miércoles, 4 de noviembre de 2026

REFLEXIONES DISPERSAS (Noviembre)


A vueltas con la vivienda.

 Debido a los sucesos acaecidos días atrás a consecuencia de la falta y encarecimiento de la vivienda, y con una huelga general en ciernes por causa de esta grave problemática social, que el asunto de la vivienda va a ser uno de los caballos de batalla en la próxima campaña electoral, es algo que me resulta palmario. Pero estoy seguro de que salga quien salga vencedor en las urnas, lo va a tener en chino filipino intentar domar a ese jamelgo. Una auténtica patata caliente que va a pasar de unos a otros, con el agravante de que tratar de encontrar soluciones a esta problemática en un futuro próximo va a resultar ardua tarea de titanes. Es obvio que se ha enquistado en la sociedad, y en vez de reducirse, tiene tendencia a ir va agrandándose, con efectos calamitosos para quienes no disponen de un techo para vivir. Pongamos que es como un cáncer eltema de la vivienda en España, que a cuenta de tanta dejación por parte de los políticos, inevitablemente a acabado convertido en metástasis, con lo cual la gravedad es palmaria. Según mi opinión, el colectivo que más está sufriendo esta crisis es el de los jóvenes por que les impide crear proyectos de futuro al no poder emanciparse. Por desgracia la mayoría de ellos cobran salarios insuficientes para hacer frente al gasto que conlleva comprar un piso o alquilarlo. Hartos e indignados de sufrir esta situación de flagrante injusticia, están en la actualidad implicados y comprometidos por cambiar tantos aspectos negativos que posee nuestra sociedad. Por otra parte, durante la campaña electoral, la cual sospecho que va a ser de una polarización extrema y cargada de insultos y descalificaciones, los candidatos de unos y otros partidos van a estar ahí, con su típica palabrería electoralista llenándose la boca con pretenciosa y embaucadora retórica. Prometiendo con su cinismo y desfachatez el paraíso a cambio de un voto. Pero como de costumbre el relato será únicamente engañosa verborrea a fin de ganar electores para la causa, porque a la hora de la verdad, los políticos ni están ni se les espera y el problema continuará persistiendo y la lucha por la vivienda seguirá con las reivindicaciones de costumbre. Ocho años lleva el Gobierno actual con Pedro Sánchez a la cabeza en el poder, y más bien poco, o nada, ha hecho a favor de la vivienda social. Cuando les ha venido de golpe la reciente campaña de protestas y acampadas por parte de una juventud reivindicando su derecho a la vivienda y denunciando la especulación de los fondos buitres, les ha urgido divulgar unos reales decretos de ley sobre la vivienda, que lamentablemente fueron rechazados por votar en contra de esta ley los partidos: PP, Vox y Junst. No es que fuera la panacea tales decretos, pero al menos aliviaba por un tiempo la situación de personas vulnerables, pero como veis, hay chusma política instalada dentro del Congreso de los Diputados que antepone sus intereses partidistas por encima de la exclusión social. Apañaditos vamos al respecto si este triunvirato “derechoso” acaba rigiendo los destinos del país; aunque visto lo visto, tampoco el actual ejecutivo no me muestra confianza alguna, después de estos ochos que han estado gobernado y su de dejación en este asunto es palmaria. Con demasiados nubarrones se nos presenta el futuro a la hora de acceder a tener casa propia o en alquiler. El derecho constitucional de la vivienda como viene siendo habitual resulta papel mojado, para desgracia de gente vulnerable al que les han robado el sueño de tener una vivienda donde poder refugiarse y con ello poder pasear por la vida con dignidad. Porque hay que tener en cuenta que vivir sin hogar y estar condenado a guarecerse a la intemperie, es una de las situaciones de exclusión social más extremas, que reduce drásticamente la esperanza de vida. Aunque hay que reconocer que a este depredador capitalismo salvaje, en el cual estamos inmersos, y que tiene como motor principal la acumulación de capital y la búsqueda del máximo beneficio económico posible, el concepto de mayor o menor esperanza de vida de las personas, sin duda le importa un ardite.




 

Por tu cara bonita.

 Es evidente que la genética juega un papel primordial a la hora de que tu fisonomía sea bella, o todo lo contrario. . Y bien, lo que la naturaleza ha tenido a bien darte, cada uno le saca el partido que buenamente puede. Me estoy refiriendo a que ser guapo no atiende a ningún tipo de meritocracia, simplemente porque la discriminación basada en la falta de atractivo físico, además de incuestionable, se hace preponderante en una sociedad de tanto culto a la estética exterior. No hay duda de que la belleza normativa es una ventaja social indiscutible. Ahora aprovecho para hablaros del 'pretty privilege' o privilegio de belleza, un fenómeno tan real como la vida misma. Me resulta innegable que las personas canónicamente más atractivas reciben más ventajas, un trato más favorable y mejores oportunidades en su vida diaria, laboral o social. No significa que su vida sea un camino de rosas, pero en igualdad de condiciones con alguien considerado menos atractivo, van a tener un acceso más fácil a ciertas oportunidades. Lo de que los guapos tienen mayor privilegio y más oportunidades, no es una percepción subjetiva mía, sino una verdad empírica. La ciencia social se ha empeñado en demostrarla, una y otra vez, a causa de que la belleza influye en nuestra vida laboral, nuestro éxito social, en nuestras relaciones personales e incluso en el resultado de los procesos judiciales en los que podemos vernos envueltos a lo largo de nuestra vida. Desgraciadamente la marginación y la injusticia que alcanza a las personas poco atractivas, con respecto a los tribunales, es supina, porque éstos últimos son juzgados cono mayor severidad, tratados con mayor crueldad y considerados con menor rendimiento. Y por supuesto que los “guaperas” reciben más atención mediática que los feos porque al parecer generan un sesgo de favoritismo en diversos ámbitos. Según unas investigaciones sociológicas, entre otras cosas, indican que las personas atractivas tienen mayor facilidad para ganar dinero, o encontrar pareja. Por qué no me negarán ustedes que en el asunto del ligoteo, los guapos tienen garantizado el éxito con mayor facilidad que los feos; éstos últimos al no disponer de “cara bonita”, como no tengan buena labia seductora, lo van a tenerlo difícil no, lo contrario,   para llevarla, o llevarlo, al huerto. No es de extrañar que con este panorama, donde social y económicamente, y de pareja, el éxito y las oportunidades están prácticamente a favor de los guapos, la búsqueda de la belleza ideal ha llevado a la humanidad a cometer excesos y verdaderas aberraciones, tanto a nivel físico como ético. Y en esa disyuntiva seguimos, máxime cuando las redes sociales sirven como amplificador de todo ello porque el algoritmo lo que hace es reproducir aquello que sabe que se está viendo más. Y los seres humanos no podemos dejar de ver a la gente guapa porque su belleza nos produce placer, nos seduce, aunque la mayoría de veces de manera inconsciente, a cuenta de que la sociedad nos obliga, nos impone, a impulsar y proyectar cara al exterior un imagen atractiva con el agravante de que llegamos a alcanzar tanta degradación extrema, que acabamos descendiendo a la más baja condición humana.