jueves, 2 de febrero de 2023
lunes, 16 de enero de 2023
martes, 10 de enero de 2023
miércoles, 4 de enero de 2023
NUEVOS PROPÓSITOS
Para muchas personas el comienzo de año nuevo representa una oportunidad para iniciar cambios en su estilo de vida. Regularmente estos cambios, o propósitos, giran en torno a adoptar hábitos más saludables. Pero el problema es que somos unos auténticos
ilusos que no tenemos remedio alguno porque en llegando el nuevo año como
viene siendo una costumbre nos planteamos una lista de propósitos a
cumplir, y por norma general son abandonamos de forma paulatina. La
mayoría de ocasiones muchos de ellos ni los comenzamos. Y es que
para cumplir con los propósitos de año nuevo es necesario centrarse,
concretar y ser bastante realista. Y cómo habitualmente
siempre nos faltan algunos de estos requisitos, el fracaso se hace inevitable. Pero este hándicap nada importa, porque en
regresando de nuevo otro uno de enero
más, volvemos a plantearnos los envejecidos
propósitos y recaeremos en la misma indolencia, o error, de siempre. Me resulta arduo llegar a comprender que fracaso tras fracaso anual sigamos en las
mismas treces. En el fondo, un poco de masoquistas sí que
somos. Es muy común que la mayoría
de personas caigan en este bucle de iniciar, o idear, proyectos y abandonarlos
sin cumplir los objetivos deseados. Hecho que queda probado a raíz
de unos estudios de investigación llevados a cabo por la Universidad
de Scranton, Pensilvania (EE.UU.) que afirma que el 92% de
las personas que se proponen metas en año nuevo fracasan. Ciertamente
resultan cifras desoladoras el que sólo un 8 por ciento cumpla con sus
objetivos. ¿ Esto significa que estos propósitos no tienen sentido o que solo
una pequeña minoría está lo suficientemente comprometida con sus metas para
lograrlas? Estoy convencido que sentido suficiente tienen lo que ocurre es que cuando se abandonan muy rápidos, muchos de ellos en las primeras semanas, es por
causa de falta real de voluntad. Resulta irrefutable que si existe falta de
voluntad es muy probable que se apodere de ti la indolencia y esta circunstancia es sinónimo de abandono. Y es que la voluntad es la capacidad para
ponerse unos objetivos determinados y pelear por ellos hasta irlos de forma
gradual alcanzando. Está demostrado de forma empírica que la
voluntad adquiere ímpetu y empuje, nos ayuda en la perseverancia de
lograr nuestros deseos e ideales, constituyendo esa fuerza
motriz tan necesaria que nos empuja a caminar hacia delante a pesar
de las enormes dificultades que vamos encontrando a cada paso que damos. Por
consiguiente, es necesario estar siempre predispuestos a permanecer
voluntariosos a fin de conseguir
las metas propuestas . No exclusivamente al comenzar el año nuevo como viene siendo
habitual, sino en cualquier otro momento del año que surja ese ideal de cambiar nuestro estilo de vida poco saludable. Resulta palmario
el que los ideales acostumbran a motivarnos, pero
hay que reconocer que los mismos se hayan dentro del contexto de los
sueños. Y la perspectiva de soñar a veces
tiende a ser pesimista, pero nadie me podrá
negar que también puede resultar estimulante y de una
belleza indefinible la propensión a soñar. Tampoco debemos olvidarnos de
que los ideales tienen un alto grado de fracaso. Al respecto,
ya lo decía Sigmund Freud, que los “ideales están para que fracasen”. Frase
lapidaria y desconcertante la de este célebre psiquiatra alemán, la
cual según mi criterio suscita una duda existencial
en forma de interrogante: ¿ debemos tener ideales, esos objetivos que tanto nos
motivan, si el fin de los mismos es el fracaso?. Por la finalidad de
mejorar nuestro estilo de vida se hace aconsejable el tenerlos, pero
quizá sólo como una referencia, a sabiendas de que igual nunca se van a cumplir y
lo máximo que podemos conseguir es acercarnos a ese horizonte idealizado al
que rara vez podremos llegar a tocarlo.
