la hora de poner en marcha los planes a fin de evitar  ser devorados por la ansiedad. No hay duda de que la ansiedad  resulta ser mala compañera de viaje porque hace que las posibilidades de éxito sean nulas. Volviendo al tema de proyectar cambios cuando llega el primer día de enero, comentar que por estas fechas acostumbran a estar los gimnasios a rebosar de personas que se apuntan para comenzar a practicar ejercicio pero lamentablemente  se vacían  a medida que van pasando los meses. Solo los que su voluntad se hace  férrea, o sus convencimientos resultan inquebrantables, continúan con la práctica del ejercicio. Algo parecido sucede con los deseos de llevar una dieta saludable con la idea de rebajar kilos.  Si no se pone el empeño y voluntad necesaria para este fin y empiezan a asaltarnos dudas de cómo empezar, acabará quedando únicamente en un  “pensamiento mágico”, es decir sin determinar  la forma de cómo vamos a hacerlo,  entonces date por hecho de que el fracaso es seguro.  A lo mejor por tu bien   si no deseas ser de los que abandonan los propósitos de nuevo en año en febrero, igual lo mejor es que no los hagas. Tal vez  sería  más conveniente en su lugar  hacer una lista de los hábitos que vas a dejar de hacer por que probablemente va  a resultar menos complicado y más fácil de lograr. Y por supuesto  que no te harán perder tiempo para nada. Pero si aún sigues empeñado en tus propósitos de cambio en el nuevo año,   lo mejor y más ventajoso es tener un propósito pequeño y fácil de cumplir que muchos y muy dispersos. Digo yo.