Lo que conviene tener en cuenta es que en un principio no nos
pidamos desarrollar cosas muy ambiciosas porque existe un alto grado de probabilidad que el cerebro
entre en un estado de ansiedad y lo más normal es que abandone. Por tanto, debemos ser conscientes en nuestras limitaciones a
la hora de poner en marcha los planes a fin de evitar ser devorados
por la ansiedad. No hay duda de que la ansiedad resulta ser mala
compañera de viaje porque hace que las posibilidades de éxito sean nulas.
Volviendo al tema de proyectar cambios cuando llega el primer día de enero,
comentar que por estas fechas acostumbran a estar los gimnasios a rebosar de
personas que se apuntan para comenzar a practicar ejercicio pero lamentablemente se
vacían a medida que van pasando los meses. Solo los que su voluntad
se hace férrea, o sus convencimientos resultan inquebrantables, continúan
con la práctica del ejercicio. Algo parecido sucede con los deseos de llevar
una dieta saludable con la idea de rebajar kilos. Si no se pone el
empeño y voluntad necesaria para este fin y empiezan a asaltarnos dudas de cómo
empezar, acabará quedando únicamente en un “pensamiento mágico”, es
decir sin determinar la forma de cómo vamos a
hacerlo, entonces date por hecho de que el fracaso es
seguro. A lo mejor por tu bien si no deseas ser de los
que abandonan los propósitos de nuevo en año en febrero, igual lo mejor es que
no los hagas. Tal vez sería más conveniente en su lugar hacer
una lista de los hábitos que vas a dejar de hacer por que probablemente
va a resultar menos complicado y más fácil de lograr. Y por
supuesto que no te harán perder tiempo para nada. Pero si aún sigues
empeñado en tus propósitos de cambio en el nuevo año, lo mejor
y más ventajoso es tener un propósito pequeño y fácil de cumplir que muchos y
muy dispersos. Digo yo.
miércoles, 21 de diciembre de 2022
jueves, 15 de diciembre de 2022
UN POCO HARTO
Qué pasa que el Messi este de las narices, que últimamente se le encuentra hasta en la sopa, es un premio Nobel de investigación, de Biología, de Química o algo parecido?...¿ O es que va a ser el esperado héroe divino, por el Messías digo, que va a salvar a la humanidad de sus miserias o su infortunio?....Estoy hasta las narices de darle tanta publicidad a este individuo ególatra, defraudador fiscal y avaricioso a más no poder (del Barsa se marchó porque no le pagaban lo queexigía el desagradecido después de estar trincando millones de euros del club durante un montón de años)...que lo único que sabe es darle patada a un balón con cierta habilidad, y en cuanto a inteligencia justito, justito. Y menos mal que al narcisista y prepotente Ronaldo su carrera de pelotero va yendo de culo y cuesta abajo, sino más de lo mismo. Menudo lavado de cerebro que tenemos con el condenado futbol, ni la pandemia vírica consiguió que dejáramos de darle preferencia a individuos que el único bien que hacen para la Humanidad es darle patadas a un balón, y mira que nos puso cruelmente delante de la muerte el virus, pero ni con esa aprendemos. Relegamos a un segundo plano a los científicos, biólogos, investigadores, doctores, etc..y toda persona que resulta necesaria e imprescindibles en beneficio de la Humanidad, y ponemos en primer plano, hasta encumbrarles en los altares de la celebridad, a los Messi, Ronaldo, Neymar, Mbappé, y demás sujetos de este pelaje. ¡Qué tristeza, que fracaso de la Humanidad! Aunque eso sí, un triunfo para los dirigentes políticos, porque que el poder establecido, o sea los gobernantes, saben que mientras el populacho siga disfrutando con el fútbol, que discuta, que se pelee, que se distraiga... será una forma perfecta para tenerlos anestesiados o aborregados, y de esta manera volverse acríticos así no protestan por los abusos y excesos del poder. Desde luego que iba bien atinado el filósofo alemán Karl Max cuando dijo aquello de que el futbol era el opio del pueblo. Y bien que lo saben los políticos, porque muy astutos ellos están al tanto de que el futbol es una poderosa arma de distracción y saben utilizarla cuando les conviene. Un claro ejemplo es el pueblo argentino, que está padeciendo una inflación por las nubes y esto hace que la mayoría de los ciudadanos argentinos están viendo como se reduce bajo mínimos su poder adquisitivo. Por esta circunstancia, bajo mi punto de vista, están más para salir todos a la calle, no para celebrar las victorias patrióticas futboleras del país, sino para liarla parda contra sus políticos y que arda hasta la Bombonera, o la plaza del Obelisco entera, por el fragor de las protestas. Pero no es así porque el futbol a la mayoría de argentinos por esa pasión exacerbada que profesan por este “deporte-negocio” les tiene absorbido el cerebro. Saber que la situación económica del país está dentro de en una precariedad preocupante a cuenta de la inflación y que cientos, o miles, de aficionados argentinos se han endeudado por más de diez años por el hecho de pedir créditos a los bancos para ir a ver el fútbol a Qatar, me resulta muy preocupante e indignante y a su vez habla de comportamiento inconsciente de una masa forofa que no ven sus ojos otra realidad más importante que todo lo que se menea alrededor del fútbol. Y me da pena, por el afecto que tengo a Argentina, pero su foromismo y su pasión visceral por el fútbol es algo que me desborda y rompe mis esquemas. Por eso me cabrea.
Lo mismo me irrita ese aspecto bastante negativo del fútbol por que a través de él se consigue desviar la atención de asuntos que son primordiales. Muchas personas acuden a manifestarse de forma más multitudinaria para protestar contra la dirección deportiva de su equipo, que para reclamar nuevos derechos laborales o para salvar la sanidad. Desde el Imperio Romano se ha empleado la máxima “pan y circo”, eso es lo que constituye el fútbol moderno. No quiere decir esto que aquella persona que consuma este deporte deba abandonarlo, seguramente si mi equipo favorito gana un título me alegre como el que más y hasta igual me da el punto de ir a celebrarlo, pero sí debe haber prioridades y creo que es más necesario acudir a manifestaciones en defensa de derechos sociales que a las multitudinarias celebraciones de los eventos deportivos. Pero oye, que nadie se moleste, aquí no pasa nada, y a vivir que son dos días, y por supuesto a seguir venerando el futbol, a sus practicantes, que eso es lo que quieren los políticos, los de cualquier parte del mundo. Por desgracia así nos quieren, y así nos tienen: acríticos y tristemente calladitos porque nuestro silencio es su poder. ¡Y que viva el futbol, y olé!
miércoles, 7 de diciembre de 2022
REFLEXIONES DISPERSAS (IV)
¿Dónde está la crisis?
No se, pero igual uno es un pringado que ha llegado tarde a la fiesta y no se entera de que va esto. ¿O quizá estoy sobradamente enterado de que la situación económica del país para la mayoría de españolitos de a pie les va de culo, además sin frenos y cuesta bajo?. Más bien lo segundo. No es para menos porque la inflación está por la nubes y se nos ha agarrado al cuello y no quiere soltar bocado, y ahí estamos, asfixiados por las facturas: que si el gas, que si la electricidad, que si la gasolina, que si no se puede llenar en condiciones el carro de la compra por los precios abusivos porque el dinero no da para más, por mucho malabarismo que se haga de auténtico tiburón financiero, justito, justito para llegar a final de mes (cuando llega por más que lo estires). Vamos que una ruina total, pero hete aquí que todo lo expuesto no se si es pura invención mía, o de los medios de manipulación, perdón de información, por que barrunten lo que barrunten, en este país, hablo de España, se vive como dios; o sea que a todo lujo. Por tanto resulta una auténtica falacia todo lo que te cuenten de que la inflación nos está haciendo la vida imposible. Y sino me creen, compruébelo ustedes mismos con el ejemplo claro de estos días con este súper puente, o más bien acueducto, de la Constitución y la Inmaculada, con las carreteras con atascos monumentales, las estaciones de autobuses, de trenes y aeropuertos abarrotadísimos de gente que se larga para disfrutar de las zonas turísticas. Los hoteles, casas rurales, estaciones de esquí... toditos repletos. Lo mismo que los restaurantes que hay que pedir mesas con semanas de antelación. Y no me meto con los días venideros donde esa vorágine de consumismo compulsivo y despilfarro sin control van a ser el denominador común. ¿Crisis, dónde está la crisis?...¿Y la inflación, agarra por el cuello hasta la asfixia o es tan solo un suave mordisco? Personalmente intuyo que aquí mucha gente se toma literalmente al pie de la letra eso de “A vivir que son dos días y que salga el sol por Antequera”. Lo jodido es cuando salga y le de por calentar de forma tórrida a ver que hijo, o hija, de madre, tiene los suficientes bemoles para soportarlo si de continuo, y sin reflexión alguna, ha estado despilfarrando dinero a troche y moche. Pues eso.
Metaverso
La palabra metaverso actualmente está muy de actualidad. Ha invadido nuestro espacio físico y real. Lo preocupante es que ha venido para quedarse y ha empezado a poner en jaque nuestra sencilla forma de vivir de siempre: el espacio virtual que engloba la tecnología tarde o temprano acabará por absorberla por completo. Cuando este hecho ocurra, ya podremos asistir a conciertos virtuales, viajes, interactuar con usuarios, disfrutar, ir de compras. Prácticamente todo lo que hacemos a diario. Incluso trabajar. Desde luego que el metaverso va a resultar una auténtica revolución digital en todos los ámbitos. Pero hay un pero, porque existe un problema peliagudo o peligro si quedas enganchando de forma adictiva al metaverso. Si esto sucede , podrías desdibujar la línea de lo que es la realidad y lo que es fantasía, como también deteriorar las relaciones sociales. Este contratiempo ciertamente no va a ser un hándicap porque me temo que dentro de aproximadamente diez años la mayoría de personas y marcas, van, o vamos, a estar dentro del metaverso. Cuando este distópico sea una realidad, y los avatares dirijan nuestra propia vida, desaparecerá ese especial momento de disfrutar en soledad la lectura de un libro editado en formato de papel que desprende ese olor tan particular y sensación hipnótica, tan característico en el. Es evidente que nos augura un futuro diferente, con un universo alternativo que no tengo duda que tratará de imitar, tal vez a la perfección, de las sensaciones, olores y demás experiencias posibles, puede que las mejore. Pero no nos engañemos porque al final todo quedará en una ilusión, una parodia del universo original y palpable, menos magnífico, menos rimbombante, pero real. A mí particularmente no me seduce para nada la idea del metaverso y sus inseparables avatares que son una metáfora del mundo real. Yo quiero y apuesto por vivir mi propia vida lo más cercana a la realidad. Me niego a que un avatar me represente y viva mi propia vida como si se tratara de un impostor valiéndose de mi identidad virtual.
Optimismo.
En estos tiempos tan propensos a la negatividad es necesario que permanezcan siempre las puertas de nuestra vida abiertas para que a través de ellas se adentre el optimismo y así tener la oportunidad de conservar los sueños, las ilusiones, las esperanzas… porque obviamente nunca sabremos cuando nos harán falta. Aunque al resto del mundo no le guste, o te critique, que nada te importe. Tú simplemente déjate guiar por el corazón y nunca dejes pasar una oportunidad que tú creas que podrá hacerte sentir feliz. Y también escribe en el alma, con la tinta de la alegría, que cada nuevo amanecer es el mejor del año. Todo es cuestión de que creas en ti y confíes que eres capaz de lograr todo aquello que te propones, ya verás como así en su momento todo puede ser posible. Si no sabes como comenzar a dar el primer paso hacia el optimismo, empieza por sonreír. Personalmente no tengo la menor duda acerca de que sonreír debe ser la premisa con que iniciemos ese reto cuyo propósito ha de ser siempre conseguir que el mayor tiempo posible estemos en brazos de la felicidad.





